Al día siguiente, antes de iniciar las clases, Melanie Johnson se dirigió a su casillero y al abrirlo, un dulce aroma la invadió junto con la alegría que sintió al ver una hermosa rosa blanca. Le arrebato una sonrisa. Preguntándose quien la había dejado ahí solo para hacerla sentir bien. Su admirador se encontraba a distancia, viendo como su detalle alegraba a una dama.
En el almuerzo, Rhydian le conto a Charlie lo que había hecho y la reacción de Melanie al ver la rosa. Charlie lo felicito, pero no lo animo más allá de eso, pues no quería decirle algo que lo enojara o lo entristeciera. Por el momento, las cosas iban en calma y eso era suficiente. Pero las siguientes semanas se fueron haciendo más difíciles para Charlie al ver que sin falta alguna, Rhydian cada día dejaba una rosa en casillero de Melanie agregando frases lindas y románticas. No le dio más importancia de la debida, aun le parecían gestos inocentes y no parecían hacer daño, aún.
Las clases, los entrenamientos y planes de conquista, tenían a Rhydian bastante ocupado y a Charlie cansada. El no dejaba de preguntarle cosas sobre los gustos de las mujeres, como les gustan los hombres entre otras cosas, y aunque Charlie era mujer, era obvio que era diferente a muchas y no a todas les gustan las mismas cosas, así que fue con un experto en asuntos de amor, el padre de Charlie: Samuel.
A Rhydian le gustaba escuchar al padre de Charlie hablar de cómo había conocido a su esposa. Había sido en España. Un viaje de verano que Samuel se había propuesto hacer desde hace mucho tiempo. Ahí conoció a Laiza. Quien venía también de vacaciones con sus amigas. Estaban en el Parque Güell y fue amor a primera vista. Pasaron todo el verano juntos paseando por Barcelona, en maravillándose de su arquitectura y antes de volver a sus vidas en Alemania, se hicieron la promesa de volverse a encontrar algún día.
- ¿Qué fue lo que paso? -pregunto Rhydian impaciente.
- esperamos- respondió Samuel sonriendo recordando aquellos felices momentos-. Le mandaba cartas todo el tiempo durante la universidad. Me faltaba poco para graduarme y cuando conseguí un trabajo como ingeniero en una empresa en Múnich y ella obtuvo una pasantía en una editorial, le pedí que se casara conmigo ya que los dos teníamos lo suficiente para empezar una vida juntos. Ella dijo que sí. Me dio 3 hermosos hijos y los momentos más hermosos que alguna vez viví. Así que ya te imaginaras el increíble dolor que sentí cuando el cáncer me la arrebato.
-debió ser difícil tener que cuidar a 3 niños-dijo Rhydian.
- Sebastián y Sedrick tenían 15 años, pero Charlie solo tenía 7 y estaba muy apegada a su madre. Fue más duro para ella. Hasta el día de hoy, siento que aún no lo supera. Te diré algo Rhydian, cuando encuentres a esa persona que te hace sentir que no puedes vivir sin ella, jamás la dejes ir y valora el tiempo que pasas a su lado o jamás te lo perdonaras.
- Pero ¿Qué me puede decir de Joan? También la ama ¿no?
- Claro que sí. Es solo que… ese primer amor jamás se olvida.
Rhydian se fue a casa pensando en todo lo que el Sr. Bauman le había contado. Él era un romántico empedernido y su historia lo conmovió. Por su puesto no quería experimentar el dolor de un corazón roto así que decidió ponerse manos a la obra para enamorar a Melanie Johnson de una forma u otra, aunque eso le costaría caro. Estaba a punto de iniciar algo en donde el no sería el único que saldría herido.





