Jimena, atemorizada, ve cómo Marcos se acerca lentamente a ella.
¡No se acerque más! le dice muy asustada. Ya sabía que era un hombre peligroso y eso le daba mucho miedo.
¿Por qué te asustas tanto? le pregunta él tranquilamente mientras se acerca más a ella.
¿Todavía me pregunta? ¡Me secuestró!_ ¿Y tiene el descaro de preguntar eso?_ dice ella furiosa.
Eres una mujer malagradecida, ¡te saqué de ese pueblo asqueroso!_ ¿Y así me pagas?_ pregunta él mirándola como si ella tuviera que rendirle pleitesía.
¿Pueblo asqueroso? dice Jimena y sonríe de manera irónica. ¡Asqueroso usted y toda su gente! le grita con todas sus fuerzas.
Marcos baja la mirada y sonriendo le dice:
¡Eso! ¡Sigue así, así me atraes más!_ Es aburrido cuando hacen todo lo que tú quieres. En cambio, es más interesante cuando son así como tú. Difíciles, aparentemente indomables.
¡Es un psicópata! le grita ella.
Él se ríe y luego se queja. Al reírse le dolió la herida, aún no está del todo bien.
¡Eres hermosa, definitivamente! ¡Lástima que aún estoy adolorido! Porque deseo tanto hacerte el amor_ dice él mientras la mira con deseo.
¡No se le ocurra ponerme una sola mano encima, porque si esos hombres no lo mataron, yo sí lo haré! le dice ella y toma un adorno de mármol que está sobre la mesa de noche y lo amenaza con él.
Marcos se ríe nuevamente. Parece que todo lo que hace Jimena le causa gracia.
¡No se burle de mí! dice ella confundida por la actitud de él mientras sostiene el adorno.
Dejaré que te relajes y después, cuando esté bien, te voy a enseñar qué es un hombre de verdad. Marcos sale de la habitación y Jimena suelta el adorno y se pone a llorar. No puede creer que le esté pasando eso. ¿Qué había hecho para merecerlo? se preguntó mientras se tiraba al piso.
No volvió a ver a Marcos hasta una mañana que abrió la puerta de su habitación.
¡Hola! le dice mientras camina hacia ella luciendo bastante recuperado.
Ella nuevamente se pone a la defensiva y toma un vaso que tenía para tomar agua y lo amenaza para que no se acerque. "Eres muy agresiva, ¿verdad?", le pregunta él mientras cruza sus brazos. Ella no le dice nada y sigue en posición de defensa, mientras su corazón late rápido. Él hace un gesto de inconformidad y dice: "¡Florencia, entra!" Jimena baja el vaso y espera que entre la mujer que él llamó.
De repente entra a la habitación una mujer muy hermosa, alta de cabello largo y cuerpo escultural. "Jimena, ella es Florencia, será tu dama de compañía de hoy en adelante. Ella fue quien escogió tu ropa. Podrás salir de aquí solo con ella, y obviamente vigilada también por mis hombres. ¿Entiendes?", le pregunta él. "¡Sí, entiendo!", le contesta ella, mientras mira a la mujer que se queda detrás de él con una actitud bastante arrogante.
Él se acerca a ella y Jimena retrocede enseguida, pero la toma por el brazo y la besa bruscamente. Ella se aparta y se limpia la boca, haciéndole saber que sus besos le provocan asco. Florencia sonríe y la mira como si Jimena fuera una tonta. Marcos no dice nada y solo sale de la habitación muy serio.
"¿De qué te ríes?", le pregunta Jimena muy seria a Florencia. No le gusta nada su actitud. "¡Qué eres tonta! No te imaginas todo lo que puedes tener al lado de Marcos, es un hombre muy poderoso y con una fortuna inmensa. Pero se nota lo poco inteligente que eres", dice Florencia y mira a Jimena como poca cosa.
"¿Y tú sí eres inteligente?", le pregunta Jimena a Florencia con enojo. "¡Claro que sí! Yo sí sé aprovechar todo lo que tengo. Aunque mirándote bien, no sé qué te vio Marcos. ¡Vaya! Que inteligente eres, ahora sé que acostarse con un mafioso es ser inteligente. Porque eso es lo que haces, ¿verdad? Eres amante de ese tipo", Florencia sonríe y le dice con antipatía.
"Si quieres sentir el sol, ven conmigo", y sale de la habitación dejando la puerta abierta.
Jimena sale de la habitación dudosa. Tenía tanto tiempo encerrada en ese cuarto que no veía el sol desde que llegó. Quedó sorprendida al ver esa casa, era realmente hermosa, con costosas obras de arte por todos lados y un jardín inmenso. Parecía un hotel de lujo, con una piscina muy grande y una fuente en el medio que debía costar una fortuna. Jimena caminó y detrás de ella estaba la odiosa Florencia, se notaba que obedecía a Marcos en todo. Desde la mansión se podía ver el mar, pero Jimena trataba de encontrar algo que le hiciera saber en qué ciudad estaba, sabía que era Italia, pero no sabía qué ciudad.
Al llegar la noche, Jimena entra a la habitación nuevamente. Había estado casi todo el día fuera y no había visto a Marcos desde la mañana, lo cual era algo muy bueno para ella, lo último que quería era verlo. Se acerca a la ventana y piensa en sus padres, eso la angustiaba y la desesperaba. Se pone una bata para dormir y se mete a la cama sin prisa, ¿para qué quería que amaneciera si nada iba a cambiar? Respira y cierra los ojos para ver si puede lograr dormir un poco, pero de repente abren la puerta. Ella se levanta de prisa al percatarse de que alguien entró, es Marcos quien entró con una tranquilidad enorme y le pregunta: "¿Cómo estuvo tu día, amor?".
Ella responde enérgicamente: "¡Fuera de aquí!". Él le dice que deje de comportarse así y se acerca más. Jimena le responde: "¿Por qué no vas con Florencia? De seguro que ella sí sería feliz de que te metas en su cama". Él se ríe y le pregunta: "¿Estás celosa acaso?". Jimena responde con odio en sus palabras: "No me hagas reír, ¡eso jamás sucederá!". Marcos intenta besarla, pero ella lo empuja y se levanta. Corre hacia la puerta, pero Marcos la alcanza y la tira en la cama. Sujeta sus manos y le dice: "¡Ya me cansé de jugar, mi amor! ¡Te deseo y esta noche serás mía!".





