Mi imprudente Hermanita
Mi subconsciente me estaba haciendo una mala jugada, ¿por qué una persona tan atractiva por fuera, puede ser tan fría por dentro?. No paraba de preguntarmelo. Después de saludar a los nuevos vecinos, casi corrí alejándome de la ventana para luego fulminar a mis hermanas con la mirada, estás morían de la risa mientras me miraban.
Recordé como hace meses y varias semanas antes, llegaban más de 20 personas diarias a esa casa haciendo remodelaciones, sinceramente la cambiaron por completo, antes parecía solo una casa abandonada que era usada en las fiestas de Hallowen como embrujada, personas alegaban que cosas raras pasaban cuando nadie estaba ahí, vecinos aseguraban ver a un hombre deambulando a sus alrededores, pero para serles sincera, llevo toda mi vida en este lugar y no e visto nada de eso.
***
Ya había pasado una semana y los problemas de mi casa iban de mal en peor, mi madre tenía planes de irse a vivir a donde una de mis tías en España y al parecer quería llevarse a Zuly por ser menor de edad, Claudia las acompañaría para trabajar y estudiar allá, solo estaba yo, que no sabía que hacer ya que tampoco quería dejar a mi papi solo (soy menor de edad, pero solo me faltan pocas semanas para mi cumple 18 y él es mi padre, no es como si me quedara con un extraño).
Mis nuevos vecinos eran algo raros, llevaba toda la semana acosándolos por internet, es increíble toda la información que puedes sacar de ahí —Me sonrojo ante aquel pensamiento—, sí, estaba loca pero al parecer mi mejor amiga me estaba contagiando sus malos hábitos de acoso.
Descubrí muchas cosas de esa familia, el padre se llama Evan Villalsmith, sí, yo también creí que ese apellido tenía origen en un trabalenguas. Era un multimillonario dueño de dos empresas de productos y dos de vienés raíces, ubicadas en cuatro países diferentes teniendo un exitoso imprescindible.
Sus hijos, Emma, Danna, Stevens y Adam Villalsmith. Los tres mayores fuera de su reciente matrimonio con su ahora esposa Efica Cazas (modelo internacional). Habían vivido en siete países y 10 cuidades distintas pero al parecer en esta planeanban quedarse un poco más de tiempo que en las anteriores. En wikipedia no apareció mucho sobre sus vidas personales, no habían fotos de ellos individuales, solo una imagen familiar muy reciente en una de las empresas de productos, parecía que mantenían su vida privada dentro de casa.
Días antes le había comentado a Ana acerca el tema y y como ya dije, tiene sus mañas. No se como y donde pero consiguió una foto de ese chico rubio de mirada penetrante, bueno en realidad aparecían cuatro chicos más en la foto pero él estaba entre ellos con esa misma sonrisa que tenía cuando jugaba con su hermano el otro día.
—Aun no lo puedo creer –Estaba muy sorprendida con lo que me acababa de contar.
—Ni yo, pero nos veremos en dos semanas para asimilarlo.
—¡Aaahhhh! —Ambas gritamos eufóricas a través de la llamada.
No podía creer que mi mejor amiga y yo nos veríamos en persona por primera vez después de tres años de amistad a través de whatsapp, nos conocimos en un grupo que estaba formado por chicas de varios estados que apoyaban a un grupo de chicos muy lindos que cumplían sus sueños de ser cantantes, ¿increíble, no?, encontré mi refugio, y el escape de todos mis problemas a través de un grupo de Whatsapp, la vida en ciertos casos suele ser irónica. Su voz me trajo de vuelta a la realidad.
—¡Tierra llamando a Andrea!, Un dos, un dos, ¡Cambio! –Habla como si tuviera una radio satélital en la mano y no un teléfono portátil.
Bufé– Boba, –Hice una pequeña pausa recordando lo que hacía antes de recibir la llamada– ¡Ey!, tengo que irme, voy a llegar tarde al colegio.
—Oky doky Miss amargueinshion. Gracias al cielo divino yo tengo clases a las 09:30. Que te valla bien y que veas a tú príncipe oscuro.
—Suertuda, y deja lo boba Ana, – Ambas reímos y luego corté la llamada.
Paso por el cuarto de Claudia y ya se había ido, entonces Zuly se aparece en mi campo de visión corriendo como loca buscando lo que parecía ser su otro zapato mientras mi madre le daba un sermón de que nunca colocaba nada en su lugar, solo le dije que me iba a adelantar y eso hice. Salí de la casa y el camino a la escuela era pasando el frente de la casa de los nuevos vecinos, di la vuelta en la cera que conectaba mi casa para pasar por el lugar y afuera habían dos camionetas negras y un hombre súper grande de piel oscura esperando a alguien afuera.
Pasé la enorme casa e iba muy adelante pensando si Zuly no iba a alcanzarme, cuando pasó. Una camioneta negra se detuvo adelante en un cruce esperando a que el semáforo cambiara de color, pero luego otra camioneta negra bajo su velocidad siguiendo el paso justo a mi lado, y yo estaba tipo: '¡Maldición los de la NASA descubrieron mi inteligencia y vinieron a llevarme para ayudarlos a detener el fin del mundo!', pero no, debía dejar de ver películas y escuchar las locuras de Ana. En ese momento bajaron el vidrio de la parte de atrás dejando ver a mi vecino de cabello oscuro, con tanta cercanía que podía ver su perfil facial claramente.
Cabello oscuro, ojos azules intensos, su labio inferior más grueso que el superior, nariz perfilada y unas cuantas pecas claras en ella que le quedaban coquetas dándole un toque infantil pero sexy. Su voz me saco del pensamiento.
—¡Hola y muy buenos días vecina! —Voz dulce, precavida y masculina— ¿Quieres que te llevemos? –Sonríe amablemente.
—Hmm… –Olvide por completo que tenía voz.
—¡HOLA! –Grito eufórica la chica rubia asomándose en la ventana desde el lado del copiloto, y también fue amable.
—¡Hola! –¡ENCONTRÉ MI VOZ!– Gracias, pero no quiero incomodar, prefiero irme en el bus.
—No te preocupes, no incomodas, solo queremos llevarte –Hizo una pausa y antes de que yo volviera a encontrar mi voz, volvió a hablar–, Ni siquiera nos desviarás del camino, pasamos frente a tu escuela antes de llegar a la nuestra–Agregó como si supiera que iba a poner eso de escusa pero… ¿Cómo sabe cuál es mi colegio?.
Olvide por completo que solo hay dos institutos cerca de aquí así que sería muy fácil de adivinar.
—Pues… –Y como si el destino estuviera en mi contra…
—¡Hola!, ¿cómo están? –Mi hermanita la imprudente apareció.
—¡Hola! –Dijeron ambos saludando con sus manos– Chicas, de verdad, podemos llevarlas sin ningún problema,–comentó la rubia.
— ¿En serio?, –Casi se le cae hasta la dentadura a mi hermana.
¡No me hagas esto destino! —chillé mientras caía de rodillas en mis pensamientos.
Sí, Andrea la dramática.
—Muchas gracias, –Zuly se acercó al carro, el chico de ojos azules le hizo señas de que fuera al asiento del copiloto, y luego él abrió la puerta y salió dejándome ver a la causa de mis babas, ¿Qué?, no me juzguen, el chico esta como quiere.
El señor "Soy mejor que todo el mundo" y "mirame y no me toques" estaba del otro lado de la puerta con su mirada perdida en la ventana y unos auriculares bloqueando cualquier sonido.
¡La vida es cruel!. Era lo que mi mente podía pensar mientras me quitaba la mochila para entrar sin problema. La camioneta por fuera era súper hermosa, parecía a esas que salían en la tele donde se transportaban gente muy importante. Por dentro también era súper hermosa y espaciosa.
Silencio total, estaba entre dos chicos hermosos y Zuly al lado de la chica rubia en el asiento del copiloto.
—Hmm… –Ojos azules rompió el incomodo silencio– Quiero presentarles a mis hermanos: ella es Danna (señaló a la chica rubia), y él Adam (Hizo lo mismo con el chico a mi lado) –¡Por Dios! el nombre le va bien a su aspecto físico, sin duda sería su Eva si me lo pidiera. ¡Santo Cristo!, bofetada mental por pervertida.
>> y mi nombre es Steven, ah, y el es Rogers, nuestro chofer –Danna nos sonríe en forma de saludo, Rogers hace un saludo extraño con su mano libre, pero Adam no mueve ni un musculo.
—Disculpen a mi hermano mayor, él es… –pausa– de pocas palabras, aveces suele verse escalofriante, pero es un amor. –Agregó riendo y todos ahí menos Rogers le seguimos la corriente.
—Hagamos como si no escuche eso... aunque en otra situación sería un halago –Una voz ronca, masculina llena de seguridad y frialdad sonó a mi lado haciendo que casi me ahogara con mi propia saliva.





