Un CEO cariñoso quiere hacer pública su relación

La inquietud se apoderó de Ashley. No esperaba volver a ver a Elijah tan pronto, y mucho menos después de lo ocurrido la noche anterior.

Aún le dolía el cuerpo y, bajo la ropa, ocultaba las marcas que se esparcían por su piel.

Justo cuando se acercaba, la ventanilla del auto deportivo se cerró de golpe.

Elijah se marchó sin decir una palabra.

En ese instante, las risas a su alrededor sonaron inequívocas y crueles.

"¿Quién se cree que es, intentando acercarse a Elijah? Es ridículo".

"¿Qué hace una extraña en un evento familiar?".

Ashley bajó la mirada, pero en su interior sintió una oleada de alivio.

Afortunadamente, Elijah no sabía que ella era la mujer con la que había estado la noche anterior.

Necesitaba protegerse. Para evitar convertirse en un peón en sus juegos, tenía que encontrar la manera de anular el compromiso.

Elijah era solo su último recurso, y comprendió que él no la protegería solo por haber compartido una noche.

Enfrentarlo era demasiado arriesgado. Conociendo su carácter, lo más probable era que él fuera el primero en tomar represalias.

Ashley entró en la mansión siguiendo a su madre de acogida, mientras un sirviente guiaba a Daniel hacia el interior.

"Daniel es tu prometido, así que es natural que se una a nosotros en el banquete de la familia Warren", comentó Claire, aprovechando cada oportunidad para afianzar su estatus.

Antes de que comenzara la cena, todos ocuparon sus lugares.

Los asientos en el banquete estaban dispuestos según la jerarquía.

Robert ocupaba la cabecera de la mesa, con el asiento de honor a su derecha aún vacío.

Daniel, quien antes anhelaba este tipo de reuniones, ahora se encontraba aislado en el extremo opuesto de la mesa, visiblemente malhumorado.

Había tolerado la humillación de ese compromiso con la esperanza de usar los lazos de la familia Kirk para forjar una conexión con los Warren.

"¿Así es como tratan a tu familia?", protestó Daniel.

Ashley no lo contradijo.

Su padrastro, David Kirk, había sido hijo adoptivo de Robert. Tras su primer matrimonio, Claire se casó con David, quien, al no tener hijos propios, crio a las tres hijas de ella como si fueran suyas. Los Warren respetaban a David y lo aceptaban como parte de la familia. Sin embargo, él había fallecido años atrás.

Robert mantenía a la familia Kirk cerca por respeto a la memoria de David. Por esta razón, Elijah, quien apenas le llevaba siete años a Ashley, era considerado su tío honorario.

A pesar de este arreglo, los Warren no sentían un afecto genuino por los Kirk.

El banquete aún no había comenzado.

La mesa estaba repleta de platillos deliciosos, pero nadie se atrevía a probar bocado antes de la señal de Robert.

Elijah, para quien Robert había organizado el banquete, no aparecía por ningún lado.

"Ve a buscar a Elijah", instó Mila Warren, la hija mayor de la familia.

Mila era tan ambiciosa como el que más. Gracias a sus maniobras, su esposo adoptó el apellido de su familia y sus hijos llevaban el apellido Warren.

"Hasta para nosotros es difícil verlo", comentó Wyatt Warren, el segundo hijo, con una sonrisa cómplice.

"Han pasado tres años desde la última vez que me vieron. No sabía que me extrañaban tanto", comentó Elijah al entrar. Su imponente figura captó de inmediato la atención de todos en la sala.

Medía un metro noventa y vestía camisa y pantalón negros. Su presencia era a la vez imponente y cautivadora.

"Perdón por la demora, papá. Tenía asuntos que atender", dijo Elijah, tomando asiento a la derecha de Robert, un gesto que reafirmaba su lugar en la familia.

Una vez que Elijah se sentó, el banquete dio inicio.

"Elijah, has manejado con esmero los negocios familiares en el extranjero estos últimos tres años. Ahora que estás de regreso, te confío las operaciones de Daville", anunció Robert.

La incomodidad de Mila y Wyatt ante el regreso de Elijah fue palpable.

Ashley observaba a Elijah desde la distancia.

Aunque era famoso en Daville por ser frío y despiadado, su apariencia resultaba tan hipnótica como intimidante. Sus ojos penetrantes y el contorno definido de su nariz y labios le conferían un aire de soberano.

Su imponente presencia resultaba aún más sobrecogedora en un ambiente íntimo.

Ashley apartó la mirada rápidamente.

De pronto, Elijah la observó con una mirada incisiva.

A medida que avanzaba el banquete, Elijah seguía siendo el centro de atención.

"Elijah, ¿encontraste algún tesoro en la subasta de anoche?", preguntó alguien.

Una sonrisa fugaz asomó a los labios de Elijah al recordar. "Sí, una pieza en particular resultó sumamente gratificante de manejar".

"No volviste a casa anoche, ¿verdad?", insinuó Wyatt con sutileza.

"Acababa de regresar del extranjero y me dieron un importante regalo de bienvenida. Requirió mi atención inmediata", respondió Elijah, con un deje de diversión en la voz.

Las mejillas de Ashley ardieron al recordar la noche anterior.

¿Estaba interpretando demasiado las cosas?

Seguramente, él no la había reconocido.

"He oído que hubo buenas noticias recientemente", dijo Elijah con naturalidad.

Por un instante, nadie respondió.

"Sí, las hay", declaró Claire, levantándose con una sonrisa coqueta. "Ashley y Daniel están comprometidos. Elijah, ya que acabas de regresar, deja que te ofrezcan un brindis".

Ashley sintió una oleada de inquietud; para ella, aquello no era en absoluto una buena noticia.

A su lado, Daniel estaba visiblemente emocionado, ansioso por aprovechar la oportunidad de hablar con Elijah.

Elijah se recostó en su asiento y entrecerró sus ojos profundos, con una expresión indescifrable.

Abrumada, Ashley bajó la mirada, demasiado nerviosa como para poder respirar hondo.

Ashley y Daniel alzaron sus copas en dirección a Elijah.

Sin embargo, él ignoró el gesto. "¿Cómo debes dirigirte a mí?".

"Elijah, soy de la familia Blake…", comenzó Daniel, ansioso por aprovechar el momento.

"¿Acaso te di permiso para hablar?". La voz gélida de Elijah, cargada de autoridad, silenció la sala por completo.

Si él no le permitía hablar a Daniel, entonces era el turno de Ashley.

Los recuerdos de la noche anterior la atormentaban, pero mantuvo la compostura.

Tras una profunda inspiración, lo llamó: "Tío Elijah".

Elijah fingió no haberla oído. Se llevó una mano a la oreja izquierda con gesto casual y su tono se tornó cortante y autoritario. "¡Más fuerte!".

Aquel gesto provocó un silencio sepulcral.

Su oído izquierdo estaba dañado y dependía de un audífono.

Aquello que para otros sería motivo de burla, en él no hacía más que acentuar la severidad de su carácter.

El gesto de quitarse el audífono era un conocido preludio de su ira, una situación que todos preferían evitar.

Las manos de Ashley temblaban ligeramente; su temor era un reflejo del que sentían todos en la sala.

Recordaba con claridad que él le había dado la misma orden la noche anterior.

Era evidente que Elijah la estaba poniendo a prueba.

Poco a poco, Ashley levantó la vista, esforzándose por descifrar la impenetrable oscuridad de sus ojos.

Sumisamente, adoptó una postura reverencial, mirándolo desde abajo. Su voz sonó suave, rendida. "Tío Elijah".

Ante la mirada formidable de Elijah, ella no era más que una pequeña criatura sumisa.

Elijah chocó su copa con la de ella y bebió el vino con una fría curvatura en los labios.

"Ya que son buenas noticias para la familia, les prepararé un regalo fastuoso", comentó, con una sonrisa más gélida que reconfortante.

Cuando el banquete continuó, Claire llevó a Ashley a un lado para entregarle un vestido de baile.

"La atención de Robert hoy está en tu compromiso. Debes bailar más tarde para asegurarte de que todos queden impresionados", le ordenó Claire.

"Entendido, mamá", respondió Ashley, ocultando su profundo disgusto tras una sonrisa.

Claire la había educado para ser una dama consumada, entrenándola meticulosamente en música, ajedrez, piano y danza, moldeándola como un escaparate ideal.

Ashley detestaba cada una de esas presentaciones, donde su valor se medía por su obediencia y belleza, con el único objetivo de obtener la aprobación de un hombre. Se sentía como un adorno, encadenado con grilletes de oro dentro de los círculos de la élite social.

Mientras se cambiaba en el baño, Ashley sintió de pronto unas manos grandes sobre su espalda desnuda.

Sobresaltada, se giró, solo para que esas manos presionaran con dolor una zona sensible de la noche anterior, provocando que soltara un grito agudo.

Al levantar la vista, vio a Elijah frente a ella, y el miedo inundó su cuerpo.

"Tío Elijah…", murmuró, con la voz temblorosa.

Elijah dio un paso más, acorralándola. "Huiste tan deprisa anoche y ahora actúas como si lo hubieras olvidado. Tu papel de recatada es mucho más convincente que tu desempeño en la cama".

Se cernió sobre ella. Su mano la presionó, recorriendo los contornos de su cuerpo que había reclamado la noche anterior.

Luego, le sujetó el cuello con una mano, apretando el agarre lentamente.

"¿Quién te envió a mi cama, Ashley?", exigió, su tono gélido y amenazante.

Una oleada de terror intenso abrumó a Ashley.

¿Acaso Elijah pensaba matarla?

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