"CAPITULO 4"
Nkosi
Minutos más tarde…
Le he contado todo lo sucedido a Hanbal, solo se limitó a escuchar todo lo que he dicho hasta que termino. Él se queda pensativo por unos segundos hasta que decide hablar.
— Vengan los dos en el Club. Hablaremos aquí — ordena con un tono frio y serio, me cuelga el teléfono.
¿Por qué siempre me cuelga así?
Escucho que alguien comienza a gritar y moverse, miro a mi princesa enseguida trato de despertarle, pero es imposible.
— Sasha, princesa — trato de despertarla con un tono suave comienzo a levantarla, pero no me responde sigue gritando y llorando.
— Princesa tenemos que ir al Club un rato — susurro en su oído, pero ella gruñe entre dientes y sonrío como un bobo porque siento que se me parece a mí cuando no me quiero levantar sacudo mi cabeza. Sasha abre sus ojos lentamente.
— ¿Qué pasó? — pregunta.
— Princesa, vamos despierta tenemos que ir al Club — respondo frustrado y con poca paciencia, ella llora comienza a negar varias veces con miedo.
— Ahí no, Por favor — comenta sollozando.
— Hablé con Hanbal y vendrás al Club ahora mismo, agarra tus cosas ahora. Vivirás conmigo en el Club — susurro en su oído, ella trata de hablar, pero la cargo al estilo princesa hasta su habitación.
Minutos después...
Sasha esta despierta, pero el único problema: no se quiere ir de su casa.
— Eso no se podrá Nkosi, yo me quedo en mi casa donde nací y me crie — dice con los brazos cruzados, sentándose en forma de indio y haciendo un puchero adorable que hacen que quiera comer esos labios, sacudo mi cabeza.
— Vamos anda, no te diré otra vez — digo cansado.
— Ni yo tampoco, no me iré de aquí. No conozco el Club y a los miembros de ahí. Prefiero quedarme aquí — dice frustrada.
— Si te quedas aquí, te harán daño — le recuerdo y sus lágrimas comienzan a salir comienza a negar varias veces.
— No quiero ir allí, no voy a ir Nkosi — expresa con molestia y echo mi cabeza para atrás.
Tengo dos opciones: Ir a la fuerza, atarle en el sillón de mi moto y que me odie por siempre o quedarme con ella donde hay peligro.
Horas después...
Opté por la primera opción, no me puedo arriesgar e inclusive ella, decidí que mañana vendríamos por sus cosas. Miro por mi retrovisor, dos motos están siguiéndonos, maldigo por dentro comienzo a ir en diferentes rutas.
— ¿Nkosi? ¿Puede soltarme? ¿Dónde vamos? — interroga con desesperación.
— No te alteres, pero nos están persiguien... — interrumpe con un grito.
— ¿¡Vamos a morir!? Soy muy joven, debí hacerle caso a mi mamá y no salir de casa — murmura para ella misma, pero logro escuchar.
— No debí salir de mi casa, no debí salir en un lugar peligroso por mí, no debí mirar esa pelea, es una estupidez lo que hice. No debiste traer esta cosa y obligarme a montar — sigue susurrando desesperada un chorizo de cosas que no entiendo.
¿¡Puedes calmarte!? No vamos a morir sólo estoy buscando rutas para llegar al Club — digo el silencio se hizo presente hasta que escucho sollozos y ruedo los ojos, volteo rápido sobre mi hombro, miro a Sasha sollozando por lo asustada.
— Sasha — digo y obtengo su atención mientras solloza.
— Confía en mí, no te sucederá nada porque ya logramos llegar — aclaro mientras me bajo y me olvido de que le tenía atada vuelvo junto a ella y la comienzo a desatar, recibo una bofetada en la mejilla.
— Es por obligarme a montar la moto — menciona enojada.
Lo siento, pero es para tu seguridad princesa — hablo con un tono suave y ella me ignora comienzo a caminar hacia la entrada del Club, pero no siento los pasos de Sasha a mi lado sino atrás.
— Nkosi, tengo miedo — confiesa sollozando de nuevo antes de entrar al Club y me doy la vuelta.
— Confía en mí, no te pasará nada, ven, vamos a entrar juntos — hablo mientras tomo su mano para entrar juntos.
Todos los hermanos del Club miran a Sasha y ella tímida se esconde entre mis brazos para que nadie la mire.
— Nkosi creo que era mala idea venir. Vamos a mi casa ¿Sí? — susurra.
— Tranquila, no te pasará nada, estás conmigo. Confía en mi — repito las palabras y el silencio entre nosotros se hace nuevamente presente. Miro que Hanbal comienza a acercarse a nosotros.
— Vamos a la oficina. Es hora de hablar — ordena serio.
— Nkosi tengo miedo de ese hombre — admite la mujer que esta atrás de mí todavía.
— Créeme igual yo — confieso.
"CAPITULO 5"
Nkosi
— Quédate aquí, vendré enseguida — digo con una voz tierna, ella se aferra más a mi comienza a temblar.
— No me dejes aquí, Nkosi. Tengo miedo — suplica mientras observa a su alrededor.
— Quédate aquí, la vieja dama del presidente vendrá enseguida — comento acariciando su mejilla, me mira con un puchero en los labios queriendo llorar.
— Vendré enseguida, lo prometo. ¿Está bien?, siéntate aquí y vendrá Darla para estar contigo — digo con dulzura y ella asiente comienzo a caminar hacia la oficina, me encuentro con un prospecto.
— Cuídala por tu vida — ordeno mientras le señalo a Sasha y el prospecto asiente varias veces con la cabeza. Estoy en la oficina de Hanbal con un silencio agradable y el suspira pasando su mano por todo su cabello.
¿Qué es lo que pasa?
— La situación no es fácil — dice Hanbal mirándome con seriedad.
— ¿Cómo? — pregunto sin comprender.
— La situación con Latins Kings porque ellos ya no serán nuestros soc... — interrumpen cuando tocan la puerta y entran.
— Señor — dice uno de los prospectos.
— ¿Qué pasa? — pregunta Hanbal.
— La chica se fue — dice nervioso mientras me observa con temor y me levanto de la silla.
— ¿¡Como que se fue!? Tenías que cuidarla idiota — grito enojado.
— Tranquilo Nkosi ¿te dijo a dónde iba? — cuestiona con tranquilidad como si nada al prospecto.
¿Cómo puede estar tranquilo? Sasha acaba de irse.
— Dijo que iba a su casa — contesta con miedo mirándome y rasco mi nuca.
— Vamos a buscar a tu chica — dice Hanbal mirándome, salimos de la oficina y miro el lugar donde estaba Sasha sigue en el mismo lugar donde la dejé, pero con Darla y otras chicas, sin entender me encamino hacia ella.
— Hola — dice con una sonrisa dulce y tierna.
¿No se había ido?
— Hola ¿qué pasa aquí? — pregunto sin entender nada.
— Estábamos hablando cosas de chicas nada más — aclara la situación Erika tranquila y compruebo con Sasha que asiente sonriendo, miro furioso al prospecto por mentir y el me mira con miedo.
— Me confundí de chica — dice con miedo y Hanbal se interpone para que no iniciemos alguna pelea.
— Suele pasar, tranquilo. Vamos a la oficina de nuevo — habla mirándome y le fulmino con la mirada comienzo a caminar hacia ahí, miro a ella encima de mi hombro y entro en la oficina.
— Como te decía, la situación con Latins Kings es difícil, quieren a tu chica porque es testigo de un asesinato — expresa mirándome con seriedad.
— Pero ella solo vio el chaleco y sus letras nada más — explico.
— Capaz algo más que no nos quiere contarnos — dice levantando una ceja. Me quedo pensando en ello.
¿Ella me ocultó algo? Si es así tengo que averiguar que es.
— Tenemos que averiguarlo — afirmo con seriedad.
— Tienes razón y tu harás que salga esa confesión — ordena.
— ¿Como lo haré? — pregunto.
— Gánate su confianza hasta ahora lo estás haciendo bien, y se nota bastante quiero que se venga a vivir con nosotros no podemos arriesgar a la chica, Nkosi. Es parte del club ahora que está trabajando con Darla en la jefatura. Sabes que mi esposa me corta la cabeza si algo le pasa — explica.
— Hare lo posible, ella ama esa casa. Trataré de que ella se quede aquí, no quiero obligarla ni tampoco que me odie — afirmo.
— Vivió toda su infancia, adolescencia en esa casa, es normal que no quiera dejar su hogar, Nkosi — dice Hanbal.
— ¿Tú sabes algo de ella? — pregunto interesado.
— Si, pero no es de tu incumbencia. Solo limítate a protegerla — proclama con un tono frio, solo asiento con la cabeza, no pregunto más nada, el silencio se hizo presente e incómodo.
— Te puedes retirar — dice mientras mira unos documentos que tiene en sus manos, me levanto de la silla y me voy hacia la salida, me encamino de nuevo hacia donde está Sasha y suspiro frustrado, entro en el club y observo a Sasha reír con las otras viejas damas.
Espero que no sea difícil sacarle esa información a Sasha. Quiero que ella confíe en mí y se abra conmigo.





