Maya le contó a Paolo todo lo que había hecho. Pero su versión, no quería quedar mal con él.
Paolo que era un hombre alto de un 1.90 metros, fornido, pelo castaño, ojos claros. Sabía Maya que el era el hombre que la vida le hacer su sueños realidad, ella sabía que la amaba y por eso el la iba a perdonar.
Ella tenía el sueño de ser modelo y se lo cumplió, quería una casa en la playa, le regalo un playa. Pero ella no contaba que lo único que el pedía era su fidelidad, pues el pensaba que después del viaje pedirle matrimonio, porque el pensaba que ella era la persona que quería para el resto de su vida.
- esta bien Maya, ya puedes irte.
Maya se quedó quedó shock, nunca pensó que el reaccionaria así.
-pero amor, me perdonas ¿verdad?
- claro.
Ella estas más que feliz... pero no se esperaba lo que el iba a decir.
- No te quiero ver lo que me resta de vida.
Maya se puso a llorar, le suplico, llegaron los guardias de seguridad y la sacaron.
Ella no podía creer que su visa feliz allá pasado a ser una maldita pesadilla, pero no se iba a detener para que él volvieran.
La vida de ella había sido un maravilloso como un cuento de hadas. Pero esta vez no había un final feliz .
Por otra parte, Paolo se sentía destrozado por que por fin pudo ver lo que muchos decían que algún día iba ojos. Al final su buen amigo Máximo tenía razón lo mejor que el le brindo toda la información antes de cometer el peor error de su vida.
-Maya es mejor que te olvides de mi, porque yo ya te saque de la mía. Penso en voz alta.
Después de un ronda donde saco todo la ira que sentía. Marta hizo una llamada.
- Hola
-¿Qué tal todo por allá?
- todo bien, ese imbecil ya recibió todo lo que merecía, ya mandamos todo la eviden a su Prometida. Solo esperar a ver que pasa.
- esta bien.
Marta sabía que después de todo ella había hecho lo correcto al final la hermana de la persona que más sufrió por Paul lo había hecho.
Al final ella solo podía esperar a ver que pasa.
Ya en el trabajo Marta estaba ocupada con unos planos para una construcción. Su teléfono empezó a sonar.
-¿Hola?
-¡Maldito me la vas a pagar!
- Paul, ten cuidado con lo que dices.
-Aunque no lo creas estoy a punto de casarme.
- que bueno por ti y mis condolencias para tu futura esposa, por lo ciega que esta ella.
Así que adiós.
Marta cortor la comunicación, nunca pensó que existiera una persona que a pesar de los de toda la evidencia que le presentarán le creía no creía, posiblemente sea el amor era el problema en todo el asunto, gracias ella era una persona racional.
Paul por otro lado esta furioso, porque sabía que ahora en adelanta tenía que ser sumiso a su esposa ya que ella no quedaría en el altar vestida y alborota, haría pagar por el mal rato el resto de la vida.





