Caithleen
Cuando Leon me dejo en la escuela, inmediatamente me sentí extraña, yo no era la clase de persona que esperaba atención de todos, esos eran los chicos, yo solo estaba siempre allí por consecuencia, pero al bajarme del Mustang negro de Leon todos me miraron, al llegar a la puerta me encontré a mi mejor amiga, Kika era casi de mi estatura, cabello rizado y de color caramelo, tenía unos grandes y expresivos ojos verdes, con todas sus curvas donde las revistas te dicen que deben estar, Kika era la clase de persona que puede quitarse la comida de la boca si ve que alguien más no tiene, ya sea un niño, un anciano o un animal, ella ama al mundo por igual y por esa razón yo la amo a ella. Kika es mi complemento perfecto, ella derrocha confianza y seguridad sin necesidad de ayuda alguna, se la vive diciéndole a mi hermano que algún día estarán juntos, pero que aún no es su momento.
- Mi adorada Caith, pequeña solecito, que tal el resto de las vacaciones. – me dijo luego de soltarme de un apretado abrazo de oso.
- Genial, estuvimos cambiándonos de casa, y tuve que soportar a la insufrible de tontafne.- dije sarcástica.
- Lo siento, mi madre se empeñó en que debía pasar tiempo con papá, no es que no quiera a mi papá y su novia casi de mi edad, pero mamá solo quiere que pase tiempo con ellos para que los espíe.
- Al menos te llevas bien con Itali. –
- Si, por lo menos le quito a papá esa idea, de que la llame segunda mami.
- Solo a tu padre se le podría ocurrir algo así. – caminamos directamente al anfiteatro, donde el director nos daría el discurso de bienvenida y todas las actividades y adverten-cias para este año.
Nos sentamos en unas grada vacías, saludamos a algunos compañeros de clases que nos encon-tramos en el camino, la mayoría me pregunto por mi hermano y por Leon, Tontafne ya se había encargado de esparcir el chisme de que estaba de novia de Simon Ballack, por alguna estupidez de la adolescencia nuestros compañeros creyeron que era normal tomar partido por ella o por mí, como si alguna vez Simon y yo fuésemos a dejar de ser hermanos por la chica de turno con la que él eligiera estar o aunque fuese el amor de su vida. Creo tener la madurez suficiente para al menos intentar ser cordial con la persona que mi hermano elija para ser su compañera de vida, así sea el mismísimo monstruo del lago Ness.
- Bienvenidos a un nuevo año en la secundaria North Grace High, este año viene lleno de desafíos y nuevos retos, espero de parte de todo el cuerpo de profesores y trabajadores de North Grace que este sea un año espectacular para cada uno de ustedes. Para los alumnos de primer año les deseamos un excelente ingreso a la secundaria, que logren adaptarse a la excelencia y familiaridad que existe en nuestra escuela. Y para los de últi-mo año, de todo corazón esperamos que sea inolvidable para ustedes. Para todo el resto del alumnado también les deseamos un excelente año escolar, y que disfruten y aprove-chen las actividades. En el panel de anuncio podrán encontrar las primeras actividades disponibles, las inscripciones a los diferentes clubs de la escuela y también las inscripcio-nes para el festival de canto. Del cual nuestra escuela será anfitriona este año.
Desde ya les deseamos lo mejor y disfruten de un nuevo año académico. Pueden retirarse a sus respectivas aulas de clases.
- Esta es tu oportunidad, el festival de canto es justo lo que necesitas. – me decía Kika casi saltando a mi lado mientras nos dirigíamos a la salida del anfiteatro.
- Sabes que no puedo hacerlo Kika, no puedo exponerme así, papá debe resguardar un perfil bajo.- le dije con un suspiro
- Eso, mi pequeño solecito, solo lo piensas tú, Simon y Carolina jamás les han prohibido nada.
- Ya lo sé, pero mi hermano ya llama demasiado la atención, no quiero estar en el ojo pú-blico, y el festival tiene demasiadas etapas, tendría a toda la prensa de North Grace y el país entero, ya imagino los titulares, “la hija menor del honorable y diplomático embaja-dor Simon Ballack es un desastre en el festival de canto de su ciudad natal North Grace”, no gracias, prefiero evitar mi humillación y la de mi padre.
- Eres muy dramática solecito, a tus padres no les importaría, de hecho la única que se preocupa por la imagen pública de tu papá eres tú.
- Puede que tengas razón Kikis, pero…- no pude terminar la oración, ya que una hermosa figura se ilumino en medio de todo el gentío.
- Quien… rayos… es… ese ejemplar. – dijo Kika entre alientos.
- No lo sé. – dije suspirando como idiota
- Vamos a averiguarlo. – me dijo tirando de mi hasta llegar a aquel chico de pie fuera de la puerta de nuestro salón.
- Hola, soy Kika La´ Roche y ella es mi amiga Caithleen Ballack, Caith para los amigos.- Kika nos presentó a ambas con una enorme sonrisa en su rostro.
- Que tal, mi nombre es Daniel Abarca, un placer Kika, Caith.- Daniel nos besó en la mejilla a cada una, me sonroje de inmediato, Daniel era casi tan alto como Simon y Leon, tenía el cabello negro al igual que el mejor amigo de mi hermano, pero más opaco, no tenía ese brillo que lo hacía ver azulino en el sol, sus ojos eran de color almendra y se notaba que practicaba algún tipo de deporte.
- Si estoy en último año. – lo escuche que respondía a alguna pregunta que quizá Kika le hizo.
- Bienvenido a North Grace High. – le dije sonriendo. – seremos compañeros de clase.
- Eso será un verdadero placer. – me sonrió de la lado, con esa sonrisa coqueta que había visto plantar a Leon muchas veces cuando quería conseguir una chica, de inmediato me dije que debía tener cuidado con Daniel, ya que si era como Leon y mi hermano termina-ría pasándola muy mal. Y ese efímero pensamiento duro solo un instante, ya que al mo-mento de entrar en el salón Daniel no se separó de nuestro lado, a pesar de sentarse jun-to a Erick, un chico que había sido nuestro compañero desde jardín de niños.
- ¿Así que vives con tu hermano? ¿Cómo es que tus padres permiten eso? – íbamos camino a la salida cuando Daniel me pregunto, habíamos compartido durante todo el día, incluso en los recesos, como era la primera semana, no almorzábamos en la escuela, y no estaba segura de sí Leon o Sai vendrían por mí. Daniel se enteró de que vivía con mi hermano gracias a la boca suelta de tontafne, quien se había encargado de presentarse ante Da-niel con la frase “ hola, soy Dafne la presidenta de la clase, pero no te enamores de mi porque ya tengo novio y es universitario… aunque quizá ya oíste de él, no es así cuñadi-ta” luego de eso le explique a Daniel toda la interacción que había tenido a lo largo de catorce años con tontafne, pero por alguna razón no pude decirle que Leon vivía con no-sotros, de hecho muy pocas personas saben que vivimos los tres juntos, creo que de la escuela solo Kika y tontafne, a la muy idiota no le conviene contradecir a mi hermano, sabe que su relación pende de un hilo, y aunque no es que sea algo malo que queramos ocultar, es más por la privacidad de Leon, jamás ha querido hablar de su fallecida madre, del padre que no lo conoce o de la familia que desprecio a su mamá por quedar embara-zada de un hombre comprometido. Así que por respeto a él no decimos nada, ya que las personas de por sí preguntan por cosas que no les competen.
- Sí, mi padre es embajador y vive en diferentes países, pasa pequeñas temporadas en ca-sa, cuando cumplí quince años, mi hermano y yo le dijimos a mi madre que estaba bien si quería estar junto a papá, ya que a pesar de nunca decirnos nada sabíamos que sufría en silencio por no poder estar junto a su compañero de vida, así que con muuuucho esfuer-zo logramos convencerla, y mi tía Clau, hermana menor de mamá nos cuidó hasta el año pasado, pero se casó durante las vacaciones y como ya estoy a punto de cumplir la mayo-ría de edad, Sai, mi hermano. – le aclare ante la mirada de confusión en el rostro de Da-niel. – y yo convencimos a nuestros padres de que estaría bien viviendo solos, mi her-mano entro a la universidad este año, tiene un trabajo desde el año pasado en el bar de un amigo y mamá viaja cada tres semanas para llenar las despensas y vigilar que sus be-bes estén bien, tenemos un fondo de emergencias en caso de enfermedad y cosas así. – sonreí intentando aligerar el ambiente, la verdad es que no me gustaba explicar cosas in-ternas de nuestra vida a personas que estaba recién conociendo, y a pesar de que Daniel me caía muy bien y era jodidamente guapo, no me sentía del todo cómoda hablando de eso aún.
- Además de que Caith y Sai son alumnos ejemplares y los hijos que todo padre desearía, se han ganado esa confianza a pulso. – nos defendió Kika, que al igual que nosotros odiaba tener que justificarnos ante los demás por el hecho de vivir solos o que juzgaran a mamá o papá por darnos esa libertad.
- Me parece genial, me encantaría que mis padres confiaran en mí así.
- Caith, creo que llegaron por ti. – los tres nos giramos hasta donde miraba Kika, y Leon era un digno protagonista de película adolecente, estaba recargado sobre la puerta del Mustang con un pie apoyado en la carrocería y los brazos cruzados en su pecho mirando en nuestra dirección, sus gafas de sol impedían ver sus ojos, llevaba una camiseta negra con el logo de su banda favorita y unos jeans desgastados. Me saludo con un gesto de marinero hacia su capitán y no pude aguantar la carcajada, le devolví el saludo de inme-diato. Me di la vuelta para despedirme, pero Daniel dijo
- Te acompaño. – con una rápida mirada a Kika ella tomo a Daniel del brazo y los tres ca-minamos hasta el Mustang de Leon, sin pensar ni darme cuenta de lo que hacía me aba-lance hacia él como lo hacía siempre, con mis rodillas enrolladas en su cintura. Leon res-pondió como siempre y me giro, para luego bajarme y desordenarme el peinado, aunque tenía algo extraño en su mirada, y note que no se despegaba de Daniel.
- Hey duende, que tal tu primer día sin mí. – me dijo al bajarme
- Me adapte bastante bien, aunque tu club de fans y tus viudas me han preguntado por ti toda la mañana. – le respondí
- Podrías enviarnos unas fotos autografiadas para calmar a las bestias. – fue el saludo de Kika
- Kikis, preciosa cuidaste de nuestro solecito.- le respondió sarcástico Leon, haciendo alu-sión al apodo que me puso Kika en segundo año cuando Salí vestida de sol en el baile que presento nuestro curso.
- De lo mejor, la estoy convenciendo de participar en festival de canto anual, nuestra es-cuela es la anfitriona este año.
- Te presento a Daniel, es un compañero nuevo. – dije rápidamente cambiando de tema, ya sabía la respuesta de Leon.
- Así que tú eres el famoso Leon por el que le preguntaban a Caith durante toda la maña-na.
- Leon Castellas.- se presentó el mejor amigo de mi hermano estirando su mano.
- Daniel Abarca.- le estrecho la mano. – no sabía que Caith tenía novio, aunque era de es-perarse al ser tan hermosa. – me dio un guiño que me hizo sonrojar.





