Rebel Moon

P.v. Ryd.

Mire a mi alrededor, hace una semana estábamos corriendo por todos lados; ahora estábamos en una manada desconocida, mire a mí hermana que estaba encantada con el lugar. Yo por otra parte; no dejaba de pensar en nuestros padres, mire a mi lado derecho en donde se encontraba la Alpha, estaba dormida profundamente. Ella era otro dilema en mi cabeza; su olor me encantaba, pero a las veces me perturba.

"Es mía"...

Se escuchó la voz de Colt invadiendo mis pensamientos como siempre, miré al frente; suspiré con pesadez.

"No, voy a dejar que pase de nuevo, Colt; así fue con las otras chicas y están muerta ahora."

"Las otras, era solo diversión... Ella es diferente."

"¿¡Diferentes!?... Mmm, odio cuando tomas el control; no lo voy a permitir de nuevo."

"Eso lo veremos, después de todo somos uno solo."

Escuché como se reía de mí, maldito perro sarnoso. El auto hizo un movimiento brusco; un movimiento que hizo que todo mí ser desearía no haberlo hecho. La cabeza de Prismar termino en mi hombro y con ello; su aroma tan fuerte, excitando tanto para mí con para Colt, que buscaba la forma de tomar el control de mi cuerpo. Nos estaba volviendo loco, mis manos apretaba con fuerza el pantalón, cerré los ojos con fuerza.

"No lo permitiré, Colt, así que controlarte."

"La voy a marcar..."

Una de mis manos fue a su mejilla, apartando su cabello rojizo; mis dedos hicieron contacto con su piel haciendo que mi cuerpo se relajó, Colt se volvió muy sumiso ante el roce de piel. ¿¡Que diabla ha pasado!? Vi su rostro relajado al parecer estaba soñando una pequeña sonrisa adorno su rostro; Prismar posee una piel suave y ligeramente bronceada, sus cabellos rojizos estaba corto que le llegaba arriba de su cuello dejando expuesta su piel al tacto. Aquel aroma que estaba poniéndome inquietó, era una fragancia de flores de durazno con té de limón y aguas termales.

Algo que me relajaba, por alguna razón me encanta estar así con ellas. Aparté las manos como si quemará; dejé que se apoyará su cabeza mientras durará está paz, cerré los ojos suspirando. El auto siguió un sendero de hojas caídas.

— ¿¡Donde están sus padres!?— la pregunta hecha por Alan o ¿¡Ángel!? Me puso tenso, Maldito gemelos se parecen demasiado.

—No lo sabemos, perdimos su pista después de cruzar la frontera del sur. — habla con honestidad los habíamos perdido.

—Son viajeros, genial... ¿¡Por qué oculta su aroma!?— mire al conductor.

—Hemos pasado por muchas cosas — los miré un momento noté con se estremecía. — que los único que nos salva es ocultar nuestro rastro.

El silencio reino en el auto, mire a mi hermana que también se había quedado dormida, esta niña, siempre de dormilona. Suspiré; la acomodé en mi regazo para que no se golpeó la cabeza con la ventana. De pronto freno con fuerza que Prismar fue para adelante si no meto la mano se fuera golpeada con el asiento de adelante.

— ¿¡Que pasa!? ¿¡Porque frenas así!?— su voz sonó alarmada.

—Mira quién está ahí. — miramos al frente.

—Mierda... Estoy en graves problemas. — escuché que decía Prismar, la miré sin entender lo que decía. Que tenía que ver ese hombre. — no se ve muy feliz.

—Prismar Ashtron Dalton... Quiero una explicación de todo eso de Alpha y Rechazó...— decía el hombre mientras abría la puerta del auto.

—Hola... Papá. — había un matiz de dulzura y duda en su voz.

Nos bajamos del auto, el hombre caminaba de un lado a otro hablando con sus hijos; se notaba que estaba cansado y no estaba de humor para liderar con sus hijos. De un momento a otro Prismar se convirtió en una loba blanca de ojos ámbar eléctrico. El hombre parecía estar pensando algo, el negó con su cabeza.

—No, es un no rotundo... Prismar debes encontrar un Meta para que el líder la manada, esto... Esta, por las diosas Luna... Justo tenías que ser tú. — El hombre se veía frustrado, se notaba que amaba a sus hijos. — Alberto vendrá y tomará el cargo.

— Ya lo sabemos, pero sería dos manadas que debe cuidar Alberto además la manada a reconocido a Prismar como la futura Alpha y hoy nos presentamos a los demás. — noté que el que hablar será Alan, mantenía la calma y su voz era clara y profunda. — no hay nada que hacer.

—No digas, eso Alan... Sabes que este puesto es muy peligroso más para Prismar, no es nada fácil ser la única chica de la familia, pero sobre todo... Ustedes son semidioses — el temor se notaba en su voz.

"¿¡Semidioses!?... Qué interesante."

"Cállate".

Colt, se estaba desesperando por la presencia de la loba blanca, de un momento a otro salió corriendo al lado contrario a lo que estábamos lleno. Pasando por mi lado Colt quería salir ir tras de ella; me la tuve que arreglar para no liberarlo. Estaba respirando con dificultad por el esfuerzo de controlar a Colt.

—Mantén tu mente en blanco, domina tu respiración — mi mirada se encontró con los ojos de Alan; el cual era el único que se acercó.

—No puedo... Él quiere salir... —respondí entre cortado.

—Si dejas que te domine será siempre así, nunca digas que no puedes— escuché una voz grave lo suficiente fuerte; demandante. — El no poder es control para tus demonios.

—Ryd... Hermano... — mires a mi hermana estaba asustada y con lágrimas en los ojos.

Eso fue suficiente esa imagen me partió el corazón, mire a sus ojos había miedo en ellos. Mi hermana es mi adoración por ella soy capaz de dar mi vida si es necesario, ella no merece mirar este demonio que tengo por dentro... No lo merece.

"Colt, no te voy a dejar salir; nunca más me controlarás."

"Maldito bastardo, voy a salir... Quieres o no."

El dolor que sentía en mi cuerpo no se comparaba con aquella imagen de ver a mi hermana, no soporto la idea de que me tema, pero sobre todo no me perdonaría si ella misma se temiera así misma. Esto es lo que somos; mire aquellos ojos ceniza carmesí claros, los había heredado de nuestros padres; mi cuerpo comenzó a cambiar mire al suelo.

—NO VAS A SALIR... —grite con toda mi fuerza.

Todo se volvió negro.

***

P.v. Arthur, Alpha de Rebel Moon

—Ryd — la chiquilla corrió donde su hermano abrazándolo. — Por favor, no te vayas.

—Tranquila esta inconsciente, Lana... Vamos — la calmo Ángel. Él la tomo del brazo; la mirada de Ángel fue a mí.

—Yo me encargaré de tu hermano. —Le dije para que entrara al auto.

Tomé el cuerpo del chico, pesaba una tonelada nada que un hombre como yo no pudiera, pero lo que noté en su piel no era algo grato de ver. Su cuerpo estaba caliente y rojo, un olor a té verde emanaba de su cuerpo; lo apoye en el regazo de su hermana.

—Pequeña, puede decirme que es lo que le pasa a tu hermano. — le hable con calma.

—El demonio Colt, quiere tomar el control de mi hermano... Nunca le he visto, pero sé que es atroz, es uno lobo común pero su fuerza es como el de un demonio lleno de sed de sangre... Desde que se transformó no ha podido controlarlo y es difícil— las lágrimas brotan de sus ojos. —Mamá decía que con el tiempo lo controlaría, pero ha pasado mucho y cada vez es más peor... Tengo miedo de perder a mi hermano que su lado humano muera en uno de los ataques de Colt.

—Eso no pasará, ahora hace parte de nuestra manada nos apoyamos y ayunamos entre nosotros, no dejaré que tú hermano se vaya. — le sonreí, miré al chico. — Cael Brown y Miranda Esthey son sus padres...

La chica asintió, el viaje paso en silencio me había marchado un año y siete meses por algunos problemas familiares; pero nunca pensé que mucha cosa pasaría sobre todo con mis hijos. Prismar era la que más problemas estaba, ¿¡Donde estarás ahora!? Al llegar a casa mire a mi esposa que estaba esperándome.

—Lana... Lana — se escuchó la voz de Miranda, salió a abrazar a su hija.

—Mamá, mi hermano... Colt...— la chiquilla comenzó a llorar.

Me adentro a la casa con el chico en brazo lo dejé en el sofá, Cael salió de la cocina al ver a sus hijos dejo todo lo que tenía en las manos y corrió a ver a su hijo.

—Ryd... ¿¡Que le pasó!?— miro a su hijo tirado en el sofá.

—Por un momento conozco a su lobo... Colt. — Me senté en el sillón opuesto, pasé mi mano por mi cabello en modo de frustración. — no fue nada agradable por un momento.

—Ryd... Es mejor que me los lleve...

—El necesita ayuda y se la daremos... Ahora hace parte de mi manada... Además, Lana es la Meta de Ángel. — al decir eso se sorprendió.

—Imposible... Pensé que la diosa Luna no les daría Meta a mis hijos por lo que le hice a Miranda. — miro a su hijo mientras se dejaba llevar por sus pensamientos.

—Salvarla de un Meta que no la quería, la humilla y maltrataba; no es una maldición... Veré donde está Prismar.

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