Luego de varias horas de vuelo, Cameron y Lea habían llegado a Londres, al bajar del avión Cameron envío a Lea junto con Henry a casa para que descansará, mientras el se fue directo a la junta que tenía, no podía darse el lujo de no asistir de esto dependía muchos negocios que no podía permitirse perder.
Al llegar se dirigió a la sala juntas, al entrar se encontró con todo tipo de ancianos que lo miraban como inferioridad, para ellos Cameron no era nadie, solo alguien con suerte que ahora quería hacerse cargo de algo que no le pertenecía no era que Cameron no fuera capaz ellos sabía que si lo era, lo que les molestaba era que él era un hijo ilegítimo que no estaba a altura de ninguno de ellos y ahora quería estar por encima de ellos… puede que ganará esta partida pero ellos harían lo que fuera para quitarlo de allí.
Cameron por su parte sabía del odio hacia él, y sabía también que estos ancianos jamás lo respetarán, pero a él poco le importaba, él sabía muy bien como hacerlos ceder, tenía 30 años, pero sabía cómo moverse entre ese mundo de piraña.
Su madre tuvo la mala suerte de enamorarse de un hombre de ascendencia asiática, aunque su padre no lo parecía, para su desgracia el si saco esos rasgos, era del color de piel, cabello y ojos de su madre, pero la forma de sus ojos salieron como las de sus abuelos, asiáticos… sus padres tuvieron una aventura, pero luego él tuvo que volver con su familia, eran asiáticos radicados en Londres, se casó con la mujer que le habían escogido y dejó a su madre embarazada, a los años se había dignado a reconocerlo, pero aún así no fue aceptado en el corazón de los Lee, ya que su madrastra tuvo hijos que si se consideraban dignos, Cameron aparte de ser ilegítimo ni siquiera se parecía a ellos por ese simple hecho fue odiado por todos, solo su abuela lo amaba y trataba con respeto, pero ella no podía hacer mucho, tenía que regirse por las órdenes de la cabeza de la familia, y su opinión no era escuchada.
Cameron estudió mucho, más el dinero que su madre tenía invirtieron en la bolsa y para suerte les fue de maravilla de allí pudieron convertirse en accionista de una empresa y Cameron adquirió muchos conocimientos y lograron poner su propia empresa que se expandió de manera sorprendente dejando muchos ingresos con los cuales lograron poner sucursales.. Esta empresa ahora fue una en la que Cameron está como accionista pero quiere adquirirla del todo pero estos ancianos le han puesto las cosas difíciles, gracias a él no se han ido a la quiebra pero todavía, no quieren ceder a dejar que él se convierta en el presidente.
Luego de terminada la reunión, fue a su oficina, contacto a los Estados Unidos y pidió investigar todo lo posible de Lea, solo sabía su nombre y una foto que le había tomado dormida, necesitaba saber si precedencia, si alguien la buscaba, si estaba casada. No le gustaba dejar las cosas a medias y este era un asunto que debía terminar, mientras pensaba en eso fue interrumpido por Candy, Cameron al verlo solo pudo suspirar con enojo
-Cam cariño, debiste avisarme que volvías hoy- le dijo Candy, mientras se acercaba y besaba su mejilla-.
-Me llamo Cameron, odio que me digas así y lo sabes… además que haces aquí, si no te avisé es porque no quería verte.
-Cielos Cameron, porque me tratas así, sabes lo que siento por ti- mientras decía esto y ponía cara de inocente, en el fondo se moría del coraje, ella había estado tras Cameron hace mucho, pero por más que hiciera él no dejaba de despreciarla, a los más que había llegado era a dama de compañía en las noches en las que él estaba estresado y solo la usaba, ella pensó que tal vez así él podría llegará aa estimarla, pero el trato para con ella no cambiaba.
Se apresuró a venir aquí, porque le avisaron que Henry había llegado a la casa de Cameron con una mujer, a la cual habían instalado en la habitación frente a Cameron, no podía permitir que otra robaran lo que le pertenecía o eso pensaba ella.
-Yo solo vine porque te extrañe mucho, y pensé que tal vez podríamos pasar un tiempo juntos - mientras decía esto, empezó a desabrochar la camisa que llevaba, dejando a la vista sus pechos.
Cameron al ver tal acción se puso de pie, tomó su maletín y camino hacía a la puerta, ni siquiera volteo a verla.
Candy solo puedo pisotear con frustración, debía investigar lo antes posible quién era esa mujer que se atrevía a meterse a la casa de Cameron y sobre todo buscar la manera de sacarla de allí.
Mientras tanto Lea había sido llevada a la casa de Cameron no podía creer lo hermoso que era es lugar, parecía casa se cuento de hadas, apresar de no ser tan grande era especialmente bella, con sus acabados, estar allí era como un sueño, estaba absorta observando todo, cuando Henry la sacó de su ensoñación, le mostró la casa y luego la llevó a una habitación para que descansará, recordó que en su estado no debía mal pasarse.
Se puso ropa cómoda que había en el armario y al meterse a la cama entró una mujer, con cara de pocos amigos, la observó de arriba, abajo y solo torció la boca con disgusto.
Para Lea este acto no pasó desapercibido y como ella no quería incomodar se atrevió a preguntar cuál era el problema.
-Disculpe, tiene algún problema, me dijeron que me quedara aquí, pero si no es correcto puedo decirme dónde debería ir- le dijo, de la forma más amable que pudo, ella no tenía idea de quién era esta mujer y no quería faltarle el respeto a nadie.
-No soy quien para decirte donde quedarte, el Señor Lee dio la orden… solo te diré que no te acostumbres a esto, no serías la primera mujer que él use para satisfacer sus necesidades y luego tire a la calle, no sé de dónde saliste pero no pasarás de solo ser su dama de compañía.
Al escuchar aquello sintió que se mareaba, él le había dicho que solo quería ayudarla, pero ahora está señora la trataba como una prostituta, que era lo que realmente tenía planeado aquel hombre para ella… su primera reacción fue tratar de irse, pero luego recordó que estaba en otro país, cómo podría ella irse y a dónde…
-No entiendo lo que dice, no soy la dama de compañía de nadie, solo estoy aquí por poco tiempo, no viene a nada de lo que menciona…. Le agradecería si pudieras decirme donde puedo encontrar al chofer que me trajo.
Antes de que la mujer pudiera responder, se escucharon las voces de Cameron y Henry por el pasillo, Lea sin pensarlo salió y se enfrentó a ese hombre que le había mentido.
-Como se atreve, dijo que solo me ayudaría, que no tenía ninguna otra intención, cómo es que me dicen que seré su dama de compañía, si ese es su plan le exijo que me deje volver a mi país, no estoy dispuesta a eso que usted pretende.
Cameron estaba en shock escuchando como aquella mujer arremetía contra él sin saber el motivo, solo podía repetirse en su cabeza las palabras "dama de compañía"... Se volteó y miró a Henry buscando algún tipo de explicación, de qué carajos hablaba está mujer.





