SECRETO

Miguel llego al lugar con Andrés, algo un poco confundido al darse cuenta que era un sitio de mala reputación.

― ¿Estás seguro que este es el lugar?

― Sí, prométeme que no harás algo tonto por favor y no te arrepentirás de lo que me dijiste sobre ella. ― Andrés

― De acuerdo, lo prometo. ― Entraron en ese momento al bar, Miguel desde lejos pudo divisar a la chica bailando.

― ¿Es ella? ― Estaba estupefacto al verla casi desnuda en ese traje que tenia puesto.

― Así es. ―Andrés noto furia en el.

― ¿Pero. ¿Cómo está aquí en un lugar tan detestable? ― No podía creer que esa misma chica fuera quien días atrás estaba a su lado.

― Por favor no la juzgues tan duramente, no sabes lo que ha sido para ella. ―Andrés entendía el enojo que ahora tenia su amigo.

― ¿A qué te refieres? ―Miguel esperaba una respuesta de inmediato ante aquella frustración que ahora sentía.

Fueron a una de las mesas sin que el chico dejara de observar los candentes movimientos de la chica en el escenario para todos los clientes de ese lugar, de alguna manera sentía celos.

― Desde hace cinco años está atrapada aquí, tratando de escapar para volver a su casa y recuperar su dignidad. Estuvo a punto de irse lejos el día que tu la encontraste.

― ¡Por favor dime que fue lo que le sucedió! ―  Se sentía con rabia.

― Su maldito exnovio la engaño trayéndola aquí.

― ¿Qué estás diciendo? ―  Golpeo la mesa, estaba muy furioso.

― Como lo oyes, ella quedo embarazada de el hombre dueño de este lugar, un malnacido que la tiene amenazada con matar a su hijo.

― ¡Miserable! ―  Se levantó de la mesa, Andrés lo siguió.

― ¿Qué pretendes? ―  Lo detuvo.

―Voy a rescatarla, no quiero que siga en este maldito lugar. ―  Lo hizo a un lado, realmente estaba muerto de celos.

― ¡No lo hagas! si se entera que tú sabes, puede que nunca más quiera vernos a los dos. ―  Lo retuvo de nuevo.

― ¿Enserio? ―  Miguel la diviso de nuevo llorando.

― Melissa es muy caprichosa, si quieres ganarte su amistad y confianza debes tratarla calmadamente, sin sorpresas amigo, ella ha sufrido mucho.

― ¡Lo sé! ahora comprendo todo su miedo después que la bese. ―Miguel se sentía demasiado incapaz tras enterarse de su verdadera realidad. ― Deberíamos crear un plan para sacarla de aquí. Tú tienes tus contactos, yo la ayudare jurídicamente para que todos los malditos que la lastimaron paguen.

―Es buena idea, pero ahora debemos irnos. ―Andrés se sentía feliz al saber que estaba dispuesto a todo por ella.

― No, quiero verla de cerca, hablar con ella. ―Miguel insistió una vez mas.

― No es seguro, la conozco mejor que nadie Miguel, no querrás verla así.

― Te lo suplico.

―Ideare un plan para que ella no corra peligro. ―Andrés insistió por ultima vez.

―Bien, me convenciste.

Al día siguiente el chico llego a casa de Melissa con un lindo ramo de rosas impresionándola.

― ¿Miguel que haces aquí?

―Vine a disculparme por mi mal comportamiento del otro día. ―  Le entrego el ramo.

― No importa, seguro debes ser así con todas las mujeres. ― Esta lo tomo dándose vuelta ocultando su sonrojo sintiendo el aroma de las rosas.

― No es cierto, nunca una mujer me había parecido tan hermosa como tú. ―  Cerro sus ojos confesando todo aquello con emoción.

― No sigas con eso por favor. ―  Melissa estaba ruborizada.

―Pero si lo digo en serio, tú eres tan especial que mi corazón está pidiéndome a gritos estar junto a ti. ―  Trato de acercarse.

― No digas esos disparates por favor, prometí no abrir mi corazón a nadie después de que me lastimaron. ―  No permitió que este la tocara, se alejó cruzándose de brazos nerviosa.

―Te entiendo, quiero que tú también entiendas que, sin importar las cosas, estaré a tu lado para cuidarte, solo deseo eso Melissa, que me tengas confianza.

― Miguel, lo que dices es muy lindo de tu parte, pero no me siento preparada para confiar en alguien como tú, sé que si rompes la confianza es muy difícil recuperarla.

―Te prometo que eso no nos sucederá. ―  Puso sus manos en los hombros de la rubia haciendo que lo viera a los ojos.

― Bien entonces te diré que soy de Madrid, termine hace cinco años mi carrera de psicología, pero por desgracia no pude ejercer mi profesión, he tenido varios inconvenientes que me lo han impedido. ― Dijo tranquilamente ante su contacto.

― Es una carrera muy conveniente. ―  Le sonrió.

― Sí, fui el mejor promedio de toda mi generación, el deseo de querer ayudar a los demás con sus problemas es algo que me apasiona, siempre he sentido que debo ser útil para la sociedad. ―  Su mirada se tornó triste.

― ¿Pero y tus problemas no se han solucionado?

―Creo que nunca podre. ―  Una lagrima broto separándose.

Miguel sintió tanto dolor de verla, quería decirle muchas cosas, pero al tiempo sabía que debía callar hasta encontrar una forma de eliminar esos malos momentos de su vida.

Se acercó a ella, la abrazo queriendo llorar, Melissa sentía una paz al contacto, era una tranquilidad que no tenía en años. Al rato lo acompaño hasta la entrada.

 ― ¿Quiere salir conmigo mañana?

― ¿A dónde?

― A un lugar con muy hermosa vista, sé que te encantara y a tu hijo también, tiene un lindo paisaje rodeado del mar.

― Si es tanta tu insistencia, iré. –Suspiro convencida.

― Gracias por eso, entonces vendré por ti a las 3 pm. – Le tomo la mano besándola.

― Claro.

El chico se fue, ella estaba más que sorprendida con la actitud de este, su corazón sentía que había algo distinto a todos.

― No sé qué puede ser, pero seré precavida. ―  Puso su mano en su pecho donde su corazón latía demasiado, era algo agradable.

Miguel recibió una llamada de su amigo Andrés para reunirse con él para coordinar lo que harían.

― Fui a verla, me conto su sueño, su carrera, siento que está destruida por dentro.

― Te dije que ella es una chica frágil con todo lo que está pasando.

― Lo sé, no soporto verla así.

―  Ten paciencia hermano, ya verás que podremos sacarla de ese sitio, por eso te llame, este sujeto es Santiago, es la mente maestra de una organización que se encarga de seducir a cualquier mujer y enamorarlas, se han registrado varias desapariciones en todo Madrid, muchas más en el resto de Europa. Además, tiene su expediente lleno de tráfico de drogas y demás.

― ¡Es un malnacido!

Andrés le había entregado todo lo relacionado con aquellos sujetos que tenían amenazada a Melissa y a su hijo, debían actuar con cautela.

Al dia siguiente Melissa ya se encontraba en su casa arreglándose para ir con Miguel y su hijo a ese lindo lugar al cual la había invitado, cuando aquel hombre llego sorprendiéndola, desesperado tocándola y seduciéndola.

― ¡Suéltame por favor! – Grito al sentir sus manos en su cuerpo.

― ¡He esperado tanto tiempo este momento, ya es justo que seas mía Melissa! –Santiago le susurro desesperado.

― ¿Santiago eres tú? ―  Hablo atemorizada, no era el mismo chico de antes, su apariencia era muy diferente.

― Creí que me habías olvidado mi amor. ―  Estaba deseoso por poseerla.

― ¡Nunca fui tu amor, jamás lo seré, ni de ti ni de nadie, vete o te lastimo! ―  Grito tratando de alejarlo de su cuerpo.

El hombre la tomo del cuello lastimándola, lo lamio quitando aquella toalla que la dejo desnuda por completo.

― No me iré de aquí sin que me des aquello que le has dado a todos aquellos hombres que van con Iván. ―Realmente no era aquel chico.

― Tú me lastimaste Santiago, yo te amaba. ―  Comenzó a llorar al contemplar como la trataba.

― Es una pena que yo no lo hiciera cariño, solo quería probarte aquella noche, pero me lo negaste por miedo. ―La lanzo a la cama aprisionándola con todo su cuerpo. ―Al fin serás mía.

Melissa no reconocía a este chico, ya no era el hombre que la enamoro años atrás, sentía rabia por haber sido tan idiota.

Miguel escucho gritos apenas llego a puerta y como pudo entro, la vio llorando con aquel hombre sobre ella.

― ¡Maldito infeliz déjala! ― Miguel lo tomo del cuello, lo apuñaleo con todas sus fuerzas hasta dejarlo inconsciente, Melissa corrió a sus brazos muy asustada.

― ¿Estás bien? ―  Miguel le puso una toalla para tapar su desnudez.

― Sí, gracias, si no hubieras llegado no sé qué me hubiera hecho. ―  Melissa se sintió intimida ante el por estar en paños menores.

― Tranquila todo estará bien. ―Respiro tomando aire después de golpear aquel hombre.

Fueron a la habitación de su hijo después de colocarse ropa, se marcharon de aquel lugar. Se detuvieron en una estación a comer algo, en eso Melissa aprovecho para llamar.

―Por fortuna estas bien. ― Andrés se sintió aliviado que nada le pasara a su amiga.

―Si Andrés, Miguel me ayudo. ―  Melissa

― Considero que lo mejor es que vayas con él a su casa. ― Andrés

―  No, debo regresar a ese sitio. ―  Melissa dijo con nervios

― Pero corres peligro. ―Andrés hablo preocupado.

―Tú y él también lo corren si yo no regreso a ese lugar.

― Melissa no seas terca por favor.

― Solo estoy siendo realista, la vida de todos los que amo dependen de que yo siga en ese lugar.

Melissa colgó, Andrés quedo desconcertado ante la terquedad de su amiga y se comunicó de inmediato con el chico contándole la decisión de la chica.

― Miguel por nada del mundo dejes que Melissa se vaya de tu casa.

―De acuerdo lo intentare.

Al llegar a casa de Miguel, se sentía tranquila, el pequeño estaba jugando por todo el lugar como si nada.

― Esta será tu habitación.

― Gracias, perdón por todo esto que te estoy haciendo pasar, hoy saldríamos a ese lindo lugar y mira como estamos…

― Pero si no hemos perdido la oportunidad de ir a ese lugar. Te dije que era cerca al mar y está aquí mismo. ―  Miguel sonrió al notar que estaba triste por aquella frustrada cita.

― ¿Qué? ―  Melissa

― Ven, te llevare al patio. ―  Miguel le tomo la mano llevándola hasta la entrada de la sala, observo aquel lindo lugar que le había dicho. Estaba lleno de flores y el hermoso mar se veía al fondo.

― Es un lugar muy hermoso.

― Solo las más hermosas flores crecen en este lugar, también la única chica linda que conozco merece verlas.

Melissa estaba ruborizada con aquel halago.

― ¿Quieres ir? ― Miguel

―Si. ―  Melissa estaba feliz

En cuanto salieron vieron que el pequeño estaba allí muy feliz atrapando mariposas, siendo un niño como siempre. El atardecer llego con un hermoso paisaje que dejo impresionada a la rubia. Miguel se sentó a su lado abrazándola, ella lo miro muy sonriente con eso se sintió tan alegre que le tomo su mano sin miedos.

Miguel, Melissa y su hijo compartían un agradable momento en la cocina de su casa, cuando noto que ya era un poco tarde.

― Creo que iré a descansar. ― Melissa dijo al observar a su hijo ya dormido.

― Que tengas una linda noche. ― Miguel.

Melissa llevo a la habitación a su hijo recostándolo en la cama.

― Si te quedas aquí, sé que él te protegerá mi cielo.

Descanso un poco y espero a que Miguel apagara las luces para irse, sin darse cuenta que este la había visto salir.

― Se marchó y no pude detenerla. ―  Llamo a Andrés al verla alejarse.

―  Entonces hagámoslo hoy― Andrés ya tenía todo listo para dar fin a la pesadilla de aquella mujer.

::

Santiago llego a la oficina del bar donde Iván tenía prisionera a Melissa, estaba mal herido por los golpes de Miguel

― ¿Qué te paso? ¿Otro pleito con algún cliente?

― ¡Querrás decir un golpe del nuevo enamorado de Melissa!

― ¿Qué estas queriendo decir?

― Después de cerrar nuestro trato, fui a verla y estuve por hacerla mía, pero alguien llego, me golpeo a tal punto que me dejo inconsciente. ―Se sobo la cabeza con hielo.

― ¿Eso quiere decir que se la llevaron? ¡maldita sea!

Iban estaba demasiado enfadado, era capaz de matar a quien se atreviera a tocar su mercancía.

Melissa llego como si nada hubiera ocurrido, fue a su camerino a vestirse, bailo por una hora, fue cuando Iván la mando a llamar a su lado para que le aclarará lo sucedido con Santiago.

― ¿Ahora que sucede? ― Dijo algo malhumorada.

― Tu exnovio vino a verme, dijo que lo recibiste a golpes de algún amigo tuyo que te frecuenta. ― Ivan

― ¿Amigo? ¿Acaso le creíste a ese miserable traidor? ―  Se burló cruzando los brazos.

― No estés jugando conmigo, nadie más que yo soy el dueño de tu cuerpo, el único que puede usarte como lo que desee. ― Le tomo fuerte de la muñeca muy enojado.

― ¡Pues olvídate de eso! ― Melissa lo miro retándolo.

― Hoy no puedo hacerlo ya que viene un notable hombre de negocios y quiere verte. ― La soltó.

― ¡No me acostare con nadie si es lo que pretendes! ― Melissa se frustro.

 Afuera del bar había un auto muy elegante vigilando ese lugar.

― ¿Estás listo para empezar? ― Andrés.

―  Si, ¿tú crees que se creyeron todo? ―  Miguel

― En cuanto les dije que era por parte del apellido Duarte no lo dudaron, parece que es muy prestigioso. ― Andrés.

― Espero que Melissa no me mate por esto. ―  Miguel

Ambos llegaron y no la vieron bailando sino discutiendo con su supuesto dueño.

― No olvides que ya eres más que una cualquiera, todos te llaman “la devora hombres” has tenido a muchos es tu cama. ― Iván decía mientras jugaba con varios hombres en la mesa.

Miguel y Andrés se acercaron precisamente cuando la chica le lanzo una copa de vino en la cara.

Por suerte para la rubia estaba tapada con un antifaz, intento escapar, pero se tropezó con el chico y su amigo, esto la confundió más.

―Señores es un placer tenerlos aquí. ― Iván se levantó de la mesa.

― Gracias, esta debe ser la mujer de la que tanto me han hablado. ― Miguel miro a la chica que simplemente se quedó observándolo asustada.

― Así es, es nuestra mayor atracción. –Iván rio.

― ¿No estaría mal si me hace un privado? Le pagare muy bien. ―  Dijo sin dejar de mirarla.

― Lo que guste Señor Duarte, están todas a su disposición. ― Iván se sentía satisfecho.

― Solo deseo a esta por favor, quiero saber que tan buena es como me lo han dicho. –Miguel.

― Anda hermano, yo hoy invito por ser tu cumpleaños. ― Andrés

¿Cómo era posible? No podía creer que Andrés, su mejor amigo estuviera chantajeándole la vida a un hombre que al parecer era un mujeriego pervertido.

Melissa entro con él a la habitación, se sentía muy asustada, más sabiendo que era aquel chico que la tenía loca de amor, la había decepcionando del todo con esta nueva faceta que recién conocía.

― Tranquila, no hace nada que no quieras que haga. ― Miguel permitió que se alejara.

― Pensé que eras distinto a todos los hombres asquerosos que vienen aquí. ― Melissa tenia nervios y frustración.

― ¿Por qué lo dices? ―  Miguel sintió su enojo.

― No creí que fueras capaz de esto, después que me dijeras que me amabas. ― Melissa por dentro estaba muriendo con el corazón destrozado.

― No podría amar a nadie más que a ti Melissa Sandoval y eso lo tienes presente en tu corazón. ―  Se acercó a sus hombros volteándola.

― Pero no sé qué es lo que estás diciendo. ― Nuevamente se dio la vuelta para no mirarlo.

― Claro que lo sé y tú también Melissa.

La chica se dio la vuelta, este comenzó a quitarle el velo de su cara.

― Sé que eres mi Melissa.

Miguel se acercó para besarla siendo correspondido por ella, solo que por muy poco tiempo.

― No hagas esto por favor, no soy nada para ti, al igual que no lo fui para Santiago ni Iván. ― Se alejó solo un poco porque el chico no se lo permitía.

― Solo déjame demostrarte que te amo, sé que has sufrido mucho estando aquí sin tu consentimiento. ― Miguel la abrazo.

― ¿Cómo lo sabes? ― Estaba sorprendida y lo miro.

― Andrés me dijo todo. ― Acaricio su mejilla limpiando una lagrima que caía.

― ¿Ustedes se conocen? –La chica aun sorprendida pregunto.

― Desde hace varios años atrás. De hecho, si todo sale bien podrás salir de aquí en un rato. ― Miguel nuevamente la llevo a su pecho.

― No, ¿Qué están haciendo? ― Melissa comenzó a desesperarse.

Santiago entro a la habitación, se dio cuenta que allí se encontraba el hombre que lo había golpeado, de inmediato tomo la mano de la chica arrastrándola hasta el lugar donde estaba Iván , Miguel los siguió.

― ¡Te lo dije! ella está revolcándose con alguien y es el tipo con el que estaba en la habitación. ― Santiago arrojándola frente a él.

― ¿Qué? ¿Es cierto? ― Iban la tomo del cabello halándola muy fuerte, lastimándola.

― Si, ¿algún problema en que este conmigo? ― Miguel lo enfrento sin miedo.

Aquel sujeto no dudo en disparar, fue cuando Andrés dio la orden a sus agentes. Melissa se soltó de Ivan, ya que la policía lo retuvo, fue a revisar al chico tirado en el piso muy mal herido, Santiago también fue atrapado al intentar escapar.

― ¡Miguel, por favor no te vayas! ¡no te mueras! ― Melissa estaba hecha un mar de lagrimas.

―Tranquila Melissa. ― Andrés la protegía de cualquier acto que cometieran.

― Como voy a estar tranquila si lo han matado por mi culpa. ―  Tomo la mano de Miguel muerta de nervios.

― Por favor cálmate, lo llevaremos a un hospital en este momento. ― Andrés la abrazo.

Su pesadilla había terminado, pero su miedo de perderlo le causaba más angustia ahora.

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