Nuevo capítulo de esta nueva historia espero que os este gustado tanto como el capitulo anterior. Me ayudarías mucho dejando vuestro like para saber qué os a gustado. Muchas gracias.
Capitulo 2 "Accidente"
Al momento, llegamos a la segunda planta. Veo como mi hermano empieza andar por esos pasillos y yo voy andando detrás de él. Veo como mira todos los números de las habitaciones de la izquierda y de la derecha para encontrar la habitación de Fátima, mi novia. Señala con el dedo, antes de decir nada.
-Aquí esta es la dos ciento noventa - dice mientras toca a la puerta. Sin esperar a que yo llegue.
Cuando llego me doy cuenta que nadie le ha ofrecido la opción de abrir la puerta, nos quedamos esperando que alguien nos de derecho para pasar. Cuando escucho que una voz desde dentro nos dice que pasemos con una simple palabra "Adelante". No reconozco la voz desde detrás de la puerta.
Me pongo las muletas para ponerme a caminar, y veo cómo mi hermano abre la puerta de la habitación. Entramos en la habitación y veo al fondo a una mujer rubia parecida a mi novia pero un poco más mayor que ella, tiene que ser su madre. Me suena de haberla visto alguna vez, cuando he ido a casa de ella. Es la primera vez que veo a su madre de frente, siempre la he visto de pasada. No se cómo reaccionar a ella en esta situación.
-Hola cariño - me dice mi novia al verme entrar, dentro de la habitación. Me acerco a ella, sin dejar de mirar de reojo a su madre. Que parece no quitarme el ojo de encima. Esta situacion es un poco incomoda.
-Hola cielo - digo dándole dos besos - ¿Dónde está el pequeño? - digo mirando a hacia todos lados.
-Se lo acaban de llegar a hacerle la prueba del talón - dice la madre de Fátima. ¿Cómo se llama? ¿Alguna vez me lo ha dicho?.
Me siento en la cama cerca de mi novia. Veo como su madre no para de mirarnos, lo único que me apetece es darle muchos abrazos y besos. Pero me da vergüenza que este su madre mirándonos.
-Mira quien está ahí - dice la madre de Fátima al ver que se abre la puerta.
Me vuelvo a poner las muletas y veo cómo entra la cunita, con el bebé dentro. Me quedo mirándolo con ese gorrito y ese body del Real Madrid, el que yo le había regalado, para él. Me acerco con sumo cuidado a la cuna, sin apenas hacer ningun ruido. Me quedo unos minutos sin saber que decir.
-Hola pequeño, soy tu papá - digo mirándolo y tocándole la carita con mi dedo índice, con la mayor dulzura.
-Hola enano - escucho que dice mi hermano.
Los dos enseguida levantamos la cabeza y nos quedamos mirando la cara de la madre de Fátima al escuchar un ruido extraño, como si no le gustará que le dijera "enano".
Estoy con mi hermano haciéndole tonterías al niño cuando empiezo a notar un dolor intenso en los riñones, como si alguien me estuviera pegando patadas en el riñón. Cuando empiezo a notar que me falla todo el cuerpo del dolor y caigo al suelo.
-Sergio, Sergio - escucho repetidamente, que dice alguien. Pero yo ya no veo nada.
Al abrir los ojos veo que estoy en un lugar totalmente distinto, miro a los dos lados y veo que estoy en una sala de recuperación. ¿Qué hago aquí? ¿Cuánto tiempo a pasado? me pregunto a mi mismo. No recuerdo nada de lo que ha pasado. Empiezo a sentirme un poco de agobio de no saber que me ha pasando. Veo como una cortina que ahí a la derecha se abre y veo a mi hermano con una cara de preocupación, no entiendo porque está así de preocupado por mi, se le notaba mucho en la cara. Ha debido de pasarme algo grave.
-Juan ¿Qué me está pasando? - digo súper preocupado por mi salud.
-Te han quitado seis piedras del riñón, has estado apunto de morir - dice mi hermano levantándome un poco la ropa que llevo, para que vea las cicatriz - No hagas esfuerzos - dice mi hermano poniéndome la mascarilla para respirar de nuevo.
Había estado apunto de morir por esas piedras. Todo por no haber ido al médico, solo podía sentirme un estúpido. Por no haber ido antes, cuando sentía esos dolores. Veo como mi hermano no para de mirarme, sin separes ningún segundo de mi lado. De repente me parece ver una chica sentada en una silla de ruedas que se va acercando poco a poco a mi. Al acercarse me doy cuenta que es una chica muy guapa, sonrió al instante. Veo que lleva a un niño en sus brazos.
-Pequeño ¿Qué te ha pasado?- escucho que dice esa chica. Que no me suena de nada.
No podía entender que relación, tengo con esa chica, no recuerdo quien es. ¿Por qué me llama pequeño? Me quedo pensando.
-Lo han operado - escucho que dice mi hermano Juan.
Me quito la mascarilla de la boca, para poder hablar, con cuidado de no quitarla del todo.
-¿Quienes son? - Pregunto dudoso.
-Tete es tu hijo y tú novia ¿No te acuerdas de ella? - me dice tocándome un poco el hombro.
-Yo te salve - suelto sin pensarlo.
Sólo me venia el recuerdo cuando la salve de unos tíos que la estaban insultando y le estaban golpeando con todas sus fuerzas, en un parque bastante oscuro donde yo solía pasar. ¿Por qué solo tengo pequeños recuerdos?.
-Tranquila, pronto volverá a acordarse de todo - escucho que susurra mi hermano a la chica, que es supuestamente mi novia.
Me pongo la mascarilla de nuevo, y intento recordar algún momento antes del golpe que me he dado. Luego de unos instante sigo igual, con muchas dudas.
-Mama, mone a casa - escucho que dice la chica a la mujer que maneja la silla de ruedas - Que ya tengo el alta.
Veo como su madre le da media vuelta a la silla. No podía recordar quien era, pero algo en mi interior sabía que tenía algo en relación a mi. Me quito la mascarilla de respirar, dispuesto hablar.
-Por favor, quédate - digo mirando a la chica y a su madre de espalda.
Veo como se dan la vuelta, y se quedan mirándome extrañadas.





