CAPÍTULO 3
NARRA CIÓN MARIANA
Sus ojos se intensifcan en los míos.
- Necesito amar cada parte de tu cuerpo sin prisas.
Quiero sentir cada pedacito de ti
de nuevo. Quiero matar el anhelo de lo más
delicioso y perfecto en el mundo.
Dice pasando su lengua por mi boca.
- ¡Ustedes!
Susurr a con voz ronca y me baja
cerca de la cama
- Pero tengo que aguantar. no quiero lastimar
Uds.
Do y un paso adelante, presionando mi cuerpo contra el
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su.
- No tengas miedo. Estaremos bien.
Sello nuestros labios tirando de él por el cuello. Cayo
sostén mi cintura con fuerza, mientras mi
manos descienden de su cuello a su camisa,
terminando de abrir los botones, ahora con calma.
Levanta tus manos y detén mis movimientos. El ojo
sin entender y toma mis manos entre las suyas
labios besando mis dedos.
- Hoy quiero hacer de todo. Solo entrégate a mí.
Dice alejándose, quitándose la parte superior del traje.
Mi respiración se acelera al ver
de este hermoso hombre desnudándose para mí.
Tira el traje y se va a la camisa. retirar
sonriendo y luego los zapatos, tirando a la basura.
Se acerca a mí y desliza su dedo índice por
mi cuello, hombro y abajo de mi brazo
quemándome la piel por donde pasa.
- Tu piel es tan suave y hermosa.
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Susurro cerca de mi oído arrastrando besos a través de
mismo camino que pasó tu dedo.
Gira mi cuerpo, poniéndose detrás de mí y de ella.
las manos trabajan en la cremallera de mi vestido.
Baja suavemente el tirante único del vestido,
haciéndolo caer a mis pies.
Toma mi mano ayudándome a salir del pastel
y p
tela a mis pies.
Siento tu boca en mi cuello que baja
por mi columna haciéndome contorsionar mi cuerpo
Placer.
Tan pronto como aterriza en mi trasero, gime.
- Cualquier día me matarás con estas bragas.
golpes
Dice que ya lamiendo mi culo cerca de las bragas.
- Esto es tortura.
Digo sintiendo mi cuerpo ablandarse.
- Entonces debo informarte que te torturaré toda la noche.
Bésame el culo y levántate.
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Giro mi cuerpo de nuevo y frente a mí.
Me levanta suavemente y me pone en la cama.
Desabrocha y abotona los pantalones y quítatelos. Puedo ver
por tu ropa interior blanca que tu miembro es muy
duro.
- Se muere por sentirte por ti
dentro. Pero ahora quiero besar todo tu cuerpo.
Viene trepando a la cama, pasando por encima de la mía
cuerpo.
Bésame la cara por todas partes y déjame un beso húmedo
mis labios.
Por mi cuello y cierro los ojos,
jadeando de todo.
Extrañaba tanto ese cariño, hacer el amor.
Mi sensación ahora es de estar en el cielo. Después de
todo, estar aquí con él de nuevo es maravilloso.
Luché tan duro por ello. Siento un nudo en mi
garganta.
- ¡Yo te amo tanto!
Digo en un sollozo, sin contener mis lágrimas.
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- Sufrí mucho. Eres mi refugio seguro, mi refugio
en tiempos difíciles y pasó por el inferno sin ti.
Caio me mira y veo lágrimas en sus ojos.
ojos.
- Nunca permitiré que vuelvas a sufrir. estaré aquí para
a ti hasta el último día de mi vida.
Acuéstese encima de mí, apoyando los brazos en el lado de la
mi cuerpo para no lastimarme.
Me mira y frota su nariz contra la mía.
- Yo me ocuparé de ustedes dos. te cobijaré en mi
pecho, protegiéndolos del mundo.
Mis manos ahuecan tu rostro con amor.
- Así que ámame ahora como si el mundo fuera
para terminar.
digo en un susurro besando su boca. siento tu
miembro me invade con calma.
Gimo en tu boca y agarro tu cabello.
besándolo con anhelo.
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Se mueve con calma, soltando unos cuantos
gemidos roncos, haciéndome delirar con cada
estocada.
Pégalo todo dentro de mí y luego sácalo repitiendo
varias veces.
- Te extrañé mucho.
Habla atacando mi boca y metiendo tu lengua en ella
en busca de la mia.
Siento mi cuerpo contraerse y temblar junto al
orgasmo.
- Vida !
Lo sostengo más fuerte contra mi cuerpo y mis manos.
rascarte la espalda, tratando de mantenerme quieto
más a tu cuerpo perfecto.
- ¡Ay ángel!
Gime y acelera los movimientos, me elevo al cielo
en un orgasmo intenso y violento.
Mi espalda se arquea mientras se hunde,
llamando mi nombre y tirando todo lo que tienes
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dentro de mi.
Él apoya su rostro en mi cuello, tratando de controlar el
aliento, mientras el fuerte abrazo besa tu
hombro.
- Quiero más.
Susurro haciéndome sonreír.
- Así que ahora vamos a follar duro.
te lo digo al oido y siento tu miembro palpitar y
crear vida dentro de mí.
- ¿No te dolerá?
Me pregunta mirándome.
- No. Tenga la seguridad de que no pasará nada. EL
no estar adolorido mañana por la mañana.
Comienza a reírse y se da la vuelta en la cama atrayéndome hacia él
sobre él.
- Así que vamos a empezar con usted en la parte superior.
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Sonrío y me levanto, apoyando mis manos.
en su pecho, moviéndose con él todavía dentro
yo.
Caio me mira riendo y cruza los brazos a la espalda.
cabeza.
- Admiraré el espectáculo que son tus pechos
donación.
Empiezo a subir y bajar en su miembro y él
gime
Cierro los ojos y me deleito en la sensación
maravilloso de él dentro de mí.
- Cambiemos de posición o vengo rápido.
Nos voltea de nuevo, dejándome en la cama.
- Gire hacia los lados.
Él habla y me doy la vuelta, dándole la espalda.
- Levántame ese trasero.
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Me pregunta al oído y levanto mi trasero, sintiéndolo.
vuelve a invadirme.
Su mano izquierda aprieta mi pecho y va
Tuentr manoar en subeun ritmo por mi divino. cuello y tu dedo
el dedo índice pasa por mis labios y entra en mi
boca.
- Chúpalo.
Ordena y cumple como una niña buena.
- Eso...
Gime y acelera los movimientos de su
miembro, haciéndome gemir más fuerte.
Tu dedo sale de mi boca y baja a la mia
clítoris.
- ¡Oh!
Dejé escapar un gemido, agarrando la sábana, sintiendo
mi próximo orgasmo.
Detiene su dedo y sale de mí.
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- ¡Gayo!
Me quejo y siento su sonrisa en mi hombro.
- ¡Calma!
Se pone de pie y me ofrece su mano.
- ¡Llega! Quiero amarte viendo esto hermoso
Paisaje de Nueva York.
Me levanto y él me toma en sus brazos.
besando
Me besa hasta la puerta del balcón del hotel.
- Está frío afuera.
Digo casi sin aliento después de tu beso.
- ¿Quién dijo que vamos a salir?
Ríete y mírame. Estamos frente a la puerta de cristal.
Sus manos envuelven mis pechos y los aprietan con
calma.
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- Pon tus manos en la puerta.
Susurrame al oido y me tomo de las manos, ya
abriendo mis piernas.
- ¡Buena niña!
Muerde mi hombro y me penetra.
Va profundo y fuerte haciendo que mi cuerpo sea
lanzado hacia adelante.
Me empuja contra el cristal, pegando mi cuerpo a
superfcie fría. va rápido como un animal
hambre y esto es jodidamente delicioso.
-Mariana...
Ella gime, presionando su cuerpo contra el mío y me entrego a la
orgasmo sintiendo mi cuerpo palpitando en el suyo y
al mismo tiempo late dentro de mí,
disfrutando.
-¡Yo te amo!
Dime, mientras nuestras respiraciones se calman.





