
Capítulo 1 de Tú y Yo a través del tiempo
Mi dulce Zoé
Ha sido una tradición familiar que el primer regalo al cumplir los diecinueve años sea una carta, yo recibí una de mi madre así como ella recibió la suya, sin duda es una costumbre que me gusta, ya que de esta manera puedes tener parte de la herencia. No debes olvidar que el símbolo además de ser tu defensa también te servirá de ataque, para que de esta forma logres mantener el balance entre la paz y la guerra.
Mientras escribo estas líneas para ti, duermes plácidamente en la cuna, tan pequeña, tan indefensa, pero a su vez llena de fortaleza y eso lo sé porque tu destino se encuentra marcado desde que te llevaba en mi vientre mi dulce niña, por esa razón siempre vas a tener personas que te cuiden y debes confiar ciegamente en Lucca y llegado el momento en Samantha a quien debes otorgarle las cualidades del cuidador.
La responsabilidad que tomaras desde hoy es tan grande como tu espíritu por lo cual quizá llegues a creer no poder con ella y abran días en los que querrás desistir; sé que no será fácil mi amada niña. A lo largo de la historia de nuestros antepasados la portadora siempre ha tenido un don especial con el símbolo, el mío es el futuro. Aunque solo veo fragmentos, sé que cuando estés leyendo esto no estaré a tu lado y mi corazón al escribirte se siente afligido. Eres el milagro de un gran amor y ojalá pudiera abrazarte en este momento.
Hoy eres la dueña de tu destino, nunca olvides que en cada paso marcamos lo que queremos ser y siempre contaras con personas dispuestas a dar todo por ti.
¡Hoy es tu gran día Zoé! Un nuevo comienzo espera por ti.
Con amor Mamá.
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