Cuando terminó la clase, fuimos con la Feña y el Diego a tomar un café a la cafetería de la U antes de volver a nuestras casas, ellos también participarían en la audición de mañana pero en distintas categorías, yo competía en canto y composición, Diego en interpretación instrumental y Feña en canto lirico.
-estoy nerviosa – dijo Feña.
-sí, yo también… a veces pienso que Beethoven no fue una buena opción – coincidió Diego.
-¿están locos? ¿Quiénes son los que dejan a todos con la boca abierta en nuestras presentaciones?
-nosotros – dijeron ambos.
-¿Quiénes tienen las mejores notas del campus?
-nosotros.
-¿y quienes van a ganar la puta audición de mañana?
-¡nosotros! – exclamaron al unísono
Todos sonreímos, la verdad no me sentía tan confiada como aparentaba, pero no podía permitir que se fueran a casa con la moral tan baja. Caminamos hasta el paradero, nos separamos a la medida que iban llegando las micros que nos llevaban a casa.
En cuanto llegué me hice un sándwich y café, estaba muerta de hambre, le preparé uno a la Chelo y lo comimos mientras veíamos un capítulo de glee, la serie favorita de mi hermana, podría jurar que ya la había visto completa, por lo menos, tres veces, luego fui a mi habitación a ensayar una vez más, aprovechando que mis padres no estaban (ya estaban cansados de escucharme cantar) me probé el vestuario que había preparado para la audición, era un vestido fucsia con unos toques modernos, escote en V, mangas cortas y rasgadas, terminación de la falda en picos, todo acompañado de una chaqueta corta, de cuerina. Me paré frente al espejo, hice tres respiraciones profundas mientras visualizaba mi meta, mi sueño… yo en un escenario gigante cantando para miles de personas, grabando mi propio disco… demostrándole a todos que si se puede, que puedo vivir de esto que amo.
Empecé a cantar pensando en todo eso, poniendo 1000% de corazón en ello, cambiando los tonos para realzar las partes más emotivas de mi canción, cuando terminé me quedé unos segundos mirándome al espejo, jadeando como si acabara de correr una maratón. Entonces vi la cara de una linda y entrometida adolescente asomada por la rendija de mi puerta semi-abierta.
-¿Qué haces ahí chelo? – dije, ella se rió y salió corriendo.
No le di importancia y seguí con lo mío, seguí ensayando hasta las 10 de la noche, me hice un té con miel y me acosté, la audición era a las 6 am así que tenia que levantarme a las 4 para salir a las 5 y llegar a tiempo, el orden en que actuaríamos se daba por orden de llegada.
La alarma sonó puntual a las 4, la apagué y fui al baño, arrastrando los pies… “todo valdrá la pena después” pensé, bostece “voy a ganar esto” pensé mientras me enjabonaba “tengo talento, tengo técnica y buenas letras” me di ánimo mientras me vestía con la ropa que había preparado el día anterior. Con mi mochila a la espalda caminé hacia la cocina en un mar de bostezos, desayuné cereal con leche y un té con miel para preparar la garganta. A las 5:15 estaba saliendo de mi casa, un poco más tarde de lo planificado pero de todos modos me daba tiempo para llegar a la U. Mientras esperaba la micro me puse a escuchar mi playlist “canciones para una buena mañana” en ella tenía temas de bonjovi, queen, guns and rouses, Aerosmith, entre otros.
Cuando llegue el campus estaba prácticamente lleno de postulantes, algunos afinaban sus instrumentos, otros cantaban en voz baja, como para recordar la letra y otro simplemente estaban ahí sentados con cara de nervios, la Feña y Diego también estaban ahí, ella tomaba alguna especie de infusión en su botella y Diego fumaba un cigarro, nos saludamos con un abrazo, después fui a inscribirme, era la numero 40 en mi categoría.
Me senté junto a ellos a esperar nuestro turno, a medida que pasaban los postulantes me iba poniendo cada vez más nerviosa, habían algunos que eran realmente buenos, quizás mejores que yo, quizás podrían quitarme la beca y tendría que trabajar vendiendo hamburguesas o algo así… “no, no pienses en eso” me dije, “tienes que enfocarte y confiar en ti misma, confía en ti misma” después de una eternidad, alrededor del mediodía, fue mi turno. Le di al DJ la mezcla que había hecho como base para mi canción y salí al escenario, vi los jueces frente a mi con expresión seria, detrás de ellos miles de estudiantes que estaban evaluando si era o no, competencia para ellos. Respiré profundo y la música empezó a sonar, después de los primeros acordes empecé a cantar la canción que había escrito poniendo todo de mi en cada verso.
Al terminar los jueces, en una actitud muy formal, agradecieron mi participación y me dijeron que en la tarde tendrían el veredicto, que por favor esperada al otro lado del escenario, agradecí y baje por el lado opuesto al que había subido.
Me fijé que en las plazoletas de enfrente había varios chicos y chicas con expresión de amargura, bastante desanimados. En eso alguien toca mi hombro.
-sabía que pasarías – dijo la Feña a mis espaldas.
-¿a qué te refieres con que “pasaría”? Aún no nos dan los resultados – contesté un poco confundida.
-los que estamos a este lado estamos preseleccionados, es un secreto a voces – contestó ella con una sonrisa, en eso llega Diego.
-¿y cómo no iba a quedar preseleccionada la nueva estrella de YouTube? -dijo Diego
-¿de qué estás hablando? – le dije aún más confundida que antes.
-del video que subiste en la mañana.
-yo no he subido ningún video.
-pues, alguien más lo hizo – dijo mostrándome en su celular un video de mi ensayo de anoche. Inmediatamente pensé en la Consuelo – mira, lo subieron hace poco más de 3 horas, ya tiene 6 millones de visitas y 4 millones de MG… Jose… esta podría ser tu carta de presentación para tocar donde quieras.
-déjame ver eso – le dije quitándole el celular de las manos, me estaba haciendo viral, mejor dicho, ya era viral… ¿podría eso abrirme alguna puerta en un futuro no tan distante?
Le devolví el celular a Diego y revise mis redes sociales, mi hermanita me había etiquetado en el video de YouTube, gracias a eso tenía cientos de notificaciones, decenas de solicitudes de amistad y mi inbox estaba que rebosaba. Contesté algunas de los hilos públicos que se habían creado en torno a mi video, me detuve en uno que sobresalía entre los demás.
“Josefina, creo que me enamore de tu voz, me gustaría que pudiéramos llegar a un acuerdo para que cantes en mi pub los viernes en la noche… si te interesa mándame un inbox”
-me están ofreciendo trabajo como cantante – dije, seguramente no era nada tan glamoroso pero ya podría restregarle en la cara a mis padres que podía ganar dinero cantando.
-¿es en serio? – dijo Feña, sorprendida, por un minuto había olvidado que estaban ahí.
-nada tan estrafalario, solo una noche en un pub pero es un buen comienzo – aclaré.
-un super buen comienzo – dijeron ambos.
Entre tanta conmoción los jurados nos reunieron para dar su veredicto.
-primero que todo quiero agradecerles a todos por sus maravillosas actuaciones, quisiéramos poder becarlos a todos pero, lamentablemente, solo tenemos recursos para uno por categoría – dijo una señora de unos cincuenta y tantos, mientras yo rodaba lo ojos, no podría haber escogido una introducción más cliché – fue una decisión muy difícil pero aquí están nuestros ganadores. Para la categoría interpretación en instrumentos de cuerda, el ganador es Gustavo López, para la categoría interpretación instrumental en viento, la ganadora es Alexandra Huidobro, para la categoría interpretación instrumental clásica el ganador es Oscar Castro – inmediatamente Diego puso expresión de tristeza, ambas lo abrazamos, esa era la categoría en que él compitió – en las categorías de canto, para canto lírico la ganadora es Fernanda González…
-gané – dijo en tono sorprendido, luego agregó con más entusiasmo - ¡gané, gané!
Nos abrazamos y la felicitamos de todo corazón, al menos uno de nosotros se llevaría la beca, la Señora seguía diciendo los ganadores.
-en la categoría canto contemporáneo, el ganador es Francisco Montes y, por último, en nuestra categoría de canto y composición la ganadora es Josefa Rodríguez.
Yo tampoco había ganado, sentí ganas de llorar, sin esa beca no podría seguir estudiando y dudo mucho que un trabajo de un día a la semana me de lo suficiente como pagar el arancel, podría postular a cantar en más partes para hacer lo suficiente para vivir, no soportaría seguir viviendo con mis padres y ver un “te lo dije” en sus rostros cada mañana. Que no haya ganado la beca no determinaba nada… era como mi canción, aunque me tomara mucho tiempo llegaría a la cima.





