Cuando Kathryn regresó a casa, se encontró con sus padres biológicos y sus tres hermanos reunidos en torno a Jolene, colmándola de atenciones. Observó la escena con una risa amarga.
Sin perder un segundo, acortó la distancia entre ambas y agarró a Jolene por el cabello.
Antes de que nadie pudiera reaccionar, le dio una sonora bofetada, cuyo chasquido resonó con fuerza en la habitación.
Los Brown se quedaron paralizados, atónitos al ver que era Kathryn quien acababa de golpear a Jolene. ¿Acaso no había estado con esos secuestradores?
Jolene se llevó la mano a la mejilla y gritó con incredulidad: "¡Kathryn, ¿acaso perdiste la cabeza?!".
Austin fue el primero en salir de su asombro. "Kathryn, ¿qué estás haciendo? ¿Llegas a casa y lo primero que haces es golpear a Jolene? ¡Más te vale pedir disculpas ahora mismo!".
Anne Brown, su madre, frunció el ceño con severidad, cruzándose de brazos. "Kathryn, ¿en qué clase de lío te metiste esta vez? Desde que volviste, no ha habido más que problemas. Tal vez nunca debimos haberte traído de vuelta".
Kathryn negó con la cabeza; las acusaciones le parecieron ridículas. "¿Yo? ¿Causando problemas? ¿Por qué no le preguntan a Jolene qué fue lo que realmente hizo? Ella fue la que organizó todo ese secuestro para deshacerse de mí".
Cuando Kathryn nació, fue cambiada intencionalmente por Jolene, la hija de la niñera, y luego abandonada a su suerte. Afortunadamente, Kathryn fue adoptada por un hombre que la cuidó con dedicación.
Seis meses antes, los Brown descubrieron la verdad y trajeron a Kathryn de vuelta a casa.
Pero, como siempre favorecían a Jolene, quien había sido educada para manipular y tenía gran habilidad para hacerlo, trataron a Kathryn con frialdad.
Jolene no dejaba de incriminar a Kathryn, e incluso cuando sus mentiras salían a la luz, los Brown siempre la perdonaban. Esto dejó a Kathryn profundamente herida y decepcionada.
La respuesta de la chica sorprendió a Anne, y la dureza de sus palabras la desconcertó. Su expresión se nubló de disgusto. "Jolene nunca haría algo así. Estás malinterpretando la situación".
"¿Malinterpretando?". La voz de Kathryn se tornó grave, cortante como un cuchillo. "El secuestrador lo confesó todo. ¿Cómo puedes pasarlo por alto sin más?".
Anne vaciló y luego suspiró profundamente. "¿Por qué eres tan terca? Jolene también resultó herida, pero ha hecho todo lo posible para ayudar a encontrarte. ¿Qué más quieres?".
"¿Qué quiero? Quiero irme de esta familia. A partir de ahora, ¡no significan nada para mí!".
Dicho esto, se dio la vuelta y subió a empacar. Un rato después, al volver a bajar, la voz de Jolene la detuvo en seco.
Ella se aferraba a Anne, clavándose las uñas en su propia mano, pero su rostro estaba pálido y lleno de lágrimas. "Kathryn, lo entendiste todo mal. ¿Cómo podría tener algo que ver con esos secuestradores? Son monstruos despiadados. Si hubiera planeado algo, ¿cómo lograste volver a casa con vida?".
La rabia burbujeaba bajo las lágrimas de Jolene. Este secuestro se suponía que iba a ser infalible. Kathryn debía ser violada y después asesinada. ¿Cómo pudo salir todo tan mal?
Kathryn soltó una risa fría. "Parece que no admitirás la verdad hasta que la tengas delante".
Ya ni siquiera miraba a Jolene. En cambio, fijó su mirada en los Brown, con los ojos tranquilos pero llenos de una profunda y amarga resignación. "Todos creen que miento, que solo soy terca e irrazonable, ¿verdad?".
Anne frunció el ceño. "¿No es eso exactamente lo que está pasando? Jolene expuso su versión con mucha claridad".
"Oh, ya veo", dijo Kathryn, sacando su celular despacio. "Entonces déjenme aclararles un poco más las cosas".
La estática siseó a través del altavoz, y luego dos voces llenaron la habitación: la primera de Jolene, la segunda de un hombre sórdido, inconfundiblemente el líder de los secuestradores.
"Cuando esté hecho, el último pago será el doble. Quiero que quede completamente destruida, ¡sin ninguna posibilidad de que vuelva con los Brown!".
"No te preocupes, señorita Brown. Mis perros se encargarán de todo, e incluso podríamos capturar algunas tomas inolvidables, ¡ja, ja!", respondió el hombre con una carcajada.
"Asegúrate de mantener todo discreto. Sin pruebas que me relacionen, ¿entendido?".
"¡Entendido! Puedes confiar en nosotros para hacer el trabajo".
Aunque la grabación era corta, cada palabra era nítida, cada frase, demoledora.
El salón se sumió en un silencio tan denso que el más mínimo ruido resultaba ensordecedor.
Jolene dejó de llorar de repente, su rostro palideció y todo su cuerpo tembló de miedo.
Los Brown la miraron con incredulidad.
"No... esto no puede ser real. ¡Debe ser falso!". Gritó Jolene desesperada.
"¿Falso?". Los ojos de Kathryn denotaban el desprecio. "¿Quieres que se lo envíe a un profesional para que lo verifique? ¿O tal vez llamar a la policía y dejar que ellos se encarguen? Después de todo, un secuestro no es algo que deba tomarse a la ligera".
"¡No! ¡No puedes llamar a la policía!". La voz de Jolene se quebró al derrumbarse. Entonces, cambiando de táctica, con lágrimas en los ojos, suplicó: "Kathryn, lo siento, por favor, escúchame. No es lo que parece. No te enfades. Soy yo quien debería irse de esta casa. Soy la intrusa aquí...".
Los Brown se ablandaron ante sus lágrimas y sus expresiones cambiaron a compasión. Miraron a Kathryn como si estuviera siendo irrazonable.
"Oye, Jolene ya se disculpó. Déjalo ya", instó Anne, con las cejas fruncidas por la preocupación.
Kathryn observó este absurdo espectáculo con una sensación de frustración en el pecho. Incluso con pruebas sólidas, se estaban creyendo la actuación de Jolene.
Agarrando su equipaje, declaró: "O ella o yo. Ya que la eligieron a ella, yo me voy de aquí".
Su marcha decidida dejó a los Brown sin habla, y Anne dio un pisotón de frustración. "¿Puedes creer que tiene el descaro de irse?".
Aprovechando el momento, Jolene rompió a llorar. "Haré lo que sea para traerla de vuelta. Incluso me iré yo misma de casa si es necesario".
Anne la abrazó con fuerza. "No digas eso. Eres mi preciosa hija y no te irás a ninguna parte".
Lorenzo Brown, su padre, asintió enfadado. "Exacto. Esa alborotadora de Kathryn lo ha alterado todo desde que volvió. Si quiere irse, que así sea. Ya es mayor y puede arreglárselas sola".
"Así es", añadió Austin. "Jolene es hermosa y amable. Kathryn no le llega ni a los talones".
Jolene vaciló, mordiéndose el labio. "Pero ella posee el 35% de las acciones de la empresa. ¿Y si intenta sabotearlo todo con eso?".





