Ryker estaba tan asombrado por lo que escuchó que no supo cómo responder. Así que mirando a la inocente niña, le soltó: "¡Lárgate! ¡Déjame solo!".
En ese instante la niña rápidamente comprendió que no sería nada fácil llevarse bien con este chico. Entonces, dio un paso atrás haciendo una mueca, decidida a irse.
Mientras, Ryker hundía su hermoso rostro entre sus rodillas una vez más para llorar suavemente. El pequeño extrañaba mucho a su madre. Y ahora que ella se había ido para siempre, otra mujer ocuparía su lugar como la señora de la casa. Siendo así, ¿cómo podría él volver a ese extraño lugar?
Apenas llegaron a sus oídos los sollozos del jovencito, la niña se detuvo en seco vacilante. Luego, se llevó los dedos a la boca, pensando en que este chico guapo parecía estar realmente triste.
La pequeña se encontraba buscando en su mente una manera de hacer que él dejara de llorar.
Hasta que se le ocurrió algo. Hace unos segundos, el niño le gritó que se largara, de modo que si ella le hiciera caso, tal vez él podría contentarse y dejar de llorar.
Sin embargo, la pequeña se estaba en un dilema. Pues realmente no tenía idea de lo que se suponía que significaba "lárgate".
'¿Será algún tipo de comida?', se preguntó con una sonrisa tonta en su inocente rostro. De repente, recordó un momento en el que sus padres tuvieron una pelea. En aquella oportunidad su madre también lloró y le gritó "lárgate" a su papá. Cuando él la escuchó, se tiró al suelo y comenzó a rodar, viéndose tan ridículo que su madre no pudo evitar echarse a reír. Después de hacer eso, ella dejó de estar enojada con él.
En vista de ello, la niña retrocedió lentamente para acostarse en el césped junto a Ryker. Seguidamente, con una pícara sonrisa, rodó de un lado a otro mientras le gritaba: "¡Oye, no llores! ¡Mírame! Ahora deja de llorar, por favor".
Al oír su voz, Ryker alzó la cabeza confundido. Al principio se sorprendió, pero luego estalló en una carcajada llena de alegría.
Por su parte, haciendo su mejor esfuerzo por animarlo, Kara continuó sacudiendo su cuerpo regordete sobre la hierba. Incluso su fino cabello se enredó con algunas hojas marchitas y su rostro se ensució.
Por alguna razón, ese comportamiento errático de la chica hizo sentir cálido a Ryker, que a pesar de ser un fanático de la pulcritud, levantó a la polvorienta Kara del suelo para acogerla en su regazo. Acto seguido, con sus delgados dedos, cuidadosamente quitó una a una las ramitas que se quedaron pegadas a su cabello.
En cuanto a Kara, exhausta por rodar tanto, jadeó en busca de aire. Aun así de agotada, sus ojos brillaron de felicidad al ver la sonrisa del chico. En un descuido tocó la camisa blanca del joven, dejando marcada una huella que a él no pareció importarle. Acto seguido, dijo en voz baja: "Estás sonriendo. ¿Ya estás feliz?".
Ryker sacó un pañuelo de su bolsillo para limpiarle la cara, antes de responder: "Sí, estoy sonriendo. ¿Te parece importante?".
Kara no entendió exactamente lo que él quiso decir. Pero asintió con seriedad, diciendo: "¡Es que te ves feo cuando lloras!".
Sin duda, la palabra "feo" sacudió la confianza de Ryker, que en función de salvar su imagen, le mostró su sonrisa más encantadora. "¿Y ahora? ¿Me veo guapo?".
Esto casi hizo que la pequeña babeara de admiración, murmurando: "¡Guao! ¡Eres hermoso!".
Al oír eso, Ryker se rio entre dientes sintiéndose orgulloso. Francamente no sabía por qué la tonta reacción de la niña no le molestó en absoluto. De hecho, lo divertía.
Allí, saboreando el momento en secreto, de pronto sintió unos suaves labios rozando los suyos con una fragancia dulce como el caramelo invadiendo sus fosas nasales. El chico de inmediato abrió los ojos con incredulidad.
¿Qué acababa de pasar? ¡Ella lo besó!





