¡No puedo creer que sea él! Y me acaba de decir bella ¿o son ideas mías? Mi cerebro como que ha dejado de funcionar, es más guapo de lo que parece en la televisión y alto.
- Yo… emmm… -vamos, habla de una vez, pareces una tonta
- ¿Me estabas persiguiendo? Porque paso por aquí cada vez que vengo. El decano me dijo que ir por los pasillos era la mejor forma de escabullirme
- Y tiene la razón. Yo misma cojo por aquí porque es un atajo para llegar a mi clase, solo eso
Tampoco tiene por qué creerse que lo estaba persiguiendo, ni siquiera sabía que estaba aquí hoy.
- Solo eso ¿no? Pues es una verdadera lástima, mi nombre es Harry
- Lo sé –primero me parece un poco desesperado haberle respondido así, pero al fin y al cabo él es alguien reconocido
- Cierto, normalmente todo el mundo lo sabe, pero quería presentarme formalmente, ser educado
- Yo soy Paola, tengo que decirte que la tele no te hace justicia, si no fueras empresario, probablemente serías modelo
Las palabras se me escapan de la boca, como si estuviera conectada directamente a mi cerebro y no tuviera tiempo a detenerlas, pero, para mi suerte, a él parece que le ha gustado mi comentario porque en su rostro se dibuja una sonrisa.
- Eso no tiene sentido –me responde- si no salgo bien en cámara, no sería buen modelo
- No, solo tendrías que conseguir a un mejor camarógrafo
- Quizás te haga caso y busque uno. Por muy encantadora que esta conversación me está resultando, debo interrumpirla, voy tarde a una reunión, además, las chicas inocentes como tú pueden terminar siendo gravemente lastimadas por chicos como yo
- Emmm…
¿En serio? ¿Después que mi cerebro hizo lo que quiso con mis palabras ahora me deja sin ellas? Justamente ahora ¿Acabo de hacer el ridículo? ¿A qué se refiere con eso que acaba de decirme?
- Puede que me olvide de tu nombre, pero sin dudas me acordaré de tus labios
- ¿Cómo? ¿Qué? –ahí, bien por ti Paola, continúa balbuceando palabras sin sentido
- No nos besamos
- Precisamente –le respondo porque no veo su punto
- Precisamente, ahora estaré pensando en ellos hasta que pueda besarlos
Y dejándome con la boca abierta de par en par, me guiñó un ojo y salió corriendo. Fui a clases, pero mi mente estaba en ese encuentro, no pude dejar de pensar en eso en toda la tarde. Fue, por mucho, lo más emocionante que había experimentado. Ahora no podía dejar de sentirme como si todo hubiese sido sacado de un guion de novela.
Solo José fue capaz de llevarme de esos pensamientos a una pesadilla.
- Hola nerd –si en algún momento me había parecido atractivo, ahora me arrepiento de haberlo pensado, eso fue porque todavía no lo había escuchado hablar
- ¿Perdón?
- Gracias por haberme ayudado en el examen
- No hay de qué, pero por favor, que no se repita, me pude haber buscado un lío grande, me pudieron haber expulsado
- ¡Bah! No seas tan cobarde, eso lo hace todo el mundo ¿No puedes relajarte un poco solo por una vez?
- No, no todo el mundo prefiere tirar su futuro por la borda por pasarla bien un tiempo
- Pero es divertido. Deberías hacerlo de vez en cuando
Si escucho un poco más sus palabras, voy a enloquecer. A mi solamente se me ocurre haber aceptado salir con él, definitivamente tanto estudio me nubló la cabeza.
- Eso no es asunto tuyo José. Lo que yo haga con mi vida es mi problema y de nadie más
- ¿Me acabas de poner los ojos en blanco? –me pregunta alzando una de sus cejas
- Es que no entiendo por qué estás siendo tan idiota
- ¿Idiota yo? Es un chiste ¿cierto? Yo soy un chico amable, si no eres capaz de verlo, ese es tu problema, cualesquiera de mis amigos te podrían confirmar esa idea, pero ¿y a ti? ¿qué amigo podría respaldarte? Ah, es cierto, ninguno, porque no tienes, no le caes bien a nadie
No puedo creer que él es quien ha estado atacándome y solo por un gesto de mi cara él se ha molestado de esta manera. Si cuando yo lo digo, es un absurdo esto, necesito terminar con esta conversación.
- Tus amigos son todos unos falsos. Dime ¿cuánto dinero has tenido que gastar para obtener esos amigos?
- ¿Estás diciendo que soborno a las personas para que pasen el rato conmigo?
- No, estoy diciendo que solamente salen contigo por la posición económica de tus padres, de lo contrario ¿quién se molestaría en salir con un bully como tú? –si él ha escogido atacarme pues yo no pienso quedarme atrás, va a tener de su propia medicina
- Yo solamente estoy destacando lo obvio, acéptalo de una vez por todas, eres invisible. Estoy seguro que tu único seguidor de las redes sociales debe ser tu mamá
- En realidad, mi madre falleció
Ahora sí que hirió mis sentimientos, ni siquiera ganas de discutir por lo que me ha dicho tengo.
- Pues, tú entendiste mi punto, alguna razón debe haber por la que eres invisible, a lo mejor no eres buena persona
¡No ya, este es el colmo! ¿Después de lo despiadado que ha sido, tengo yo que escuchar esto? La mala soy yo. Por suerte, después de este último comentario, él solo se da la vuelta y se aleja.
Miro a ambos lados del pasillo esperando que nadie haya presenciado nuestra discusión, pero, por supuesto que mi suerte no me acompaña, Carolina estaba mirando sin ningún disimulo y comienza a caminar hacia mí.
- Hola –me dice cuando ya está lo suficientemente cerca
- Hola
- ¿Cómo te llamas?
- Paola
- Lo siento mucho, pero pude ver lo que pasó aquí, no fue mi intención escuchar. Solo vine porque me gustaría disculparme por mi hermano José
¿En serio ellos son hermanos? No lo parecen en lo absoluto, no tienen nada que ver el uno con el otro. Carolina tiene demasiada clase y José, bueno, él solo acaba de demostrar mi punto.
- Tranquila, no es tu culpa que tu hermano sea un completo idiota
- Lo sé, pero me siento mal por lo que te dijo
Contrario a lo que yo había pensado de ella, es muy amable y para nada pretenciosa, en realidad no tenía que haber venido a disculparse y lo hizo, por eso nunca se debe juzgar a un libro por su portada.
- Muchas gracias por preocuparte
- De todas formas, espero que no hayas tomado sus palabras en serio
- No lo hice, no pienso permitir que me afecte
- Genial. Eso significa que puedes ir conmigo a una fiesta esta noche ¿verdad?
- Espera ¿una fiesta?
- Mis amigas están preparando una fiesta para hoy en la noche y estás invitada
- Pero yo no soy miembro de tu hermandad –de hecho, no estaba en ninguna
- Eso no importa
- Si me estás invitando por lástima, no tienes que hacerlo, lo último que quiero es darle la razón a tu hermano
- Claro que no, no tiene nada que ver, me pareces una chica estupenda, así que no hay ninguna razón por la que no debas estar en la fiesta
Creo que esta puede ser mi oportunidad perfecta para socializar con los demás, darme una oportunidad de conocer a las personas, acabo de darme cuenta que no todos tiene que ser malas.
- Está bien, ahí estaré
- Dame tu número, así puedo avisarte si hay algún cambio
Así lo hice y nos despedimos hasta la noche. Estuve todo el tiempo demasiado nerviosa y rebusqué en mi closet como una loca para encontrar qué ponerme. Ninguna de mis prendas parecía ser la adecuada, hasta que, al final, encontré una falda de cuero que me había regalado mi madre.
Me la probé y en verdad me lucía genial, era negra y llegaba hasta la mitad de mis muslos, la acompañé con un tope rojo vino y unos zapatos no muy altos a juego para poder sentirme cómoda.
Cuando terminé de arreglarme, no me reconocía en el espejo. No era para nada el estilo al que estaba acostumbrada a usar, pero me veía estupenda, me gustó demasiado. No sé qué tipo de fiestas hará la hermandad de Charlotte, pero estoy segura que con esta ropa estaré acorde.
Estando ya en la parte de afuera, caí en una idea que me aterró, José podía estar en esta fiesta, la da su hermana, es lo más lógico. Calma Paola, no te dejes intimidar por eso. Nada va a lograr que me arrepienta de entrar, lo tengo más que decidido, si ya llegué hasta aquí, ya voy con todo.
Abrí la puerta y como mismo lo imaginé, la primera persona a la que me topé fue José.
- Vaya, vaya ¿no me digas que viniste a la fiesta? ¿Estás tratando de demostrarme que estoy equivocado? Bueno, como sea, me alegro de que estés aquí, yo sé que perteneces con nosotros
Solamente un tonto me podría preguntar eso viéndome en la fiesta, me parece que ha tomado de más porque está siendo muy amable teniendo en cuenta nuestra discusión de esta tarde.
- Deberíamos hablar –continuó diciéndome- tengo que explicarte por qué me comporté de esa manera hoy, es importante para mí y puede ser importante para ti también
Puede que esté siendo un poco más gentil, pero ¿en verdad quiero pasar más tiempo con él y escuchar lo que quiere decirme? Precisamente por esa razón llegamos a la discusión de hoy. No pienso morder el anzuelo por más que me quiera endulzar, probablemente me insultará de nuevo.
- Lo siento José, pero no estoy interesada
No le dije nada más y salí caminando hacia la otra dirección. Saco mi teléfono y comienzo a enviarle un mensaje a Carolina para avisarle que ya estaba aquí, unos pocos minutos después, ella me recibe con una amplia sonrisa.
- Paola, muchas gracias por venir. Ven conmigo, voy a mostrarte todo y a presentarte a unas cuantas personas
Me tomó del brazo sin darme tiempo a nada y comenzamos a caminar entre las personas. Las primeras en presentarme fueron sus amigas quienes no pararon de hacerme cumplidos sobre mi elección de la ropa.
Es evidente que nadie esperaba verme de esta forma, normalmente uso un par de jeans gastados y ropas holgadas, todo lo contrario a lo que estaba usando ahora.
Las chicas también resultaron ser genuinamente agradables y dulces, no comprendo por qué nunca antes me permití compartir con las demás personas. Siempre pensé que como ellas eran las “populares” de la uni serían altaneras y miraban a los demás por encima del hombro sintiéndose superiores, pero para nada es así.
En medio de la conversación, Miriam, no pudo contenerse y me soltó la pregunta:
- Carolina nos comentó que tu padre es dueño de un casino ¿eso es cierto?
Su pregunta me descolocó un poco y me hizo sentir demasiado incómoda, sobre todo porque eso no era para nada cierto, no entiendo cuál era el objetivo de preguntarme eso, pero supuse que cuando se conoce a alguien, lo más lógico es hacer preguntas para poder saber más sobre ella.
Enseguida, Carolina comenzó a tocarme mi codo como señal para que le siguiera el juego, pero no entiendo la razón, si tengo que pretender ser rica para encajar no pienso hacerlo
- ¿Qué? No, la verdad es que mi familia está en la quiebra
- No le hagan caso –me interrumpió Carolina de inmediato- a ella solo le da vergüenza admitirlo, le gusta mantener un perfil bajo
- No puedo creer que nunca antes lo supe –dice Miriam
- Bueno, ahora ya lo sabes
Y así continuó Carolina toda la noche, exceptuando esa mentira que no fui capaz de entender, fue una excelente anfitriona, me hizo sentir realmente bienvenida. Me pasé toda la noche con ella y con sus amigos platicando de todo.
No tenía mucho en común con ellos, pero en realidad, me resultó muy agradable sentirme aceptada por el grupo, solo por eso, me olvidé del detalle sobre mi familia del inicio, además, el alcohol también contribuyó a ello.
Luego de unas cuantas horas, la fiesta estaba llegando a su fin. Los invitados poco a poco fueron marchándose solos y cada vez la casa estaba más vacía. El agotamiento comenzó a avisarme de que este era mi turno para marcharme yo también.
- Muchas gracias por invitarme Carolina, me he sentido genial esta noche, ya me marcho
- Espera, no te vayas todavía, necesito hablar contigo
- Está bien
Me extrañó un poco, pero supuse que quería hablar sobre la mentira del inicio de la fiesta, debería haber sabido que tenía algún tipo de plan entre las manos ¿De qué se tratará todo?
- Tengo una pregunta que hacerte –continuó diciendo ella
- Bueno, dime
- ¿Te gustaría poder ser la novia de un millonario?





