Mientras observaba cómo se alejaba, Wyn entrecerró los ojos con una expresión hosca en su rostro. De pie completamente quieto, siguió mirándola hasta que finalmente desapareció de su vista.
"¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?".
En el momento en que Michelle salió por la puerta del hotel, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
La fría calle estaba rodeada de luces de colores. Sintiéndose totalmente abatida, se tambaleó y cayó accidentalmente en un escalón de piedra justo cuando un Porsche negro se dirigía a toda velocidad hacia ella.
En el momento en que se cayó, el auto se detuvo abruptamente, y se bajó de él el apuesto Scott Jiang. Este miró a la mujer, pero no antes de asegurarse de que su vehículo estaba bien.
Con la cabeza boca abajo, su larga cola de caballo caía de manera despreocupada sobre su pecho, de modo que el hombre no podía ver bien su rostro. No obstante, conforme a él lo vio, ¡esa mujer se abalanzó deliberadamente contra su auto para chantajearlo!
"Bueno, fue muy descuidado de su parte. ¿No debería haber esperado mejor a un coche que fuera más lento? ¡Si no hubiera pisado el freno a tiempo, habría muerto!".
Scott le dio una reprimenda, y no le faltaba razón, pensando que ella era una oportunista astuta y codiciosa.
Ella, por su parte, no dijo ni una sola palabra. Los transeúntes los miraban al pasar y eso avergonzó al hombre.
Por eso mismo, sacó un fajo de billetes de su cartera y se lo tiró a la mujer. Antes de irse, le dijo: "Este dinero debería ser suficiente para que sobreviva un mes".
Si no hubiera sido por la boda, él no habría ido conduciendo tan rápido. Como resultado de eso, casi atropella a una mujer, quien tuvo la suerte de no ser golpeada.
Él no se percató de que ella estaba temblando y de que su dinero se mojó por las lágrimas que derramaba.
"¡No quiero su asqueroso dinero!", exclamó la mujer.
Justo cuando el hombre estaba a punto de entrar en el hotel, alguien lo agarró por la muñeca y lo detuvo. Cuando se volvió para mirar a la mujer que sostenía su muñeca, un rostro fascinante apareció ante sus ojos. Un segundo después, el dinero llegó volando a su cara.
Con el ceño profundamente fruncido, Scott le lanzó a Michelle una mirada fría.
A pesar de medir solamente unos 160 centímetros, ella tenía una figura bastante bien formada. Además, iba vestida de forma muy sencilla, con un abrigo blanco y unos vaqueros, y sin maquillar. Su largo cabello era espeso, lo que la hacía parecer una niña inocente y encantadora. Por otro lado, sus ojos estaban rojos e hinchados, muestra de que había estado llorando antes.
Su mirada reflejaba un profundo dolor. Tanto es así que aunque levantó la cabeza, no pudo ver el rostro del hombre con claridad. "Señor, ¿cree que todo esto fue por su dinero? Si bien es cierto que puede comprar cosas materiales, nunca podrá usar el dinero para pedir perdón".
Teniendo en cuenta que Michelle no estaba de humor para seguir discutiendo con ese hombre, se dio la vuelta sin decir nada más. Sin embargo, él le agarró la muñeca, se inclinó hacia ella y dijo con voz suave: "¿Eh? Dígame entonces, ¿qué debo hacer para obtener su perdón?".
Al escuchar eso, la mujer le dio una fuerte bofetada en la cara y sus ojos se llenaron de lágrimas. "Así es cómo le perdonaré".
Tomado completamente por sorpresa por la repentina bofetada, Scott se molestó. Nunca le habían puesto una mano encima, y mucho menos le habían abofeteado.
¿Cuál era su posición social? Se trataba ni más ni menos que del jefe del Grupo Jiang, y esa mujer acababa de abofetearlo...
"Usted...". Por desgracia para él, antes de que pudiera terminar lo que estaba tratando de decir, vio que Michelle ya se había puesto de cuclillas y se había abrazado a sus piernas. Sus lágrimas caían en silencio; se sentía desamparada. La brisa fría de la tarde soplaba contra su largo cabello, haciéndola verse aún más miserable.





