La fría, rígida, dura e incómoda noche que pasó en la celda gracias a la maldad de Daniel fue un completo infierno, cada vez que abría los ojos veía a su acompañante de pie frente a ella, mirándola fijo como una psicótica y luego por miedo ya no pudo volver a dormir.
Y aun así debió estar presente en el trabajo a primera hora de la mañana porque así se lo había prometido a Allen, apenas teniendo tiempo suficiente para tomar un baño logró llegar con las justas, siempre bostezando y tropezando en el camino.
Porque realmente estaba agotada y no podía ni con su propia alma.
— Por la cara que traes adivino que resultaron mal las cosas. — Dice Allen como gesto de bienvenida, o más bien, de burla. — No me llamaste cinco segundos después para que fuera por ti porque ya te habías aburrido de estar ahí así que supuse que te fue bien, ¿Pasaste la noche afuera acaso?
Julia sonrió.
— Sí, pasé la noche afuera... En prisión.
La repentina confesión hizo que Allen se moviera tras ella hacia el interior del edificio, puesto que la había interceptado en la entrada.
— ¿En prisión? No me digas que alguien te denunció por acoso.
— ¿Realmente me veo como ese tipo de persona? — Pregunta, pero se retracta de haberlo preguntado cuando ve que Allen abría la boca para contestarle con toda la sinceridad del mundo. — No, mejor no me respondas.
De cierta manera resultaba gracioso, cómo las se habían arreglado de tal manera para joderle completamente el momento y hacerla vivir el peor momento de bochorno y desesperación que jamás haya vivido en toda su triste y solitaria vida. Lejos de parecer una damisela que buscaba al amor de su vida seguramente tuvo semejanza con alguna desquiciada urgida por casarse a sus casi treinta años de edad.
Y lo peor era que no había mucha diferencia entre ella y su yo actual.
Pero, justo cuando está por contarle a Allen lo ocurrido con lujo de detalles una presencia desagradable aparece de repente para estorbarle el día y empeorar su humor rabioso:
Melanie, la guapa y joven secretaria del vicepresidente que se paseaba por todos los departamentos buscando siempre la forma de joderla debido a sus celos por Allen.
— Y cuéntanos, pequeña mariposa... — Julia trata de no reaccionar al apodo, ¿Acaso nadie conocía su nombre que tenía que nombrarla de mil formas diferentes? — ¿Cómo te fue con tu CDC? Mira que a tu edad hacer eso es un poco... Wow, sí que tienes agallas, respeto tu valentía, parece que es lo único respetable que tienes en ti.
«Otra vez esta loca...» Julia tuvo que inhalar hondo, no podía meter la pata o ella iría directamente a llorarle al vicepresidente, a quien traía como a su mascota haciendo todo lo que decía.
— ¿CDC? ¿Es el nuevo código que usan las personas estúpidas y oportunistas? — Pregunta, viendo sus ojos afilados chispear de rabia. — Entonces explica lo que es, por supuesto que no conocería algo como eso, no soy tonta.
Melanie era como dinamita con la mecha encendida y a punto de gastarse: siempre explotaba rápido.
Sorpresivamente no fue así esa vez.
Más sorpresivamente, la vio sonreír y eso le dio escalofríos.
— No te preocupes, es entendible que alguien de su edad no conozca el significado de esas siglas, a veces olvido hablarle correctamente a las mujeres mayores. — Lejos de parecer respetuosa, aquello fue una completa falta de respeto. — Es obvio que me estoy refiriendo a tu cacería de citas, supongo que ya no te quedó de otra porque las mujeres como tú no salen ni como premio de sorteo.
‘’Cacería de citas...’’
¿Cómo siquiera sabía ella sobre eso?
— No sé de qué estás hablando, al parecer oliste demasiado lo que usaste para oxigenarte el cabello que te afectó también el cerebro. — Responde, de manera disimulada pellizca a Allen, el único que sabía sobre el asunto y al que Melanie busca todos los días.
‘’Te juro que yo no fui, yo no le dije nada.’’ Le murmura de regreso, pero Julia no le cree.
‘’El único que sabía sobre mi objetivo fuiste tú, ¿Cómo se enteró ella?’’
‘’¿Cómo voy a saberlo, Julia?’’
Ella lo pellizca aun más fuerte.
‘’La mujer se la pasa pegada a ti como una jodida garrapata ¿Y pretendes que crea que no fuiste tú? ¿Y si te leyó los mensajes que te dejé cuando te descuidaste?’’
— Ya basta de murmullos, y deja de hacerte la inocente, Julia, porque te descubrieron. Lizbeth te vio tratando de ligar con su vecino, un hombre que es casado, en un parque. ¿Es que acaso has llegado a tu peor forma? — Dice con burla, viendo la mueca de Julia como a un premio de victoria.
— ¿Acaso no tiene nada más que hacer que vigilar los movimientos de otras personas a distancia sin que siquiera se den cuenta? Podrían denunciarla por acoso ¿Sabes? Deberías decirle que mejor ande con cuidado, podría esparcir rumores equivocados de nuevo. — La mejor manera para salir de la situación era seguir mintiendo descaradamente. — Para su información solo estábamos hablando de libros y hacer un club de lectura público.
Era obvio que Melanie no le creería.
— ¿Entonces por qué su esposa te golpeó? Incluso tomó fotos para dármelas como evidencia. — De inmediato sacó su celular, Allen fue el primero en arrebatárselo para mirarlas, entonces vio a Julia con intenciones de que se lo explique, pero ella le quitó el teléfono y se lo regresó a su dueña. — ¿O vas a negarlas también y pondrás excusas?
— Todo fue un malentendido muy molesto, las fotografías claramente están sacadas fuera de contexto. — Se apresura a explicar, estaba realmente nerviosa, pero no quería demostrarlo. — Al parecer la señora reventó de celos innecesarios y creyó cosas que no son.
Técnicamente la única ligando era ella, su esposo ni siquiera cuenta se había dado de ello así que no era más que una plática sobre libros eróticos.
— No te preocupes, porque soy una buena persona no se las voy a enseñar a nadie, siempre y cuando el lindo Allen me lleve a casa porque mi jefe me ha dado el día libre.
«Otra vez la mula al trigo.»
Ser la favorita del vicepresidente tenía sus ventajas, apenas siendo jueves ya le habían dado tres días libres consecutivos sin descuento de sueldo.
Allen hizo una mueca, pero Julia le ganó las palabras.
— Por supuesto que va a llevarte, él es tan servicial.
— ¡¿Qué?! ¡El vicepresidente va a matarme!
Ella tuvo que darle un codazo para que se callara.
— Va a llevarte a casa, quien sabe, tal vez también logres acercarte a él.
«Y dejarme en paz.» Le faltó decir.
Pero con lo que Allen la odiaba tendría suerte si no acababa en una gasolinera abandonada al otro lado de la ciudad, aunque el mundo daba mil vueltas, por lo cual no podía apostar que ocurriría así.
Melanie se mostró satisfecha, en seguida se colgó del brazo de Allen para llevarlo a rastras. — Por supuesto que lo hará, Allen no me desperdiciaría por una vieja treintona como tú así que no te creas tanto.
Julia finge su sonrisa, despidiéndose con un ademán.
«Veremos si piensas igual cuando tengas mi edad.»
— Si, si, como sea, espero que lo disfrutes y se la pasen bien... — Despidió, viendo a su amigo al que terminaba de vender a la mujer marcharse de mala gana también.
Y cuando la perra dio la espalda le sacó el dedo medio.
(***)
Para desahogar su frustración tuvo que ir al baño a lavarse la cara para terminar de despertarse o iba a cometer una locura.
Ya no aguantaba a Melanie, ni su mal genio ni tampoco no poder golpearla porque no quería terminar siendo echada de aquel trabajo infernal -Del cual ganas no le faltaban para renunciar-
Siempre era el mismo problema, no solamente con ella sino con todo el mundo.
El día en que repartió invitaciones en la oficina para su boda dijeron: ‘’Va a casarse porque está embarazada seguramente.’’
Su madre fue la primera en decirlo el día en que presentó a Henry, al punto en que tuvo que someterse a diferentes tipos de pruebas de embarazo que salieran negativas para no tener que terminar siendo desheredada.
¿Servía de algo eso ahora que se había salido del negocio familiar y de todas maneras renunció a algo que era suyo por nacimiento?
También recuerda claramente a todos los que estuvieron allí para echarle en cara que su prometido la cambió por ‘’Algo mejor porque ella se había descuidado demasiado’’ donde la desacreditaron para darle la razón él, y la gota que derramó el vaso era que ahora era conocida en toda la oficina -Si no que en toda la empresa- como la mujer que no logró quitarse la etiqueta de ‘’Soltera’’
¿Y si todos se habían enterado de lo ocurrido a dónde podía escapar? ¿En qué tierra podría enterrar la cara para esconderse? No tenía escapatoria alguna.
Cuando regresa a su asiento tiene mala cara.
— Llevas pensando demasiado tiempo y ya empiezas a preocuparme, ¿Estás bien?
Julia tiene que girarse hacia Allen, quien parecía tener demasiado tiempo libre los últimos días.
— ¿No estabas llevando a la secretaria del vicepresidente a su casa? ¿Por qué estás aquí, Allen? — Arrugó el ceño de fastidio en cuanto su cabeza se asomó. — Creí que iba a ‘’Usar sus encantos joviales femeninos’’ para que te acostaras con ella.
Allen rodó los ojos.
— ¿Echarme al alacrán del vicepresidente encima por una mujer? Aprecio mi vida más que eso, sabes. Además Melanie no es para nada de mi tipo, ni ella ni su voz de pato. ¿Dirá ‘cuack’ en lugar de gemir?
Julia se ahogó con su propia risa, debía admitir que escuchar a Allen diciendo aquello fue realmente gracioso.
— ¿No tienes trabajo que hacer? Estoy segura de que te asignaron mucho que hacer, hace nada estabas quejándote de eso en mi casa.
— Ya terminé los pendientes. — Responde, pero ella no se sintió sorprendida, pese a su carácter juguetón Allen era un trabajador diligente y eficaz. — Mi única misión es asegurarme que todos estén haciendo sus respectivos trabajos y que todo se encuentre en orden para la visita del supervisor.
— ¿El supervisor vendrá? ¿Ya es hora de que ese viejo cascarrabias venga?
Allen asintió.
— Parece que ha venido su hijo, se dice que ha tomado el mando hace poco porque había estado indispuesto antes, pero me suena más a que lo obligaron a aceptar.
— Es probable, así funcionan los negocios familiares a veces... — Ella mejor que nadie lo sabía. — ¿Pero por qué estás vigilándome solamente a mí cuando te pidieron vigilar todo el personal?
— Porque es más divertido presenciar la mala suerte que tienes, ellos estarán bien. — Dice como si no fuera nada, o como si ella fuera el espectáculo más gracioso del mundo. — ¿Por qué me miras así? Yo no fui la persona descuidada que se dejó fotografiar siendo golpeada por la esposa de alguien.
— ¿Y cómo iba a saberlo?
Allen rueda los ojos. — ¿No pudiste pensarlo al ver que se trataba de un sitio público? Por lógica. — Por supuesto que no lo había pensado. — Venga seguramente tampoco es para tanto, tampoco necesitas seguir haciendo esa cara constipada.
Julia no opinaba de la misma manera.
— ¿No fue para tanto? ¡He quedado como la imbécil más grande de todos los tiempos! ¡Una mujer me golpeó y fui a prisión por culpa de una anciana! ¡Soy una tonta!
— Bueno aquí no se desmiente a nadie.
— Gracias, eres realmeeente bueno consolando. — Responde sarcásticamente. — Realmente te odio, Allen.
Él se rió.
— ¿Es broma? Tú me quieres.
— Bajo tierra, sí.
— Auch. — Él se llevó la mano al pecho para fingirse muy ofendido, le hizo bastante gracia y terminó riéndose. — De todas formas todavía tienes mucho tiempo para encontrar a alguien, solo necesitas que sea tenga la habilidad de aguantar tus exigencias.
— Cállate, idiota.
Rodó los ojos, y Allen se rió.
— Deberías tratarme mejor, tuve que rechazar a una preciosa cita por cumplir tu capricho de ir a llevarte a ligar, ¿Sabes?
Allen le despeinó el cabello, como siempre, la trataba igual que a una niña. Pero sus palabras le habían generado cierta confusión que bordeaba a inquietud.
— ¿Cómo así? ¿Ya tenías planes ese día? — Cuestiona. — ¿Por qué no me dijiste nada? Pude haberme ido caminando al parque, Allen.
Él se encoge de hombros.
— No tiene importancia, ha sido cosa mía, no te lo dije.
Julia no pensaba quedarse con esa respuesta floja.
— ¿Por qué no?
Aprovechando el silencio -O más bien viendo que ella no se callaría- se acercó a ella y le levantó el rostro con los dedos en la barbilla para hacer que lo mirase a los ojos.
— Ibas a enojarte conmigo. — Fue su respuesta y antes de que Julia pudiera refutarlo siguió hablando. — Te hubieras enojado tanto que me borrarías de todas tus redes sociales y no me hablarías hasta que se te pasara el enojo, porque así eres tú, sueles ser bastante rencorosa. Habrías aparecido en mi casa con un par de tijeras para amenazarme con ‘dejarme sin herederos’
No podía negarlo: Allen la conocía bien.
— ¿Entonces lo hiciste porque me tienes miedo?
Él lo pensó un poco antes de contestar, no era exactamente así.
— Lo hice porque no quería que me odiaras por no apoyarte, creo que me remordería en la conciencia luego. — Dice de repente, para nada la respuesta que Julia se estaba esperando de él. — Ahora deja de holgazanear y regresa al trabajo, niña tonta.
Julia reaccionó con el pequeño golpecito en la frente que recibió, aquel comentario de Allen había sido realmente peligroso para su corazón.
— ¡Tú eres el único que holgazanea aquí, idiota!
Él solo se rió y la dejó regresar al trabajo.





