Créanme que no es fácil tener que levantarme de mi hermosa cama para tener que abrir la puerta, no teníamos timbre, pero el ruido que hacia Amapola al ladrar avisaba que se encontraba alguien en la puerta principal y aun sin saber quién era lo odiaba.
Cuando me acercaba más a la entrada no veía a nadie asomado en esta y tampoco veía a Amapola ¿Lo habré imaginado? Estoy completamente segura que escuche sus ladridos fuertes, habrá sido en mi sueño quizá.
Toc Toc
Gire rápidamente mi cabeza, pero aún seguía sin ver a nadie, ninguna sombra que me dijera que se hallaba alguien tras la puerta.
- ¿Hola?
- ….
Pero qué clase de broma es esta, nuevamente escucho el sonido de la puerta y esta vez puedo ver la sombra tras la puerta. Una persona alta, debe ser un hombre, pero mi padre no mide tanto y ni hablar de mi hermano, ¿Quién podría ser? ¿Y dónde está Amapola?
- Querido te digo que no te preocupes, Violet debe estar con Sofía y deben estar durmiendo en estos momentos –escucho la voz de mis padres tras la puerta y cuando esta se abre de repente puedo ver los rostros de preocupación de aquellos dos– Déjame le marco por última vez, sino iremos a casa de Sofía y si están allá esas niñas me escucharan
- Mamá, no tienes que ir donde Sofia —digo riendo— Si estábamos juntas, he llegado como a las 3 am y no he querido despertarlos —el silencio me incomoda bastante— ¿Qué les sucede?
- ¿Sofía de qué diablos estás hablando? Le dije a Violet que no saliera de casa ayer y me encuentro con que no estaba en su cuarto y llevamos un día entero buscándola, más les vale que nos den una buena excusa.
- ¿Sofía? Vale, sé que somos mejores amigas, pero no tienes que confundirnos de ese modo papá —me dirigí a la cocina y al verificar que mis padres me seguían decidí contarles lo de anoche— Realmente no recuerdo donde estuvimos o si ella llego a casa segura, siendo sincera no recuerdo nada de anoche —los mire apenada— La llamare enseguida, lo prometo, solo no me echen bronca
- No bromees con esto por favor —fue el turno de mi madre de hablar— Donde esta Violet, no contesta su teléfono y estábamos a punto de ir a tu casa, dinos que ella está bien —mi madre me confundía demasiado, sus ojos llorosos oprimían mi corazón, pero yo estaba diciendo la verdad— Sofía por favor, ¿Dónde está nuestra hija?
- ¿Mamá por qué sigues llamándome así? Te he dicho la verdad, no recuerdo nada de anoche —peiné un poco mi cabello, que por alguna razón sentí más corto— Estábamos en su casa viendo la tele y después nos quedamos dormidas, después de eso no recuerdo nada —mis manos se sentían diferente— No me miren así, no estoy mintiendo
- Mírate al espejo —mi padre mando— Ve y mírate al espejo y deja de decir tonterías, dinos donde esta nuestra hija y no avisaremos a la policía de esto
Sus palabras me dejaron anonadada, corrí rápidamente a mi cuarto y me senté en la mesa de noche donde se encontraba mi espejo favorito y el rostro que se reflejaba a través del espejo helo mi cuerpo, no eran mis ojos, mis labios no eran tan gruesos y mi cabello usualmente lo llevaba más largo. Este era el rostro de Sofía. El sonido de la voz de mi padre me regreso a la realidad, ¿Cuánto tiempo había estado en esa misma posición? No habían pasado ni 20 minutos, pero sentía que habían pasado horas ahí, admirando el reflejo de Sofía en mi misma.
Su rostro era demasiado hermoso, me gustaba. Sus ojos brillaban de una manera nostálgica y me pregunte si en ese instante era ella. La puerta se abrió de manera brusca y sabía que no era nada bueno, mis padres querrían respuestas y yo no las tenía.
Cambie rápidamente el pijama que vestía, necesitaba encontrar a Sofía y saber que había pasado anoche, no tenía imágenes claras de lo que paso y me aterra pensar en que pudo haber sucedido. Escuchaba a la lejanía las voces de mis padres, pero escucharlos con claridad se me estaba dificultando; ignore la fuerte presencia de hace unos momentos en la puerta de la casa ¿Quién habrá podido ser? Era un poco similar y aterradora, espero Sofía este bien.
Para cuando me encontré fuera de casa, las calles no me resultaban familiares, no estaba aquel árbol donde alguna vez fue mi escondite favorito y donde se encontraba mi hermosa casita hecha de madera, no estaba aquel buzón que Sofía y yo habíamos dejado hace unos años para nuestros planes secretos y no estaba la casa de la señora Juliana, donde había pasado la mayoría de mi infancia. Todo me estaba resultando más confuso, que rayos estaba sucediendo … debía averiguarlo.
El recorrido a la casa de Sofía fue rápido
Fue inquietante
Con cada paso que daba el miedo empezaba a crecer, debía apresurarme, el cielo empezaba a nublarse y odiaba la idea de estar mojada en este instante. La casa se sentía de terror, el viento soplaba fuertemente logrando llevarse consigo la capucha vieja que usaba, sin importancia toqué dos veces la puerta deseando que la voz de mi mejor amiga se escuchase, pero recibí como respuesta silencio absoluto, se escuchaba el sonido de las hojas caer y pequeñas gotas empezaron a empapar mi cuerpo. Toque nuevamente y lentamente la puerta se abrió con un escalofriante crujido, no podría haber nada más aterrador que eso; la casa estaba a oscuras y todo estaba justamente como lo recordaba, subí las escaleras centrándome en encontrar el cuarto de Sofía y rezando al de arriba esperaba que ella estuviera ahí.
La puerta de su habitación no estaba, tal ausencia me permitía observar el cuarto detalladamente, la ropa estaba regada por todos lados e inclusive la cama se hallaba destrozada.
La lluvia empezó a obtener fuerza y los truenos no se hicieron esperar ¡Perfecto! Debía permanecer aquí mientras pasaba un poco, debía encontrar una buena excusa al volver a casa esperaba que esto fuera una absurda pesadilla y quedara en el olvido; la sensación de ser observada llego a mis sentidos y como si volviera a despertar escuche un pequeño golpe en la puerta principal, que recordaba haber dejado abierta ¡Mierda! Fugazmente o hasta lo que mis pies me permitieran baje las escaleras sin pensar que podría tropezar por tal estupidez y como si mis palabras tomaran vida tropecé fuertemente llegando al suelo como peso muerto.
Empezaba a odiar este día y toda esta absurda situación con Sofía, necesitaba que apareciera de una vez y me explicara porque me veía como ella.
Al llegar a la puerta principal la encontré abierta de par en par, la fuerte lluvia mojaba toda la entrada y como alma que lleva al diablo sin esperar a quien me encontrase salí directo a la calle, la lluvia empapo todo mi cuerpo y la desesperación no ayudaba en la situación. Me encontraba ya cerca de mi casa, pero dudaba en si me permitirían regresar ahí.
Cuando llegué a la entrada principal toque de manera desesperada la puerta, adentro escuchaba los ladridos de Amapola y sentí alivio por primera vez en el día, cuando la puerta se abrió mi padre se encontraba con el rostro preocupado a más no poder, me permitió entrar para resguardarme de la lluvia, quería llorar.
- Puedes seguir y secarte, pero después hablaremos seriamente
Pronuncio dichas palabras y me dejo ahí en la sala, arreglando mis pensamientos me dirigí a mi habitación, sentía que estaba más lejos de lo normal, pero eso no importaba.
Seguía intacta a como la deje al irme, Amapola yacía esperándome y corrí a abrazarla, para por fin llorar del miedo que sentía.
Toc toc el sonido de la puerta me despertó del trance que había entrado, al no saber que estaba sucediendo, me limpie el rostro y me dispuse a abrir la puerta, preparándome para lo que vendría a continuación.
- ¿Ya estas lista para decirnos la verdad?
- Estoy diciendo la verdad… No sé dónde está Violet, regresamos juntas y nos quedamos dormidas después de ver películas, no recuerdo que hicimos exactamente, pero estoy segura que cada una regreso a su casa.
- ¿Y qué haces aquí? —mi padre de seguía con su postura seria— Se supone que cada una regreso a su casa, por qué estás aquí y no en tu casa.
Me sentía intimidada, mi padre siempre tuvo un aura fuerte y orgullosa, por eso evitaba hacerlo enojar y seguía cada una de sus órdenes, debía convencerlos de que me dejaran quedar ahí, solo hasta que resolviera toda la situación y regresara a su cuerpo
- Prometo averiguar que sucedió anoche y buscar a Violet, no descansare hasta encontrarla —afirme con seguridad— Permítanme quedarme aquí hasta que mi mejor amiga regrese, por favor…
- Prometemos no llamar a la policía, te damos 3 días y si no regresa, te mandamos a la cárcel y no estoy de bromas, sabes muy bien que puedo hacerlo.
Lo sabía muy bien
Después de aquella respuesta mi padre se retiró de la habitación, dejándomr con el corazón a mil y miedo a mas no poder
***
Los ladridos de Amapola resonaban por toda la casa, odiaba que me despertara de ese modo y a la vez odiaba que llegaran visitas tan temprano.
Con rabia me levantó de la cama y le abrí la puerta de la habitación a mi perrita, para volver a acostarme y dormir un ratico más, me había quedado dormida a penas toqué la cómoda cama y si no fuera por Amapola hubiese seguido derecho hasta la noche.
Violet escuchaba voces en la planta de abajo, pero no podía diferenciar o saber de quién era, se levantó y se miró al espejo, suponía que debía acostumbrarse a mirar el reflejo de Sofía, su cabello era demasiado corto para su gusto, pero en ella encajaba bien, Sofía era la hermana que nunca tuvo, se habían conocido desde niñas y siempre estuvieron juntas desde aquella vez que compartieron té en el parque central. Nunca habían discutido a pesar de ser de mundos diferentes, a pesar de ella ser caprichosa, Sofía siempre tenía una sonrisa en su rostro para ella, quería recordar todo lo sucedido, pero había una laguna inmensa en su cabeza.
Necesitaba actuar ya, por lo que se fue a tomar una ducha y poniéndose algo que sabía que a Sofía le gustaría se cambió, no fue difícil peinar su cabello y no quería acostumbrarse a ello tampoco.
Caminó despacio para no alertar a las personas que se encontraban en la sala, cuando estuvo a unos pasos aguanto la respiración por unos segundos, reconocía la voz que acompaña a la de su padre.
Antonio
Hace días que no hablaba con el ¿Qué hacía aquí? Se supone que habíamos terminado.
Sin salir de su trance salió para que notara su presencia, quería ver su reacción.
- Buenos días…
- Buenos días Sofía, puedes desayunar si así lo deseas —Aidren el padre Violet hablo sin mirarla— Tenemos que irnos al trabajo, tenemos que salir.
- ¿A dónde irán? —Violet pregunto con miedo— Les prometí que buscaría a Violet, no me entreguen a la policía, por favor…
-Te dimos tres días —hablo Elena, su madre— Iremos a buscar a nuestra hija, Antonio se ofreció a ayudarnos.
Violet extrañada miro a su ex novio
- ¿Tú qué haces aquí? —menciono con enojo.
- Tengo derecho de estar aquí, Violet es mi novia me preocupo por ella
¿Qué?
- ¿De que estas hablando? Nosotros terminamos hace días.
- ¿Nosotros? —Antonio abrió los ojos con sorpresa— Ella me termino, pero pudimos solucionar las cosas.
- Ya está decidido, Sofía si quieres ayudar puedes venir también, a menos que quieras buscar por tu lado.
- Iré a cambiarme, deje un poco de ropa en la habitación de Violet.
- No te demores o nos iremos sin ti.
Y como alma que lleva al diablo corrió escaleras arriba con Amapola siguiendo sus pasos, no entendía lo que estaba sucediendo, Antonio era un mentiroso, él fue quien termino la relación que tenían, no entendía absolutamente nada.
Ella le rogo que no terminaran que podían solucionar las cosas, pero él se ensaño a decir que las cosas no funcionaban como antes, que había conocido a alguien y estaban tratando de formalizar una relación…
Lo odio
Era un mentiroso
Con el afán no pudo maquillarse, recogió su cabello en una cola o lo que alcanzo a atarse y bajo rápidamente las escaleras, agradecía que Sofía fuera buena en los deportes, no se sentía cansada en lo más mínimo. Al llegar a la sala donde se encontraban sus padres antes puedo reconocer a Antonio, estaba de espaldas quizá esperándola.
- ¿Dónde están los padres de Violet?
Al mirar por la ventana no pudo ver el auto de su padre
- Les dije que iríamos por otro lado, así buscaríamos mejor
- Estás loco, no iré contigo a ningún sitio —siguió derecho ignorando su presencia.
- No iras a ningún lado —menciono tomándola del brazo bruscamente— Ya no tienes que fingir…
No entendía nada de lo estaba sucediendo
Aun pasmada por la respuesta de Antonio, lo miro fijamente
- Hace días no nos vemos y ¿Así me recibes? —Antonio cambio el tono de su voz— Dame un beso, aunque sea.
- No sé de qué hablas…
- Dijiste que pronto dejaríamos de escondernos, yo sé que Violet es tu amiga, pero tú y yo estamos hechos el uno para el otro, que no nos importe nadie más, ¿sí?
- ¿Dije eso?
- ¿No lo recuerdas?
- Creo que no me siento bien, no recuerdo algunas cosas después de lo que paso con Violet, es mejor que no salga, subiré a descansar un poco…
- ¿Por qué insistes en quedarte aquí? Podemos ir a nuestro apartamento, quedarnos allá y podemos hacer cositas —menciono bajando sus manos por las caderas de Violet.
- ¡No!
- Está bien, no te alteres —Antonio busco algo en sus bolsillos— Aquí te dejo las nuevas llaves, nos vemos en unas horas, no te quedes mucho tiempo aquí —suspiro— Creerán que eres sospechosa de lo que le haya pasado a la caprichosa.
- No querría que le sucediera algo malo, ella es mi mejor amiga —Violet lo miro confundida.
- Pero si tú eres quien más la odia —respondió con burla— Deja de fingir Sofía, nadie más está aquí, habla como siempre.
- De verdad creo que debo descansar, no me siento muy bien.
- ¿Te llevo a nuestro apartamento?
- Recogeré las cosas que tengo en la habitación de Violet, ¿puedes venir en la noche por mí?
- Por supuesto mi vida —se acercó a la darle un beso— Haría cualquier cosa por ti y lo sabes muy bien.
Un beso doloroso, sentía en su pecho una fuerte opresión, su mejor amiga con el chico que amaba ¿De qué se había perdido? Cuando termino de besarla, corrió escaleras arriba, le dolía el pecho, sentía que no podía respirar.
Estaba dolida, se sentó frente a su tocador y miro su reflejo, veía a su mejor amiga, a su “mejor amiga” que tonta había sido todo este tiempo, estaba feliz porque su novio se llevaba súper bien con Sofía, las dos personas más importantes para ella, y ¿así le pagaban?
Les había abierto las puertas de su casa, de su vida, les ofreció todo lo que nunca había imaginado, fue sincera con sus sentimientos… pero la habían traicionado.
A pesar de que había estado horas sentada mirando su reflejo, no podía evitar seguir llorando.
Escucho el sonido de la puerta principal, sus padres ya habían regresado, necesitaba recoger sus cosas e irse antes de que viniera Antonio por ella, quería evitar verlo a toda costa.
Tenía demasiadas cosas en la habitación, siempre le ofreció sus cosas a Sofía como si fueran las de ella, no le importaba compartir sus cosas, le hacía feliz que su amiga estuviera bien, después de todo sus padres nunca han estado para ella como los suyos, quería minimizar el daño que sufría Sofía por culpa de sus padres.
Cuando termino de guardas las cosas, observo toda la habitación por última vez, encima de la cama se encontraba Amapola, la hermosa cachorrita que le habían dado sus padres unos meses atrás, un Golden retriever, amoroso y energético, la iba a extrañar.
Pero prometía regresar como quien de verdad era, luciendo como era de verdad, como Violet Ann Montgomery y no iba a descansar hasta lograrlo, debía averiguar qué había sucedido, no volvería a ser la misma chica ingenua de hace unos meses atrás.
Llegando a la cocina observo a su madre cocinando pasta, su comida favorita, no pudo evitar que sus ojos ardieran, iba a extrañar eso. Su padre estaba en el comedor leyendo el periódico, como todas las noches. Los iba a extrañar mucho a los dos, Amapola estaba a su lado, queriendo caricias que ya no podría darle.
Me detuve frente a la puerta principal y obteniendo fuerza, me giré.
-Gracias por permitir que me quedara anoche, enserio lo aprecio demasiado —hablo sin mirarlos— Buscare bajo las piedras y traeré de vuelta a Violet.
Y sin esperar una respuesta salió de su casa, de su hogar, donde había crecido y pasado los mejores años de su vida.
El viento golpeaba su rostro ayudando a que sus lágrimas aumentaran, se sentía dolida y traicionada, pero no sería como otras veces, demostraría que nadie podía meterse con ella, sería una nueva Violet, haría que Sofía y Antonio pagaran.
Debía descubrir que había sucedido para que se encontrara en el cuerpo de Sofía, parecía un absurdo sueño y rezaba porque no lo fuera, pero de ser así deseaba ya mismo despertar.
La maleta no era pesada, había agarrado su favorita y algunas cosas de aseo, sabia como eran las cosas en casa de Sofía y agradecía que los padres de su “amiga” no vinieran desde hace años.
La lluvia empezó a caer lentamente, maldiciendo empezó a correr a casa de Sofía, necesitaba buscar pistas que la llevaran al culpable y a su cuerpo.





