15 años después.— 2015
Hoy será un día especial, lo presiento, hoy todo cambiará, hoy dejaré esta
manada y comenzaré con la búsqueda de mi “igual”, no quiero irme pero tampoco
puedo quedarme, ya no soporto más estar aquí con estas personas que no me quieren.
—Emma baja de esa nube y termina de hacer la comida no te doy techo y asilo
para que estés de vaga— dice mi padre mientras yo comienzo a servir el desayuno
en cada plato, somos una familia pequeña: mi papá, mi hermano mayor Emir y mi
otra hermana Emile, y luego estaba yo la más pequeña Emma y la persona que mi
papa más odia en este mundo, dice que por mi culpa nuestra madre murió y que
con todo y eso la diosa de la luna tuvo el atrevimiento de bendecirme, la
verdad que eso no lo entiendo del todo pero tampoco entiendo mucho esto de ser
un lobo nadie de la manada me habla y nadie me explica nada, dicen que mi papa
está loco a pesar de ser su alfa ellos murmuran esas cosas, somos de la manada
luna dorada, es una manada muy pequeña, pero aun así no evita que sean crueles,
mi papa dice que ellos son así por mi culpa, y la verdad que eso tampoco lo
entiendo mucho— Emma, por la diosa, te dije que te apresuradas— Salí de la
cocina con las platos del desayuno y los puse en frente de cada uno, esperé
paciente para saber si les gustaba — ¡ESTO SABE HORROROSO!, SERA QUE DESPUÉS DE
TODO AÚN NO HAS APRENDIDO NADA— dijo mi padre mientras lanzaba el plato cerca
de mi cabeza, se puso de pies y me abofeteó, mi hermano por inercia se pone de
pies justo frente de mi— Emir hazte a un lado, ya hemos hablado de esto no
puedes recibir todos los castigos de Emma, si ella hace algo mal ¡ELLA LO TIENE
QUE PAGAR!— no pude evitar aferrarme a la camisa de hermano, mientras este no
se inmutaba por nada su cuerpo me protegía por completo, no pude evitar soltar
algunas lágrimas mientras veía como mi padre salía de casa al ver que mi
hermano no se iba a mover de donde estaba.
—¿Sabes algo Emma? ya deberías de largarte de esta casa si es que no quieres
seguir viendo a nuestro padre molesto— dijo Emile mientras recogía su bolso y
salía de casa para ir a la escuela, ella tampoco me quería ella me odiaba al
igual que me padre, yo solo podía llorar.
— Tranquila princesa, vamos tengo que enseñarte algo, ya es hora de que esto
termine y comiences a ver todo de otro color— dijo mi hermano mientras me
abrazaba y me hacía subir las escaleras, caminamos hasta su habitación, cerró
la puerta detrás de él con seguro y me hizo sentar en la cama y él se sentó
frente a mí— cada día te pareces más a nuestra madre Emma, también sé que no he
sido el mejor hermano del mundo, pero te tengo que entregar algo que es muy
importante y que nuestra madre dejo sólo para ti— se paró de su asiento y entro
a su vestidor mientras yo jugaba con mis manos ya un poco más calmada, era la
primera vez que mi hermano me trataba de esta manera y me decía este tipo de
cosas, pero no era la primera vez que me defendía de papa, lo veo bajar una
caja desde lo más alto y profundo del vestidor y regresa a sentarse en su lugar—
esto lo dejo nuestra madre el mismo día que naciste, ella ya sabía que nos
dejaría y se lo había comentado a nuestro padre, luego de que mamá se lo dijo
este salió furioso y allí nuestra madre me llamó, me dijo que tú eras especial
que ella lo podía sentir, me dijo que guardara esto para tu cumpleaños número
15, ese sería el día de tu transformación.
< que, feliz cumpleaños hermanita— mi hermano me abrazo como nunca lo hizo y sentí como lloraba, ya yo estaba en un mar de lagrima, no entendía nada, se separó de mí y me entrego la caja, dentro había unos cuantos documentos y al fondo de esta una cajita que al abrirla abría un colgante con una luna llena de plata y cristal. — Es hermosa— mi hermano miro el colgante con interrogación —Es la primera vez que veo esa cajita aquí, nuestra madre me permitió ver la información pero nunca vi la caja, o a lo mejor ni le preste atención. < firmados por mí, aquí está la tarjeta de la cuenta bancaria que nuestra madre dejo para ti y la llave de la casa que esta misma deja para ti, yo puedo firmar esto y dejarte ir, solo tú tienes esa decisión pequeña, no te quiero perder, pero tampoco quiero que él te lastime, ve el lado bueno de esto, saldrás en busca de tu igual, siempre tendrás a donde regresar— el no dejaba de llorar, se paró de nuevo y regreso con una pluma dorada, él era el próximo alfa y solo ellos tienen esa pluma, agarro los documentos y los firmo— eres libre pequeña, no sabes cuándo será tu transformación, esta no debe de pasar de la media noche solo vete cuando lo veas conveniente y no mires atrás— lo mire asustada, él sabía lo que pasaba por mi cabeza— yo te cuidare de lejos y estaré al pendiente de ti, cuando nuestro padre muera me convertiré en el alfa de la manada y te traeré de vuelta. No sabía qué hacer, estaba en el bosque intentando controlar mi emociones hasta que me rompí en mil pedazos, sabía lo que tenía que hacer, tenía que irme. Al salir del bosque, camine directo a casa en el salón se encontraban todos, el beta de mi padre al igual que su omega y también estaban sus hijos, todos me miraron extraño, sé que no les agradaba, dicen que mate a la luna de su manada, así que solo los ignore he intente seguir caminando pero un olor a uvas y vainilla lleno mi olfato y al instante me tense, ese olor provenía de Mark el hijo del omega de mi padre, este me miro por un instante, él sabía lo que estaba pasando, pero él me odiaba al igual que todos. Yo sólo quería que mi igual no fuera de esta manada o que tal vez fuera un humano, mi hermano se posiciono a mi lado y me miro con preocupación, todos estaban expectantes. Mark se acercó a su padre y este le hablaba serio, este otro solo asiente y sé que pasara a continuación. —Emma vámonos— esa voz era tan dulce que me desconecte por un momento —¿Quién eres?— pregunte en voz alta a lo que todos me miraron — Soy tu loba, Emma tenemos que irnos, necesito salir — no sabía que estaba pasando nadie me dijo que nuestros lobos hablaban con nosotros —Yo…— no pude terminar de hablar porque Mark me lo impidió diciendo lo que yo me esperaba. —Yo Mark Lars, futuro omega de la manada luna dorada, te rechazo a ti, Emma Blaskov, como mi igual— sentía como me desgarraban el alma caí al suelo de rodillas el dolor era insoportable, pero este de un momento a otro paso y escuche a la voz dulce decirme lo que tenía que hacer —Recházalo Emma— mi hermano me levanto y vi a mi papá dando la aprobación a mi rechazo, este me miro con desprecio y justo ahí se rompió todo lazo con él, hizo lo que tanto quería, me destruyó. —Fuiste, eres, y siempre serás el peor alfa para esta manada— todos me miraron atónitos, no podía verme pero sé que algo pasaba conmigo porque de pronto sus caras cambiaron una de susto, pero con todo y eso el que era mi padre me tomo la mirada— yo Emma Blaskov, hija del alfa de luna dorada y hermana del futuro alfa deserto de la manada luna dorada, solo volveré el día en el que mi hermano tome su puesto como alfa y — digo mirando a Mark — acepto el rechazo de Mark Lars de ser mi igual— vi como este último caía al suelo y se retorcía peor que yo— desde ahora la hija del alfa de luna dorada se ha vuelto una Rogue— hice una pausa y lo mire atentamente— espero estés feliz con el resultado, esto era lo que querías desde un principio, no conocí a mi madre, pero sé que estaría decepcionada de ti al ver que le has roto el alma y el corazón a su hija y que con sólo 15 años la has hecho irse de casa — luego mire a Mark que aún no se componía— y espero que te duela más de lo que me dolió a mí, recuerda que un alfa, un beta, o un omega no viven mucho tiempo sin su igual, y si viven enloquecen — subí a mi habitación con mi hermano pisándome los talones y guarde todas mis cosa en un pequeño bolso, al darme la vuelta mi hermano sostenía la caja con los documentos y en su otra mano el colgante, este al verme bien me miraba asombrado. —Emma tus ojos… son diferentes— me acerque al espejo y vi mi reflejo uno de mis ojos era de un color casi blanco y el otro era de su color miel— nuestra madre tenía razón… si eres especial— después de decir eso me tendió la caja con todo lo que necesitaba para empezar de cero, tomé el colgante y me lo coloque— sé que nunca te lo dije pero te amo hermana y espero verte seguido— yo solo le sonreí y baje todo— al estar otra vez en la sala mi padre se puso en mi camino, solo me miraba, en sus ojos pude ver algo que nunca vi antes, el seguía ahí, sin más lo rodee y seguí hasta la puerta. —¡¡NO, ESPERA!! No me puede dejar así, no te puedes separar de tu alma gemela— este se acercaba a mí con los ojos totalmente rojos por la ira, intento tocarme, pero me aleje de él antes de que lo hiciera— así como yo tú no vas a durar mucho tiempo, eres descendiente directa del alfa— dijo con dificultad, sé que aún le dolía pero ni mi loba ni yo sentíamos compasión por él. —¡¡TÚ ME RECHAZASTE!! Ahora sufre como un perro abandonado— esa no era yo, era mi loba hablando por mí, lo sabía, no deje que respondiera y me fui de allí sin mirar atrás sin nada que me atara a ellos sólo la leve promesa de algún día volver junto con mi hermano yacía en mi corazón.





