- ¿Qué haces niña?.
-Veo el mar y la luna; ¿crees que en el fondo se puedan ver sirenas?
- Las sirenas no existen, pero estás muy cerca de la orilla, te puedes caer.
- No importa si eso sucede, sé nadar, además me gusta.
- Pero está muy alto.
- Tienes miedo o no sabes nadar?.
- ¡Yo sé nadar! Y no tengo miedo, pero está oscuro y puede haber piedras en el fondo y golpearte; te ahogas.
- Si tienes miedo, pero no te preocupes niño, yo me lanzo todas las noches cuando vengo, pero mis papás no saben, morirían del susto.
- Tú estás loca niña, te puedes matar, no te lances.
- No estoy loca, solo me gusta volar y nadar; si me lanzo vas tras mío?.
- ¡No!... Yo no quiero morir.
- Eso es miedo niño, miedoso.
- No tengo miedo, tengo 8 años y no le tengo miedo a nada, pero está oscuro.
- Yo tengo 6 años y no me importa que esté oscuro. Mira.
- ¡No!- me desperté sobresaltado estos sueños con esta loquilla; ¿que será de su vida?.
Veo la hora y son las cuatro de la mañana como todos los días, me baño y salgo a trotar durante una hora. Después llegó a casa y me alistó para ir a trabajar, eso ocupa mi mente.
-*-
- Y ahí está mi amargado hermano.- entra a mi despacho mi hermano insoportable.
- Se toca la puerta antes de entrar Manuel.
- Ya, ya deja tu mal genio. No entiendo cómo ser un hombre guapo, no más que yo; con todo el dinero del mundo y atributos cargues, ese mal genio.
- Mi genio no es tu asunto y no tiene nada que ver lo "guapo y lo adinerado".
- Ah, es falta de mujer, entonces, tienes donde escoger, es más, no te he conocido ninguna belleza hasta Sofía la tienes detrás de ti y la ignoras, van a pensar que juegas para el otro lado.
- Lo que piensen los demás es su asunto, a diferencia de ti y tu amigo mi vida es privada, me gusta mantenerla así.
- Una cosa es vida privada y otra es ser un monje que ni una novia ha tenido. Y Gael, una noviecita de niño, no cuenta, yo hablo de una mujer de verdad.
- ¿Noviecito de niño?.
- Si, la gordita de la playa, te la pasabas con ella cada vez que íbamos de vacaciones y fin de semana, no creas que se me olvidó.- me sonrió.
-¿Manuel que quieres? No creo que hayas invadido mi despacho y me moleste para hablar de mi vida.
-¿Por qué no? Eres mi hermano, el menor, me preocupo por ti.
- Manuel.
- Está bien, aunque te adoro, tienes razón, vine por negocios.
- Ahora si hablamos mi idioma.
- ¿Las mujeres no son tu idioma?.
- Para serlo tiene que haber una y este ser creo que en su vida ha visto una.- interrumpe el mejor amigo de mi hermano y nuestro socio.
- ¿Hoy es el día de molestar a Gael?- les pregunto.
- No, pero de vez en cuando es bueno no perder la costumbre. - dice sentándose.
- Par de fastidiosos, ¿no tienen nada que hacer en su vida?.
- Si, molestarte. - se ríen, los quiero, pero su manera de ver la vida es muy distinta a la mía y es lo que nos hace tener distancia.
- Largo de mi oficina si no tienen algo interesante que decir.- les reclamo.
- Amanecimos de malas nuevamente - expresa Milán.- Aunque es muy divertido molestarte, hablemos de negocio; resulta que los de corea quieren que les surtamos más materia prima.
- ¿Qué tanto?.
- El triple hermanito, el problema es que nuestros padres tienen duda de eso.
- Mi papá realmente no quiere que le demos más materia prima, bueno mi madre en realidad dice que si le ofrecemos más nos limitamos a gran cantidad a trabajar para ellos y podríamos descuidar al resto de nuestros clientes.
- Además, el nuestro dice que al paso que vamos podemos perder clientes y esa materia prima que nos piden más bien lo podemos utilizar para hacer nuestros productos.
- El cual mis padres están de acuerdo.
- Bien, ¿cuál es la razón de que estén aquí si nuestros padres ya tienen su decisión?.
- Los coreanos insisten, creemos que podemos surtirle y así mismo usar el material para nosotros, pero no hay quien convenza a nuestros padres.
- Y quieren que yo lo haga. - asienten- pues déjeme decirles que opino igual que Adela, nos limitaremos mucho para solo cumplir con ellos y podemos descuidar a los demás cuando podemos trabajar nuevos productos.
- Vamos Gael, somos la productora más importante y sofisticada del país con reconocimiento nacional e internacional, podemos cumplirle y crear nueva producción.- dice Milán.
- Si lo somos, pero en lo que trabajaríamos para cumplir con los coreanos y con el resto se nos iría el tiempo, descuidaríamos, no digo los demás clientes porque serán la prioridad, pero si nuestra propia producción es un riesgo.
- Dividiríamos nuestro personal para sacar todas las producciones Gael tenemos un personal muy competente y capacitado.
- Cierto, pero creo que es un riesgo grande, no podemos descuidar nuestra propia producción y a tus padres es muy difícil convencerlos Milán una vez dicen no es no, sobre todo Adela.
- Si, mamá es terca y en los negocios es el doble igual a mi hermanita de intensa y terca, pero esa si no hay como hacerle cambiar de opinión.
- No te ofendas, pero tú hermana es más insufrible que un saco de plomo Milán y más pesada que esté amargado que tengo por hermano.- reímos, pero sí, Maggie es más pesada que yo.
- Si ella también es un hueso duro de roder, pero es lo que sucede cuando los genes de la familia se heredan.
- Buscarle un novio sería buena idea a ver si se le quita ese genio y sonríe más - Menciona Manuel.
- Tal vez tengas que salir con ella Gael a ver si su mal genio se les pasas. - veo la incomodidad en la cara de Manuel, siempre he pensado que Maggie le gusta, pero a penas las veces juntos cambias de opinión porque se están matando.
- Si tal vez se lo pida en algún momento, después de todo es bella, inteligente y un humor muy peculiar, tal vez es lo que necesitamos para dejar nuestro mal genio. - veo como Manuel se mueve incómodo en la silla.
- Bueno, ya cambiemos el tema, no estamos aquí para andar de casamenteros entre nuestros hermanos. - se queja mientras Gael se ríe.
- Hace un minuto dijiste que necesitaba una mujer, que era hora de buscar alguien que me quitara la amargura, ¿no?.
- Y dijiste que no querías.
- No dije nada, solo que mi vida privada es mía, pero porque Milán meda la autoridad de salir con Maggie la voy a tomar.- le guiño un ojo a Milán y esté me sigue el juego.
- Pues mi hermana es pasadita, pero tiene su lado tierno y dulce, capaz, lo que necesita es un hombre como tú, le voy a decir que la vas a llamar y después se encargan. - suena su teléfono y lo ve con expresión extraña- disculpen. Hola muñequita, ese milagro.
Debe ser una de sus tantas mujeres, se va a una esquina a terminar de hablar por teléfono y quedamos Manuel y yo terminando de hablar de los coreanos.
-¿Y bien vas a hablar con nuestros padres sobre los coreanos?.
-¿Estás de mala hermano? Parece que el humor te cambio de repente. ¿Te molesta que salga con Maggie?.
- ¿Por;que razón me molestaría que salieras con ella?, después de tu novia de la infancia supe que tenías mal gusto.- vamos con lo mismo.
- ¿Qué novia de la infancia? - pregunta Milán
- Ninguna - respondo.
- ¿Ninguna?. Resulta que mi hermanito dejo una novia en la vereda donde vamos de vacaciones, ¿te acuerdas?.- asiente - pues se la pasaba con una gordita toda loca, nos volvía loco con el tema para verla cada vez que íbamos y se perdía era insoportable.
- Sé lo que se siente, mi hermana era igual, pero siempre fue más reservada, casi nunca hablaba, pero enloquecía a mis papás y ahora es peor, la verdad es que tú y ella se parecen bastante. - dice Milán.
- Que lindo hablemos de la comparación entre nuestros hermanitos, pero no tengo tiempo. Adiós.
Manuel sale furioso del despacho mientras Milán y yo nos reímos. - Te encanta molestar a tu hermano.
- No más que él a mí y tú no te quedas atrás.
- No, es gracioso verlo molesto, sobre todo si el tema es Maggie es que le irrita solo escuchar su nombre. De verdad se odian porque mi hermana se pone igual.
- Maggie no parece ser las que odia, es muy dulce.
- Si, pero con Manuel es diferente, es como si la pincharan y le cambia el humor... Así que novia de infancia por lo menos tuviste una.
- No era mi novia, solamente una amiga con la que solía jugar, era divertida, graciosa y arriesgada.
- Vaya, mira como hablas hasta te brillan los ojos.
- Eso fue hace mucho, cosas de niños.
- ¿No la has visto más?.
- No, como dije cosas de niños. ¿Llamada de una damisela en apuros?.- mira sin entender mientras hago señas de que acaba de hablar.
- Ah, no es una damisela; se sabe cuidar muy bien solita, yo diría un demonio en cuerpo de ángel.
- Pero respondiste rápido y extrañado.
- Como dije se sabe cuidar muy bien solita, no es de las que pide ayuda, así se esté muriendo o el mundo se le esté viniendo encima, pero cuando llama es por algo y hay que contestar.
- Se ve que te importa. - Si es mi dolor de cabeza, pero la adoro, aunque si se lo digo se aprovecharía ya es suficiente con mis padres.
- ¿Como así?.
- No importa, me tengo que ir piensa en lo del contrato con los coreanos a ver si convences a mi madre.
- Convénceme primero a mí para luego convencer a mi madrina esa si es difícil.
- Difícil es mi hermana, esa si es la terquedad hecha persona. Piénsalo ahora debo ir a verlos.
- Saludos.
Sale de mi oficina y vuelvo a mis recuerdos de niño con mi loquita de la playa, no éramos novios, solo niños que vivían jugando y haciendo planes.
Le encantaban los juegos extremos, pero me hacía reír mucho.
- ¿Que será de ti preciosa?.





