Un Amor Infiel

Amaneció muy de prisa, antes que aclare la mañana, Brandon sale a trabajar, para que así el tráfico no lo tome por sorpresa, por lo tanto, le susurra a su esposa quien aún duerme a gusto.

—Buenos días, cariño, ya me voy a trabajar.

—Muy bien, amor, que tengas lindo día—lo dice entre dormida y despierta, aún no suena su despertador. Sin embargo, decide levantarse se le había cortado el sueño.

Va por un café muy cargado, antes de ir a despertar al niño para alistarlo, reflexiona un poco del rumbo que está dando su vida, siente que su relación se intensifica y cree que se conduce hacia el camino correcto, su marido le está demostrando con el paso de los días compromiso total, por lo que, desea que todo en ellos fluya y avance para bien. Ya pronto, es la celebración del cumpleaños de su hijo debe preparase para ello, también repasa en su cabeza la propuesta de su amiga Ana, le parece interesante poner la creatividad, al servicio de la coquetería femenina. Se para por un momento a pensar en Amber y señala que seguramente Brandon la juzgó mal, puede que no esté enamorada de ella o puede ser que sí, en atención a eso se confunde, toma un sorbo de café, para que le ayude aclarar sus pensamientos.

*****

Amber decide instalarse, de una vez en su estudio para trabajar, su pasión por el arte no puede dejarla de lado. De inmediato piensa en Sarah y se entusiasma. Al mismo tiempo, tiene un poco de temor, quiere verla de nuevo. No es tonta, sabe que su esposo se dio cuenta de sus preferencias y puede, que eso sea un impedimento para ver a Sarah de nuevo a solas.

De inmediato, le llega una idea a la cabeza, decide suavizar su apariencia y verse más femenina. Quiere hacerse un cambio radical de estilo, tiene muchos conocimientos de modas que no pone en práctica para sí misma. Piensa que así, Brandon dejará que Sarah y ella se frecuenten regularmente.

Velozmente, sale del estudio y le dice a su padre:

—Papá, voy a arreglarme iré al salón de belleza.

—¿Y eso? ¿Qué traes? —advierte su padre con rareza y muy sonriente.

—Nada, papá, quiero verme guapa. Cambiar este color tan desprolijo de mi cabello, lo pintaré de rojo.

—Está bien, cariño, te verás muy regia. Siempre fuiste una mujer muy hermosa—señala con nostalgia.

—Ya papá. No comiences, mejor me voy—se siente Amber ligeramente atacada con su comentario y se va.

Para Andrew el padre de Amber, ha sido muy difícil aceptar las preferencias sexuales de ella. No obstante, es su hija, por lo que no la juzga tan severamente.

*****

Tiempo más tarde…

Ya en el salón, pasa el tiempo y su cabello quedó terminado. Se apreciaba el cambio, sus finas facciones se suavizaron enormemente. La estilista es muy habilidosa y alígera muy pronto la labor, sabe lo que hace, se le nota el profesionalismo. Ya acabado todo el look en general, la voltea hasta el espejo para que pueda preciar todo el trabajo ya culminado.

—¡Impresionante! ni yo me reconozco vaya que cambio, eres muy profesional me encantó tu trabajo y lo que hiciste con mi cabello. Aquí te dejo mi tarjeta, también soy critico de moda puedo hacerle publicidad al salón en mi canal.

— ¡¿Tú eres Amber Spears?!

—Sí, esa misma soy yo.

—Fíjate que, yo te sigo en las redes y muchas gracias, lo tendré en cuenta. Qué bueno, que quedó satisfecha con mi trabajo.

*****

Velozmente sale Amber del salón y llama a Sarah por teléfono, con la excusa que quiere mostrarle su nuevo estilo.

—Hola, ¿cómo estás?

—Amber, estaba por llamarte. Desde que llegaste, no hemos podido salir a conversar un rato, como en los viejos tiempos.

—Lo sé, solo que ya tú estás casada. No quiero incomodarte.

—No digas tonterías, ven a la casa. Mi esposo, está por llegar.

—Está bien, voy saliendo para allá entonces. Estuve en el salón de belleza, no sabes el cambio tan radical que hicieron en mí. Te vas a sorprender cuando me veas.

—Entonces ven corriendo, me mueve la curiosidad—asiente Sarah con entusiasmo y cuelga la llamada.

Amber sonríe de emoción casualmente el salón, queda a pocas cuadras de la casa de Sarah. Al llegar se topa con Brandon en la entrada. La mira con asombro, no concibiendo quien es. De inmediato le toca corneta, para que ella pase primero. Al bajar, queda impactando con lo bien que lucía. Su maquillaje resaltaba su mirada, esta vez su ropa no era suelta, se ajustaba muy bien a su silueta. El cambio en ella fue de 180º.

—¡Oh por Dios Amber! ¡¿Eres tú?! —exclama Brandon con admiración.

—Cualquiera diría que viste a un fantasma—asienta Amber con gracia y se ríe de su cara.

—Te ves diferente. Mucho más femenina y con todo respeto más sensual—la elogia grácilmente y ella se incomoda, colando su cabello dentro de la oreja.

Ingresan juntos a la mansión, Sarah al verlos llegar se maravilla con la amabilidad que Brandon trata a Amber. Sonríe debido a que él siempre rechazó desde un principio su amistad, al enterarse de que Amber es una mujer aparentemente lesbiana.

Instantemente Sarah, mira esta vez con aprehensión a su marido, deja a Amber sentada en la sala y lo cuestiona con gracia:

—Tú, ¿por qué miras a Amber así, tan raro?

—Tan solo mírala se ve diferente, ya no tiene aspecto de loca.

—Hasta fuiste amable con ella, me sorprendiste muchísimo.

—Ja, ja, ja, no me digas que estás celosa—se carcajea Brandon—no me hagas reír, de Amber es por la que menos deberías sentir celos, yo a ti no te cambio por nadie—apunta y la da un ligero beso en los labios.

—No son celos mi vida, de Amber jamás los sentiría. Ya tú y yo sabemos lo que ella prefiere—murmura Sarah.

— ¡Seguramente a ti! —asevera Brandon con ironía y Sarah lo reprende:

—No digas eso ni de chiste.

¿Casualidad o no? Amber logro impactarlos, incluso hasta Brandon la vio diferente y se dio cuenta de sus dones y atributos físicos, esos que tanto ocultaba con su antigua apariencia ruda y recia, ambos notaron que dentro de esa mujer hay mucha sensualidad oculta, ahora manifiestan algo así como un leve encanto de sirena.

—Amber tu cambio es muy notorio, si te hubiese visto así ayer, te juro que no te hubiese reconocido—señala Sarah mientras la mira con detenimiento.

—Ni yo misma me reconocía al verme al espejo. Lo qué si quiero, es ir a un gimnasio.

—Yo te recomiendo donde yo asisto, hay muy bueno instructores—menciona Brandon.

—¡¿Tú también vas a ese gym?! —pregunta a Sarah.

—No, para nada. Odio el ejercicio.

—Pero, te conservas muy bien.

—Con la alimentación y de vez en cuando, voy a caminar con mi amiga Ana.

—Muy bien.

—Yo mejor me voy, tengo que madrugar. Te paso la información del gimnasio por teléfono, hasta luego Amber—se levanta Brandon haciendo contacto visual con ella, Amber se inquieta por la forma que la mira. Y se centra de nuevo en Sarah.

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