Serendipia: Un nuevo Reino

CAPÍTULO 2

Prince Ethan:

Al salir del castillo, el cielo está despejado, hay unas cuantas nubes blancas rezagadas y el sol brilla en lo alto. Los sonidos de las cascadas artificiales de los jardines Reales y los silbidos de los pájaros que hay alrededor, hacen que se sienta calma en el lugar. Ahora entiendo por qué a mi madre le gusta tanto estar en estos jardines.

- Madre, estás hermosa hoy. – saludo a mi madre mientras entro en el pequeño quiosco en el que está sentada con mi padre.

- S-Su majestad. – dice Erin a mi lado haciendo una torpe reverencia.

- Gracias, hijo mío. – me sonríe mi madre en respuesta. – Es un placer verte de nuevo, Erin. – le sonríe a Erin. – Adelante, tomen asiento. – dice mi madre extendiendo una mano hacia los dos asientos vacíos.

Erin y yo procedemos a sentarnos, mi madre nos sirve a ambos un poco de té.

- ¿Cómo estuvo la reunión del concejo real de hoy? – dice mi madre preguntándonos a mí y a mi padre a la vez.

Mi padre y yo suspiramos al unísono.

- Quieren que Ethan escoja esposa el próximo sábado, en un baile de máscaras. – dice mi padre.

- Puah… Qué anticuados. – dice mi madre con el ceño fruncido.

- ¡Qué horror! – dice Erin con expresión de horror, y mi madre asiente.

- Es mi deber como príncipe y futuro rey. – digo encogiéndome de hombros.

- Lo es, pero también puedes negarte. – dice mi madre.

- No lo haré. – respondo.

- Eso lo dices porque no estás enamorado todavía. – dice Erin encogiéndose de hombros y mi madre asiente. Pongo los ojos en blanco e intento cambiar el tema.

- Padre, saldré esta noche con Erin. ¿Puedes asignarme a un solo guardaespaldas? No quiero llamar mucho la atención.

- Le avisaré al jefe de la guardia real. – dice mi padre asintiendo.

- ¿A dónde irán? – pregunta mi madre con curiosidad.

- Es un restaurante nuevo que abrieron en la ciudad, pero iremos solo mis ex compañeros de la universidad. Y cerrarán el restaurante para nosotros, así que no habrá ciudadanos ni paparazis cerca. – responde Erin

- ¡Genial! – dice mi madre con entusiasmo. – espero que se diviertan mucho.

- Lo intentaré. – respondo con una sonrisa.

El resto de la tarde pasa tranquilo. Luego de terminar el té, mi madre y mi padre se fueron. Erin también se fue quien sabe a dónde, y dijo que pasaría a recogerme a las 7 pm.

Media hora antes de que Erin llegara a por mí, he estado intentando encontrar el atuendo perfecto. Todo lo que tengo son camisas elegantes y los atuendos reales, que debo usar para cuando salgo en público, eventos importantes de la realeza y para las reuniones del concejo.

Al final, me decidí por un pantalón de tela y una camisa negra elegante, con zapatos de vestir. Me lavé el cabello y lo dejé sin peinar, solo recogí un poco en una pequeña coleta, dejando la parte de abajo suelta, y con dos mechones rebeldes que siempre se salen, colgándome en la frente. Me vestí, me puse algo de perfume y mientras estaba viéndome al espejo, la puerta de mi habitación se abre de par en par, haciéndome saltar del susto.

- ¿Estás listo? – dice Erin. – Pero que es eso? JAJAJA. – se parte de la risa al ver mi atuendo

- ¿Qué? – miro mi atuendo. – ¿Qué tiene mi atuendo?

- Te dije que debías vestirte casual, no como si fueses a un matrimonio, tonto.

- Esto fue lo más casual que conseguí. Además, si fuese a una boda tendría que usar el atuendo real. – digo con molestia.

- No me digas. – dice con sarcasmo. – Por suerte para ti, tenemos algo de tiempo, pasaremos a una tienda de ropa en el camino y veremos algo que te quede bien.

- No compraré ropa ahora. – replico molesto

- Sí lo harás, no pienso salir contigo yendo así. Como esperas que no te reconozcan si vistes así. – se cruza de brazos y pone los ojos en blanco.

- Ugh. Bien. – pongo los ojos en blanco.

- ¿Ya te asignaron el guarda espaldas? – se lanza de espaldas y se acomoda en mi cama con las manos detrás de la cabeza.

- Sí, es el oficial Cuzz, debe estar esperando abajo. – lo miro con ojos entornados. – Baja los pies de la cama, sucio.

Erin me saca la lengua y luego se levanta y se sienta en la orilla de la cama con los codos sobre los muslos.

- Llamaremos mucho la atención si vamos en un auto de la realeza. – dice Erin pensativo. – pero no importa, le diré que no se parquee cerca del restaurante.

- ¿Tus ex compañeros saben que eres un duque? – pregunto con curiosidad.

- Sí, ¿por qué?

- ¿No te tratan diferente por eso?

- Al principio cuando les conté que era duque, me trataban de Lord y todas esas formalidades, pero les dije que no quería que me trataran diferente, que quería ser uno de ellos, y así lo hacen desde entonces.

- ¿Debería decirles también que soy el príncipe?

- No lo sé, pues es diferente, un duque no tiene tanto impacto o valor como un príncipe, o un futuro rey. No sabría decirte si te trataran normal o como al príncipe.

Asiento levemente.

- Vamos, debemos ir a vestirte mejor. – dice burlándose de mi atuendo nuevamente.

- ¡Deja de burlarte de mí atuendo! – lo miro con ojos entornados y corro tras él con un grito gutural.

El huye de mi levantándose de un salto de la cama y corriendo fuera de la habitación. Ambos corremos muertos de risa.

Nos detenemos ante la presencia del oficial Cuzz. Quien está parado en la entrada del castillo.

- Buenas noches, su Alteza Real, Lord Erin. – nos saluda cortésmente a ambos.

- Buenas noches Oficial Cuzz. Gracias por acompañarnos esta noche. – le devuelvo el saludo

- Buenas noches Oficial Cuzz, iremos a una tienda de ropa, la primera que se le ocurra, no podemos dejar que Ethan salga así. – dice mirando mi atuendo.

El Oficial Cuzz mira mi atuendo y ahoga una carcajada, dejando puesta una sonrisa burlona en su rostro.

- Vamos. – digo exasperado. – ¡mi atuendo está más que bien!

- Claro que sí, su Alteza Real. – dice en tono burlón el Oficial Cuzz.

- Mhmmm – lo secunda Erin.

- Ugh – pongo los ojos en blanco. – vámonos ya.

Me pongo en marcha hacia el auto e intento abrir la puerta, pero cuando tiro de ella, esta no se abre, lo hago un par de veces más, hasta que escucho risitas a mis espaldas, Erin y el Oficial Cuzz están partiéndose de la risa a mis espaldas. Los miro con cara de pocos amigos y el Oficial Cuzz extiende su mano izquierda en dirección a otro de los autos reales que está encendido.

- ¡Iremos en este! – me grita Erin muerto de risa.

Refunfuñando, me apresuro a grandes zancadas y entro en el auto correcto. Erin entra a mi lado y el oficial Cuzz entra en el asiento del conductor, poniendo el auto en marcha.

Al poco tiempo, el oficial Cuzz se detiene en una tienda de ropa llamada Trax. Por lo que veo en los maniquíes que se ven desde afuera, no es un estilo de ropa al que esté acostumbrado a usar, es más del estilo de Erin, quien lleva puesto jeans negros apretados con un roto en las rodillas, una camiseta negra, una cazadora de cuero negra, y botas de cuero negras. Lleva un arete de cruz colgando de su oreja izquierda. Su cabello es negro, pero se lo ha decolorado y se lo ha pintado de un plateado que le queda bien, su cabello liso está un poco largo, le llega hasta las cejas cubriéndole la frente y la parte de atrás en mullet. Debido a su origen, tiene rasgos asiáticos, que lo hacen parecer un Ídolo Coreano.

- Erin, este no es mi estilo. – le digo refunfuñando con el ceño fruncido, mientras me lleva a rastras entrando a la tienda.

- Aysh, te quejas mucho. Camina, sé que te gustará cuando veas como te queda lo que escogeré para ti. – me arrastra del brazo hasta que estamos dentro de la tienda.

Al vernos entrar, una joven que debe tener nuestra edad, nos saluda felizmente. Sus ojos se iluminan al ver a Erin.

- ¡Hola! – habla Erin intentando forzar su voz gruesa a sonar adorable.

Me cruzo de brazos y frunzo el ceño, mientras golpeteo impaciente con un pie en el suelo.

- ¡Bienvenidos! En qué puedo ayudar… les… - la joven chica se queda sin habla, y el color drena de sus mejillas en el momento en el que sus ojos se posan en mí, y los abre como platos en reconocimiento.

Erin se da cuenta y se para frente a mi moviéndose al mismo tiempo que se mueve la cabeza de la joven chica en busca de ver mi rostro.

- Solo… compraremos… un par de cosas… y … nos iremos... – dice Erin jadeando debido a los movimientos que hace intentando cubrirme de los ojos de la chica.

- Es… Es… El prin…

- ¡No! – Erin interrumpe a la chica. – Él no es quien crees, solo es alguien que se parece mucho.

Erin se recuesta torpemente sobre un expositor de lentes de sol y agarra un par.

- ¿Me prestas estas? Te las pagaremos cuando terminemos de escoger lo que llevaremos. – la chica asiente torpemente y nos muestra el camino. – toma, ponte esto. – Erin me lanza los lentes de sol y me los pongo.

No logro ver nada, y tropiezo con uno de los muebles y caigo sobre el con un estruendo.

Erin y la chica se giran para verme, la chica intenta reírse, pero se detiene, en cambio Erin, se parte de la risa.

- ¿Ves? El príncipe no sería tan torpe. – le dice a la chica en tono burlón.

Emito un gruñido y Erin detiene su risa aclarándose la garganta.

- Eh… Bien, puedes irte. – le dice a la chica. – te llamaremos si necesitamos algo, ¡gracias! – se despide con una sonrisa tonta y agitando su mano. La chica confundida, le sonríe y se va, no sin antes echarme un último vistazo.

- Apresúrate y escoge lo que me pondré, ya me está dando sueño. – me quejo

- Ayy, ¿Cuántos años tienes? Por eso es que no te llevan a escoger tu propia ropa, tonto.

- Sí, sí, lo que digas… - pongo los ojos en blanco, él me devuelve el gesto y me saca la lengua, lanzo un golpe al aire en su dirección y se echa hacia atrás riéndose.

- Bien, bien, iré a buscar tu ropa. Espérame aquí. Y no te quites los lentes.

- Sí, mamá. – replico en tono burlón, me saca el dedo del medio y desaparece en busca de un atuendo para mí.

Luego de unos 5 minutos, aparece con un montón de ropa en y me la tira encima.

- Ten, ve a probártelos.

- ¿Todos? – digo viendo las mil prendas que trajo consigo.

- Sí, todas. Y apresúrate, que llegaremos tarde. – pongo los ojos en blanco y entro al probador con los montones de ropa.

- ¡Pruébate el pantalón negro, con la camisa que quieras! - me grita Erin

Tomo el pantalón del que habla, me lo pruebo y me queda bien, un poco apretado, más de lo que estoy acostumbrado, pero no se siente mal. Luego escojo una camisa roja. Me la coloco y la meto por dentro del pantalón. Abro la puerta del probador y salgo con brazos abiertos.

- Mmm… - Juzga Erin con una mano en la barbilla en gesto pensativo. – No me gusta la combinación de esa camisa con el pantalón, pruébate otra camisa. ¡Siguiente!

Lo miro con cara de pocos amigos.

- ¡Apúrate! – me grita

- Bieeen, ¡ya voy!

Entro nuevamente al probador. Esta vez me pongo un suéter negro. Salgo del probador.

- Siguiente. – Dice Erin. Y con un gesto vuelvo a entrar en el probador.

Me quito el suéter y me pongo una camisa blanca con rayas verticales grises. Salgo del probador.

- Hmm… - Murmura Erin pensativo.

- Sí, sí, ya sé, siguiente. – me giro para entrar nuevamente al probador.

- Espera. – me detiene Erin.

- ¿Ahora qué?

- Prueba ponerte el suéter negro de antes, con esta camisa por fuera.

- Bien. – pongo los ojos en blanco.

Entro por milésima vez en el probador, me pongo el suéter negro y la camisa de rayas grises, como indicó Erin. Abotono los botones de la camisa, la meto dentro de los pantalones y salgo.

- ¿Y bien?

- Hmmm… No lo sé, falta algo…

- Erin. – digo con estrés.

- Espera. – se levanta y viene hacia mí, me mira de pies a cabeza y dice: - desabotona la camisa. – lo hago. – ahora sácala del pantalón, esto es algo casual, no llevamos las camisas encajadas en los pantalones. – pongo los ojos en blanco y lo hago. – Abotona los dos del centro y mete solo la parte de la izquierda dentro del pantalón.

- ¿Así? – digo haciendo lo que ordena.

- Perfecto. Ahora déjame darle un pequeño toque. – abre un poco más la parte superior de la camisa, haciendo que me quede un poco holgada. – Listo, ve a verte en el espejo.

Me giro y me admiro en el espejo. Es un estilo al que no estoy acostumbrado a vestir, pero me sienta bastante bien.

- ¿Y? ¿Te gusta? – Pregunta Erin a mis espaldas.

- No me desagrada. – digo encogiéndome de hombros y haciendo poses tontas en el espejo.

- Claro que sí te gustó. Ahora ponte los zapatos estos. – me muestra unos tenis blancos.

- No me pondré eso, estoy bien con mis zapatos.

- ¿En serio piensas ir con zapatos de vestir? Digo, no van mal con el atuendo, pero no son los mejores para la ocasión.

- Sí.

- Agh ¡bien! – dice Erin por fin. – como quieras. Ahora vámonos, ya vamos tarde.

Luego de pagar, salimos con bolsas de ropa que Erin escogió para mí, las guardamos en el maletero del auto y nos subimos.

Al poco tiempo, el Oficial Cuzz detuvo el auto frente a un restaurante. El letrero de cerrado estaba en la puerta, pero adentro podía ver a unas 4 personas reunidas riendo en la mesa, mientras una chica les servía bebidas y comida.

- Bien, hemos llegado. – anuncia Erin a mi lado. – Vamos, bájate rápido, ¿Qué esperas?

- Oye, ¿esa es la forma en la que tratas a tu futuro rey? – replico fingiendo molestia.

- Tú lo has dicho, “futuro”, por ahora no lo eres, así que te trataré como quiero. – se encoge de hombros

- Tonto. – lo molesto y comenzamos a golpearnos en juego mientras reíamos a carcajadas.

- Si siguen así, tendré que llamar a la policía. – la voz de una chica interrumpe nuestra pelea de broma.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.