Tras una noche de desenfreno, Izabella amaneció con el cuerpo adolorido y agotado.
Sin embargo, su rutina arraigada hizo que se despertara puntualmente a las siete de la mañana.
Miró sin expresión al hombre que aún dormía a su lado, y su rostro finalmente delató un atisbo de emoción genuina.
Pero ocultar sus sentimientos ya se había convertido en un hábito para ella.
Se levantó, se aseó, se maquilló y se arregló antes de dirigirse a la cocina para preparar el desayuno.
Cuando Brodie despertó, vio que ella había preparado el desayuno con amor y su rostro estaba adornado con un maquillaje sutil, irradiando un encanto delicado.
Recién levantado, Brodie dejó de lado su habitual aspecto pulido y distante de CEO, revelando un toque de inocencia juvenil.
La abrazó por detrás, buscando un beso, y le dijo con un toque de apego: "Me hace tan feliz tenerte aquí conmigo".
Ella le ofreció una sonrisa llena de ternura y se acurrucó en su abrazo.
"Siempre estaré aquí para ti", dijo.
Su mirada, llena de devoción, se encontró con la de Brodie y su confesión estaba rebosante de emoción. "Brodie, te amo".
Quizás la mirada de la chica era demasiado intensa y sincera, porque incluso Brodie, que era un mentiroso, pareció estar desconcertado por un momento.
Su mirada era un poco esquiva, pero pronto recuperó la compostura.
Tomó una escritura de la mesa y se la entregó.
"Es un regalo para ti", dijo. "Sé que amas esa villa en la nueva urbanización. Tiene un patio con jardín, vistas hermosas y grandes ventanales".
Izabella miró la escritura, que solo llevaba su nombre y estaba tan contenta que casi salta de alegría, pero su rostro mantuvo una expresión de rechazo. "Esto es demasiado costoso. No puedo aceptarlo", dijo.
Sus ojos brillaban con determinación y orgullo. "Estoy contigo por amor, no por interés… Brodie, ¿estás tratando de insultarme?".
Para mantener su imagen de mujer pura y resiliente, hasta lelgó a forzar una lágrima, la cual mantuvo retenida en el rabillo del ojo, haciéndola parecer aún más delicada y vulnerable.
Brodie, lleno de afecto, la limpió suavemente.
"Chica tonta, ¿crees que no sé qué tipo de persona eres?", dijo. "Este no es un regalo común, y no tiene nada que ver con lo material. Es mi corazón y mi promesa de darte un hogar. Izabella, puedes rechazar el regalo, pero, ¿rechazarás mi amor?".
Sin duda, no podía rechazarlo.
Ella recogió cuidadosamente la escritura de propiedad, acariciando su superficie con los dedos.
Una exclusiva villa de lujo en pleno centro de la ciudad, fácilmente valorada en cincuenta millones a una estimación conservadora, una suma que la mayoría de la gente no podría ganar en toda una vida. Pero su imagen no podía desmoronarse.
Lo miró con ojos esperanzados y le dijo: "Yo misma quiero plantar tus rosas favoritas en el jardín, colgar tu obra de arte moderna favorita en la entrada y llenar tu estudio con el sándalo que tanto te gusta…", dijo.
Ella tomó la mano del hombre y agregó con un tono juguetón: "Después del trabajo, vamos a ver nuestro nuevo hogar, ¿está bien?".
"Suena bien", respondió él.
Mirando al hombre frente a ella, Izabella pensó que si el desaire de la noche anterior la había hecho ganar cincuenta millones, valía la pena.
Siempre había sabido que Brodie solo la pretendía para molestar a Ellen.
Brodie y esa mujer se conocían desde niños y eran una pareja reconocida en su exclusivo círculo social.
Izabella, por otro lado, era una conocida estudiante becada en la Universidad de Arbor.
Su fama se debía a su belleza, su excelente expediente académico y su origen humilde.
Ellos tres, que no deberían haber tenido conexión alguna, se enredaron debido a un acto de bondad de Brodie.
Una noche, mientras trabajaba en un club, Izabella fue acosada por un hombre de mediana edad borracho. Ella se defendió instintivamente, pero su resistencia lo enfureció.
En su momento de desesperación, Brodie intervino.
Detuvo el ataque del hombre y le ofreció su chaqueta para protegerla.
En ese momento, Izabella sintió una gratitud genuina, sin ningún motivo oculto.
La razón de Brodie para ayudarla era simple: eran compañeros de universidad, y le hizo un pequeño favor.
Pero Ellen lo vio de otra manera; acusó a Izabella de conspirar para seducirlo y a Brodie de dejarse llevar por su apariencia.
Su discusión se intensificó como dos orgullosos miembros de la élite que no querían dar su brazo a torcer.
Finalmente, Ellen estalló: "Izabella es inteligente, hermosa y perfecta, su único defecto es ser pobre. ¿Por qué no la pretender entonces?".
El hombre le respondió enojado: "Está bien, comenzaré a pretenderla mañana. ¡Estoy harto de atender tu actitud de princesa!".
Tal y como dijo, Brodie comenzó a pretender a Izabella con grandes gestos al día siguiente.
Esta sabía que él actuaba solo por despecho, así que lo rechazó repetidamente.
Pero cuanto más lo rechazaba, más determinado se volvía él.
Ellen estaba furiosa, pero sin poderle hacer nada a Brodie, solo pudo tomar a Izabella como blanco fácil.
Durante ese tiempo, esta última soportó una hostilidad interminable.
Eventualmente, cedió y aceptó a Brodie.
Después de todo, dejando de lado las emociones, él era indudablemente generoso. A lo largo de los años, había ganado casi cien millones con él.
Lo consideraba una compensación por estar atrapada en su juego.
Pero Izabella sabía que el corazón de aquel hombre seguía perteneciéndole a Ellen.
Su única opción era capitalizar los recursos que Brodie le proporcionaba antes del regreso de Ellen, construyendo su propia carrera para ganar fuerza y poder liberarse de ambos.





