Ambilic sonrió para si, tomo la mano del Supremo. -Ella estará bien, como dijiste esta en su etapa de aprendizaje-.
-Aun así no la mandaré a ningún otro lugar, ella permanecerá a mi lado-. Dijo decidido.
Ella le provocaba tranquilidad, eso lo que él necesitaba por ello la dejaría permanecer a su lado, no por su debilidad si no por que quería compañía quería a Terra como un padre quiere a su hija.
Eso no le gustaba a la guardiana Ambilic, ella debía permanecer a su lado no esa cosa y menos si era un ser tan bajo como lo era un planeta.
Camino con él Supremo revisando varias Galaxias y planetas..
Terra recorría el multiuniverso, se podía apreciar cada universo y sus planetas, observaba a cada uno de ellos con detenimiento, las esferas gaseosa llamaron su atención estas brillaban con tanta intensidad que enceguecía a cualquier, menos a ellos por ser iguales.
Paso varias escalas de tiempo observando, las constelaciones, planetas, estrellas y todos las diversas maravillas que había a sus alrededor, toco una lluvia de estrellas que estaba cayendo.
-Terra ven a descansar-. Le dijo uno de los mensajeros.
-Pensé que no descansábamos-.
-No pero los recién creados si lo hacen, necesitan descanso, solo serán unas cinco escalas de tiempo-.
-Tu eres mucho mayor que yo-. Él ser empezó a caminar y ella lo siguió sin imaginar que iba directo a una trampa.
Entro a una especie de cámara. -Cerrare para que puedas descansar-. Le dijo el mensajero.
Un humo empezó a llenar la cámara y Terra empezó a sentirse ahogada cayó de inmediato al igual que su planeta cayó junto a ella..
-¿Esta muerta?, se te paso la mano en gas de argón-. Dijo uno de ellos.
-No eche la cantidad exacta que se utiliza para dormir a los seres que tienen que ser trasladados-. Respondió el otro.
-No utilizamos el mismo, si ella muere nos meteremos en problemas con el Supremo-.
-Eso no pasará vámonos-. Tomaron una pequeña cápsula y metieron el cuerpo de Terra junto a la esfera.
Abrieron un agujero a la galaxia de Kiklios Galaxios, ahí depositarían a Terra.
Solo un segundo le llevo en llegar. -¿Donde la depositaremos? -. Pregunto uno de ellos.
Miraron no tenían mucha espacio, Mercurio era el que estaba cerca al sol.
-Creo que será mejor colocarla entre Venusta (Venus) y Mérita (Marte)-. El otro asintió abrieron la cápsula la depositaron entre Venus y Marte.
Atravesaron el agujero dejándola ahí sin nada. Terra se despertó sintiendo un sabor amargo en su cavidad bucal, miro todo a su alrededor y vio el gran astro rey como llaman al Solis (Sol) aquella estrella color fuego brillaba aún más que cualquier otra.
-¿Que hago yo aquí, donde estoy? -. Pregunto al vacío del espacio.
Abrazo a su planeta volviéndose uno con ella al estar en su planeta vio el azul del agua y el verde de los bosques vírgenes.
-¿Supremo donde éstas? -. Llamo pero nadie contesto.
A mil años luz se encontraba el Supremo muy preocupado, buscaba a Terra su mini proyecto, la busco en el jardín intergaláctico más no la encontró ya no sabía que hacer.
Hasta al más sabio de todos se le pasa algo por alto. -¿Que sucede Supremo mío? -. Dijo Ambilic.
-Ella no aparece y si se desintegró por que su materia no era adecuada-.
-No digas eso Supremo, la encontraremos-. Dijo ella.
-Espero que si, ella aún no está preparada para existir en ningún mundo-. Dijo con su preocupación a mil.
Camino junto a Ambilic llegó a la habitación, de los mensajeros, miro a cada uno detenidamente.
-¿Han visto a Terra, una chica cambiante? -.
-No Supremo-.
-Buscare en los informe si ella salió de aquí -.
-Tal vez fue a visitar alguna de las galaxias o constelaciones-. Dijo Ambilic algo preocupada.
-Me daré cuenta y quien lo fue pagara lo que hizo-.
Empezó a ver registros de las salidas y entradas de los mensajeros pero no había nada, hasta que algo llamo su atención abrió un agujero y fue directo a Kiklios Galaxios.
Solo se veía el planeta hasta que la vio a ella, ya no llevaba ese vestido blanco bordado de dorado, ahora llevaba una ropa menos ostentosas.
-No podrás llevártela de aquí -. Dijo la guardiana Ambilic.
-Quien se atrevió a separarme de ella-. Dijo con pesar.
-Supremo que haces aquí-. Dijo ella con voz melodiosa.
-Terra mi hermosa Terra dime ¿quién te trajo aquí? -.
-No se al despertar estaba aquí entre Venusta y Merita-.
-¿No recuerdas quien te trajo? -. Pregunto Ambilic con temor.
-No, además algo raro me esta pasando he tratado de dormir pero no puedo-.
-Oh mi linda Terra no lo hacemos solo descansamos pero jamás dormimos debes aprender mucho-.
-Lo estoy haciendo Supremo creador -.
-Te dejaré un pequeño regaló-. El Supremo de su túnica saco unas pequeñas criaturas. -Solo con tu toque serán del tamaño requerido-. Le dijo el Supremo.
-Gracias-. Sonrió como una niña pequeña.
-Nunca dejes de brillar Terra, para lo que necesites búscame, tu planeta y tu son únicos -. Ella asintió. -Nos vemos mi hermosa creación, dame informe de cómo te va con ellos-. Ella asintió, el Supremo desapareció junto a Ambilic.
Terra toco los pequeños animales que se convirtieron en grandes bestias a ellos las llamo Deinos Sauros (Dinosaurios).
Los años pasaban y estás bestias se volvían más agresivas, algunos colonizadores de otros planetas quisieron tomarlos, pero eso solo causó la destrucción de las gigantes bestias, Terra no pudo protegerlos por mas que quiso.
En los siguientes siglos vino el primer humanus pedido por Terra, ella ya no quería seres irracionales que por más que tratará de guiarlos ellos no entendían, como lo fue el primer cavernícola que era más animal que hombre.
Así por pedido de Terra hacia el Supremo Creador se creó al primer humus-homo o homo sapien.
Este era más dócil y se podía guiar, hasta que el humanus quiso tomar las riendas de su vida, empezó a construir y destruir, ellos necesitaban techos pero cada vez había más edificaciones que bosques, Terra ya no podía convivir con los humanus, así que no le quedó de otra que desaparecer de sus vidas.
Se adentró en los bosques vírgenes he hizo su propio habitad, en el centro de la tierra donde nadie podría dar con ella.
Jamás descansaba siempre esta vigilante de los humanus y de todo lo que vivían en su planeta.
Y así fue el nacimiento de Terra y su planeta llamado Tierra.
En ella había esa peculiaridad desde el día de su nacimiento su piel siempre toma colores característicos de su planeta, como el chocolate de la tierra, el verde del bosque y el pasto, azul de los océanos, el celeste del cielo, blanco de las nubes, y el gris de las tormentas.
Ella se hizo una con su planeta, el es único, al igual que ella.





