AMBROSE CRUSOE:
Hace 19 años en la tierra de Zeravla nació un príncipe cuyo nombre fue denominado “Ambrose Iken Crusoe”, mejor conocido como “el eterno”. Hijo del rey Harald II y la reina Odín.
Durante muchos años la familia Crusoe se ha distinguido por su linaje, lleno de hombres fuertes, de los cuales han ascendido al trono los primogénitos mientras a sus hermanos se les asigna un lugar en específico para gobernar.
Dentro de la familia del príncipe, él era el único varón, aun así, no quedo ileso en tener hermanos, pero por causa del destino todos nacieron del sexo opuesto, el príncipe tuvo tres hermanas, Atenea, Odette y Antoinette.
La mayor, Atenea, era una joven castaña de piel clara y ojos verdes aceituna, con una personalidad un tanto agradable desde ciertos aspectos, aunque la mayor parte del tiempo aparentaba ser una chica soberbia. Esa no es una muy buena combinación.
Odette y Antoinette eran gemelas, pelirrojas, un tanto difíciles de distinguir ya que eran idénticas físicamente, pero algo las diferenciaba. Odette era de estas chicas a las cuales les gusta destacar entre sus amistades, aunque también en general, la joven era muy sociable, amena y comunicativa.
En cambio, Antoinette por su parte, era de estas chicas a las que les gusta mantenerse al margen, es de pocos amigos y lo suficientemente callada como para agradarle a cualquiera. Puede que sean idénticas físicamente, pero su personalidad las hace distintas.
En cuanto al príncipe...
Él era distinto entre los demás.
Tenía un espíritu aventurero, pero también rebelde.
Desde muy pequeño, Ambrose fue todo un rebelde, nunca le agrado la idea de seguir las reglas, y estaba harto de recibir órdenes de su padre, mientras que su madre se mantenía perseverando su educación, y buscando la forma de que el joven príncipe no ocasionara problemas.
Odín siempre velo por la seguridad y formación de su hijo.
Aquel joven que creció dentro de las paredes del gran palacio, se convirtió en un hombre apuesto e inteligente, amante de la música, la poesía y en algunos casos la fotografía, pero, sobre todo se convirtió en un amante a las mujeres, eso sin dudar.
Sus aventuras son la prueba de esto.
Era codiciado por todas las mujeres del pueblo tanto de la alta como de la baja sociedad, aunque algunas no lo conocían del todo. Duquesas se morían por casarse con él y convertirse en la próxima reina del pueblo de Zeravla, como no, si el príncipe era toda una belleza.
Para ser más específicos, el príncipe del que hablo soy yo.
El 17 de mayo de 2018, era el cumpleaños de las gemelas, harían una gran celebración por el cumpleaños número 16 de aquellas jóvenes, el reino estaba de fiesta, pues sus princesas lo estarían también.
Por más que parezca simple la vida de un príncipe no lo es. Ser hijo de los líderes de un pueblo te cohíbe de muchas cosas, por ejemplo, salir o mejor dicho, la libertad, cosa que no tengo.
Para poder salir de estas grandes paredes necesito hacerlo con guardias y para tener una mujer debo desposarla.
Lo que quiero decir es, que si mantengo una relación con una mujer, y esta se hace pública, estaré próximo al compromiso sin dudarlo, cosa que no quiero, pero debo que hacer, ya que estoy próximo a ser rey.
Pues al cumplir los 21 años el primogénito debe tomar el trono, convirtiéndose en el próximo rey. No es un decreto, pero mi padre ya quiere jubilarse y dejarme su trabajo a mí.
Mi vida como príncipe tiene reglas, las cuales debo seguir, aunque no quiera.
Como dije anteriormente, es el cumpleaños de las gemelas.
Gran día, ¿no?
Me encontraba durmiendo plácidamente en mi cama, con una bella dama a mi lado, luego de una gran noche, y digo "gran", pues por lo que había sucedido en el transcurso de ella, de lo cual no recordaba ni la mitad, al parecer, me pase de tragos.
–Su alteza.— dijo alguien tocándome seguidamente, interrumpiendo mi sueño.
No respondí.
–Alteza, de pie por favor, su padre está casi aquí dentro.— dijo en susurro Dimas.
Y como si esas fueran las únicas palabras que pudieran espabilarme, me desperté y levanté rápidamente, tanto, que me mareé por unos segundos y tuve que sujetarme del cabecero de la cama.
–Alteza, ¿está bien?— preguntó Dimas.
Dimas es mi consejero, ya debe estar por los 50 o a finales de los 40. Ha trabajado aquí durante muchos años, podría decirse que es mi padre, me ha criado y querido como a un hijo, es un señor bastante amigable, un tanto bajo, como de 1.60, sin olvidar algunas de las canas que cubren su cabellera negra, aún así no se ve tan viejo.
–Si, todo bien Dimas.— me limité a responder.
–Ambrose, ¿Qué haremos con la chica?— preguntó refiriéndose a Kira, la chica con la que había pasado la noche.
Cuando Dimas cambia las formalidades para referirse a mí por mi nombre es porque se trata de algo serio, a parte es normal, él es alguien de confianza, es como alguien de la familia, como el abuelo, mi difunto abuelo, el rey Arthur III.
–Eh Kira, vamos levántate.— dije en un susurro tocándola seguidamente para que se levantara y poder sacarla de mi alcoba antes que llegase mi padre.
–5 Minutos más.— rogó la condenada acomodándose en mi cama.
–¡Kira!— exclamé en un susurro.— De pie, ¡Ahora!— volví a exclamar.
Abrió los ojos y se levantó, estaba en ropa interior por lo tanto le di una sábana rápidamente para que se cubriera.
Toc Toc
¿Han visto esas películas de terror donde el asesino dice esas palabras cuando va tras sus víctimas?
Bueno, así me sentí cuando escuché a mi padre tocar.
–Ambrose, ¿Estás ahí?— preguntó.
Yo estaba desesperado, buscaba la manera de esconder a Kira.
–Kira, debajo de la cama.— dije, ella me miró con cara de "¿En serio?".
Al final, terminó por meterse debajo de la cama con todo y mis sábanas.
–Ambrose, ¿Estás o no?— preguntó.
Rápidamente tomé mi bata de satén de seda y me la coloqué cubriendo mi torso que se encontraba desnudo mientras tenía mi pantalón de pijama.
–Aquí estoy padre, un minuto por favor.— alcancé a decir.
–Voy a pasar.— dijo con voz firme.
Todos nos acomodamos, Dimas tomó asiento en uno de los sillones y tomó un libro como si estuviese leyendo, yo me paré frente a la puerta con mis brazos detrás de la espalda esperando la entrada de mi padre, el cual lo hizo en un santiamén.
–Ambrose.— dijo de una forma acusadora.
–¿Sí, su majestad?— pregunté algo nervioso.
–Sabes que hoy es el cumpleaños de las gemelas, ¿Por qué no estás listo?— preguntó estudiando la habitación.
–Mis disculpas padre, me ha cogido el sueño, en la noche no he dormido muy bien.— mentí.
–De acuerdo, bueno, debo ir a visitar a Atenea, la necesito para la próxima visita del rey Philip.— me dijo dándose la vuelta, parecía marcharse.
El rey Philip, proviene de un pueblo lejano y un tanto pequeño, es el padre del príncipe Caliban, príncipe que se ha enamorado perdidamente de Atenea y quiere desposarla, eso nos ayudaría bastante, aunque lo vean como un simple matrimonio, no lo es, esto suelen utilizarlo como medio político para hacer alianzas entre los reinos.
Aunque entre la pareja haya o no, amor, si los reyes deciden desposarlos es por medios políticos, pero en este caso, el rey Philip, busca complacer a su hijo Caliban. Y Atenea no parece estar en desacuerdo, bueno, al principio estaba en total desacuerdo, pero eso ha cambiado desde hace unos pocos meses, aunque la boda será prolongada, pues Atenea, aún tiene 17 años, por lo tanto, simplemente será visitada por el príncipe para que estos se conozcan, y así poder asegurar nuestra alianza con el reino de Calix.
Aunque mi hermana haya aceptado conociendo las condiciones, pues no aseguro que ella no sienta nada por dicho príncipe, ya la he escuchado decir "Es agradable, y alguien apuesto" cabe recalcar, fueron sus palabras.
Justo cuando mi padre iba saliendo de la habitación se escuchó un pequeño chirrido proveniente de mi cama y a alguien exclamar en un susurro la palabra "Joder".
–¿Qué fue eso?— preguntó el rey.
–Nada.— dije desviando mi mirada.
–Ambrose.— otra vez el tono acusador.
–Ha de ser proveniente del gran salón padre, recuerda que están arreglando todo para la gran celebración.— dije.
–Ambrose...
–De acuerdo, me descubriste, ha sido Kira, es una perra que he adoptado en el refugio.
–¿Kira? ¿Cómo haz adoptado a un animal y no me has contado?— preguntó con algo de confusión.
Kira debe estar a punto de explotar de la ira, pues indirectamente la he llamado canina, por decirlo de una forma ¿educada?
–Pensaba contarte padre, es sólo que no había encontrado la oportunidad, has estado ocupado últimamente.
–En ese caso, quiero ver a Kira, ¿Dónde está?
–¿En el baño?
–¿Me lo dices? O ¿Me lo preguntas?
–E...
No me dejó terminar.
–¡Revisen la habitación del príncipe!— ordenó a los guardias.
–Pero padre... Ya te lo he dicho.
–¡Ambrose Iken Crusoe I!— exclamó.
Realmente se parece a mi madre al llamarme así, y hablando de ella, no la he visto desde que mi padre llegó.
–¿Sí, su majestad?
Los guardias no se habían detenido, así que no tardaron mucho en encontrar a Kira, no a la perra que había dicho que estaba metida en mi habitación, sino a la chica delgada de piel clara y pelo negro que estaba bajo mi cama y habían tomado del brazo obligándola a salir de donde se encontraba oculta.
–¿Me puedes explicar esto?— preguntó mi padre señalando a Kira.— Cúbranla con algo por favor.— dijo en un tono lleno de molestia, rápidamente un guardia le pasó la sábana con la que se estaba cubriendo anteriormente pero al parecer está se le había caído cuando estaba saliendo de allí abajo.
–Puedo explicarlo su majestad.— dije en un tono calmado.
Había perdido los nervios, pues ya me había rendido, sólo me tocaba inventar algo para excusar mi comportamiento inapropiado, así lo llamaría mi madre si estuviese presenciando esta escena.
–¿Sabes qué? No digas nada, te quiero en total silencio, ve a la ducha, vístete y ve al gran salón.— me ordenó.— Mientras tanto ustedes.— dirigió su mirada hacia los guardias.— Denle algo de ropa a la chica.
Fue lo último que dijo antes de marcharse de la alcoba, pude ver en los ojos de Kira que estaba enojada, pues como no, le llamé canina.
Justo cuando mi padre cruzó el marco de la puerta y los guardias se llevaron a Kira para buscarle ropa, escuché a Dimas reír.
–¿En serio?— pregunté escuchando mi puerta cerrarse.
–¿Cómo has podido decir que era una perra? Pobre chica.— dijo entre risas.
–Oh vamos viejo, no sabía que responder.— dije con voz cansada.
–De acuerdo, ahora ve a darte una ducha, yo debo irme, voy a recibir a los invitados, incluyendo a Elijah y Nicholas.— terminó por levantarse de su asiento y dirigirse hacia el marco de la puerta.
Elijah y Nicholas, mis primos y también mis mejores amigos, ellos también estuvieron presentes anoche, pues es normal que nos escapemos, los 3 odiamos seguir las órdenes de este reino, soy un príncipe próximo a ser rey, y ellos son los hijos del hermano de mi padre.
Como dije anteriormente, a los hermanos del primogénito se les envía a gobernar otra provincia, no expliqué cómo sucedía, pero ahora lo haré.
Los hermanos se casan con princesas de otros reinos.
Ya les había contado... medios políticos.
Así es como funcionan la mayoría de los matrimonios aquí.
Aunque algunas parejas terminen por enamorarse, otras no lo hacen, pero aún así deben casarse para mantener la alianza. En el caso de mi tío Arturo, él y su esposa la reina Leah terminaron por enamorarse, y de ahí surgieron mis primos, príncipes.
De igual manera, no siempre los hermanos del primogénito terminaron por casarse con princesas, algunos se enamoraron de duquesas y las desposaron, mientras, su padre, el rey, lo permitía. Pues esto también podría usarse para medios políticos.
–De acuerdo.— respondí viendo cómo este se marchaba.
Como de costumbre, Dimas siendo mi ayuda, espero y cuando me convierta en el líder de este puebloꟷ algo inevitable, definitivamenteꟷ el sea quien me guie y siempre este conmigo, no sé qué haría sin ese anciano, es el único que ha sabido controlar a este rebelde, quizás sea porque nunca me ha quitado el derecho a la libertad, cosa que siempre he deseado.
Gracias a Dimas, aun me mantengo cuerdo dentro de estas grandes paredes, vivir encerrado o bajo ordenes no es una de las mejores opciones para llevar una vida tranquila. Me gusta la privacidad, pero no que quieran controlarme todo el tiempo.
Por eso quiero una vida oculta, una fuera de todo esto, y planeo crearla en cualquier momento. Quiero algo que me permita ser libre y no estar sometido a reglas, no quiero algo que me recuerde todo el tiempo que soy un príncipe y que no puedo hacer ciertas cosas porque eso va en contra de lo que es ser alguien de la realeza.
Aprovechare cualquier momento que me guie a la paz y a la libertad, lejos de esta monarquía.
Aquí es donde empieza todo.





