Nyla, que ahora estaba en su último año de universidad, ya había comenzado su pasantía mientras administraba su propio estudio, una empresa que había iniciado durante su tercer año. Se especializaba en diseño de moda y su estudio era su mayor orgullo y fuente de alegría.
Sin embargo, últimamente la presión de la competencia se había vuelto sido implacable; era evidente que alguien quería eliminar su empresa para que desapareciera de Ulares. A pesar de la enorme frustración que sentía, la chica se negó a darse por vencida.
Después de una noche turbulenta, le dolía todo el cuerpo mientras se preparaba para el día. Sin ganas de usar su atuendo profesional habitual, optó por vestirse con un atuendo más casual; aunque la ropa que llevaba puesta era sencilla, su elegancia y carisma llamaban la atención dondequiera que iba.
Cuando entró al estudio, su recepcionista dudó antes de acercarse.
"Señorita Green... su madre está aquí", le informó con un nerviosismo palpable. "Intentamos detenerla, pero... tiene un bebé en brazos y no queríamos correr ningún riesgo".
La chica le dedicó una sonrisa tranquilizadora; sabía que su madre, Vicki Brooks, era una persona difícil de tratar. "No te preocupes, entiendo. Puedes retomar tu trabajo. Yo me encargo de atender a mi madre".
Aliviada, la recepcionista asintió y regresó a su escritorio.
El estudio de Nyla no era grande, pero cada centímetro reflejaba fielmente su estilo; ella misma eligió las decoraciones, procurando crear un elegante entorno minimalista que irradiaba sofisticación. Cuando llegó al salón de la recepción, vio a su madre con un bebé acunado en sus brazos.
Nolan Brooks, un bebé prematuro, había llegado al mundo cuando Vicki tenía más de cuarenta años; su llegada casi les costó la vida a ambos, así que desde entonces todo el mundo de la mujer giraba en torno a él.
De pie en la puerta, la chica no dijo nada y se limitó a observar a su madre. La expresión de Vicki se suavizó mientras mecía suavemente a Nolan, envuelta en una calidez maternal inconfundible.
Por un momento fugaz, Nyla vio a la mujer que Vicki solía ser cuando la familia Green estaba intacta: una esposa y madre gentil, la cual se mostraba comprensiva con todos a su alrededor.
Tristemente, esa versión de su madre ya había desaparecido para siempre; ahora, su cariño e instintos maternales solo aparecían cuando estaba con Nolan.
Este pensamiento le generó un dolor agudo, pero Nyla decidió suprimirlo mientras caminaba hacia el interior del salón; se sentó frente a Vicki, quien levantó la mirada brevemente antes de volver a centrar toda su atención en Nolan.
El asistente de Nyla les llevó rápidamente una taza de café y se fue sin decir una sola palabra. La chica tomó la taza y removió la bebida lentamente; el tintineo de la cuchara fue lo primero que rompió el silencio.
"¿Qué haces aquí?", preguntó ella con un tono plano.
La mirada de Vicki se posó con desaprobación en el atuendo casual de su hija. "¿Cómo puedes salir vestida así? ¿No te das cuenta de que ahora representas a la familia Brooks? Todo lo que haces repercute en nosotros".
Recostándose en el sofá, Nyla respondió con una voz tranquila y mesurada: "Mi apellido es Green. Nunca he formado parte de la familia Brooks".
Los labios de su madre se apretaron, haciendo evidente su frustración. "Insolente…", la mujer planeaba arremeter, pero se detuvo cuando miró a Nolan, quien comenzó a moverse en sus brazos.
Bajando la voz, continuó: "Ryland ha concertado una cita para ti mañana en el Restaurante Delight. Conocerás al segundo hijo de los Fowler. Ese hombre proviene de una familia respetable y es hora de que empieces a pensar en tu futuro".
La chica levantó una ceja y una sonrisa amarga se dibujó en sus labios.
El segundo hijo de la familia Fowler acababa de cumplir una condena en prisión; era una muestra de que Ryland realmente tenía un don para elegir a los hombres más distinguidos.
"No tengo tiempo para citas", respondió Nyla con desdén antes de tomar un sorbo de café.
Fue ahí cuando la compostura de Vicki se quebró: "¿No tienes tiempo? Ayer no estuviste en la escuela ni en tu estudio. Tampoco volviste a casa anoche. Me dijeron que te vieron en un bar".
Su madre ya había emprendido su propia investigación. Enterarse de las escapadas nocturnas y las fiestas de su hija la pusieron furiosa, siendo el motivo que la impulsó a buscarla; para ella, este comportamiento era inaceptable.
Si no fuera porque Nolan se quedó dormido en sus brazos, ya habría comenzado a gritar histéricamente.
Entonces, los agudos ojos de Vicki se fijaron en una tenue marca roja en el cuello de la chica, lo que oscureció su expresión.
"¿Qué es eso que tienes en el cuello?", siseó ella en un tono inquisitivo. "Te lo advierto, ¡no toleraré que andes por ahí metiéndote con hombres!".
Nyla hizo una pausa a mitad de un sorbo, dejando su taza deliberadamente; respondió a la mirada de Vicki con una indiferencia apacible.
A pesar de su edad, su madre todavía lucía joven; el dinero realmente hacía maravillas, o al menos eso pensó Nyla.
"¿Y qué si lo hago?", replicó la chica, mientras se reclinaba en su asiento.
"No te has preocupado por mí en años. ¿Para qué la necesidad de fingir a estas alturas? Mejor toma a tu adorado hijo y vete".





