Moralmente Incorrecto

En una de las cosas que siempre he intento tomarme mi tiempo, es en el baño. Ese momento de relajación donde todo tu cuerpo se deja despejar, es increíble. Y por eso mismo sin darme cuenta termine tardando más de la cuenta, sin recordar que Tadeo iba a estar esperándome, así que de manera apresurada había terminado saliendo de las duchas.

Sin embargo, al instante en que salí por esas puertas, un cuerpo masculino chocó con el mío. Quise detenerme a tiempo, pero me fue imposible. Sus manos terminaron tomando mi cintura, y la incomodad, se hizo presente.

Con nerviosismo, dije con voz temblorosa:

—Lo lamento, se me fue el tiempo.

Su agarre se apretó mientras decía con voz divertida:

—No te preocupes, hubiera esperado.

Mire hacia arriba con una sonrisa incomoda, mientras decía con voz avergonzada:

—Lo sé, pero no era mi intención haber tardado tanto.

—Bueno, pues ahora estas aquí, así que no pasa nada.

De alguna manera que seguía sin entender, termine cerca de su rostro y sus labios se iban aproximándose más a mí, y me surgió el pánico al recordar a mi hija. Tenía que ir a buscarla.

— ¿Es demasiado tarde? A las siete tengo que buscar a Sofía.

Al notar mi lejanía, fue que se alejó.

—No, aún hay tiempo de sobra para que vayas a buscarla.

No creía eso, pero no lo contradije, solo me limite a dirigirme a la salida con él detrás de mí.

— ¿Sabes? Estas muy cambiada.

Sonreí mientras miraba hacia atrás.

—Espero que para mejor.

Sonrió.

—Sin ninguna duda.

Sino pensara que mi cuñado no guardaba ningún sentimiento raro, hasta llegaba a pensar que estaba...

Sacudí la cabeza para no pensar en nada extraño.

—Sí, y más con un año sin vernos. Creo que eso hace que la diferencia sea más notoria, ¿no te parece?

—No lo creo, a mi hermano lo veo igual de horrible.

Me carcajeé.

—No es feo.

Y era verdad, al menos para mí no lo era. Al contrario de Liam, mi cuñado era muy popular entre las mujeres. Cada una estaba dispuesta a todo con tal de un poco de su atención. Y aunque realmente era atractivo, de una forma escandalosa, no me llamaba la atención.

Lo consideraba normal.

—Tu opinión no cuenta, querida cuñada.

Lo observe ofendida. ¿Qué sucedía con él? ¿Dónde había quedado ese gruñón?

— ¿Entonces de quién? ¿Tuya?

Sonrió malicioso.

—Así es. Al contrario de él, yo si soy guapo.

Negando mientras reía, llegue a mi auto.

—Claro...—ignoro mi sarcasmo para después decir:

—Me encanta que estés de acuerdo conmigo.

No entendía ese comportamiento tan extraño, y tampoco hice ninguna pregunta al respecto.

—Bueno...—dije dando media vuelta para despedirme, y fue en ese momento que me di cuenta de lo cerca que se encontraba. Demasiado cerca. Tragando saliva, continué—: Eh...muchas gracias por todo, y ahora si me disculpas, me retiro.

Estaba dando media vuelta de nuevo cuando sentí su toque en mi brazo y de esa manera deteniendo mi huida. Con su toque me hizo sentir de alguna manera...incomoda. No solo porque era extraño que otra persona me tocará sino porque era mi cuñado. El mismo que siempre me hacía sentir como si no estuviera en una habitación. O que era como otra persona en la habitación. Jamás habíamos estado tan cerca, y ni que decir que me hablara de esta manera. No sé, de una manera tan...intima. No era correcto. Lo sentía.

—Aun no. Quiero saber algo primero.

Tragando saliva mientras intentaba deshacerme de su agarre, pregunte sin verlo a los ojos:

— ¿Qué c-cosa?

Odie ese tartamudeo, pero él actuó como si no fuera importante, y pregunto de vuelta:

— ¿Eres feliz con mi hermano?

Levante la vista de golpe hacia sus ojos, y susurre sin proponérmelo:

— ¿Qué?

¿A que venía esa pregunta? ¿Acaso Liam le había dicho algo de nosotros? No, eso era imposible.

Se acercó un poco más, y volvió a preguntar mientras me veía atentamente a cualquier cambio de mi rostro. Y esa mirada penetrante me hizo sentir nerviosa.

— ¿Qué si Liam te está haciendo feliz?

Asentí mientras decía:

—Es un buen padre.

—No pregunte eso.

—Sí, es un buen esposo. Me trata bien.

—Tampoco pregunte eso.

Tragando saliva de nuevo mientras desviaba la vista a los lados, pregunte:

—Entonces no entiendo que quieres decir.

Se acercó hasta colocar una mano en el coche, y elevar su mano a mi rostro, pero sin llegar a tocarlo. Solo dejándola suspendida, y ese simple acto, me hizo detener mi respiración. Tensa, y esperando...

Habló de alguna manera... ¿triste?:

—Quiero saber si eres feliz, y si...—se detuvo un momento para después alejarse de golpe, y decir enojado—. Necesitas alguna ayuda. Por cualquier motivo.

Un poco desconcertada por su cambio de humor, conteste:

—No necesito ayuda de ningún tipo.

Sus ojos me vieron de forma extraña, aunque muy conocida, para después asentir, y alejarse incluso más. Esa acción de parte de él, me permitió sentirme más tranquila para después subir a mi coche. Estaba colocándome el cinturón de seguridad cuando escuche su voz de nuevo, y cuando voltee a ver hacia la ventana, vi que estaba inclinado para verme más de cerca.

Estaba empezando a preocuparme ese comportamiento tan raro de él, pero lo que me dejo sin aliento fue lo que me dijo:

—Es angustiante saber que no me dijiste si eres feliz, y de todas las personas, eres la que más se lo merece. —tragó saliva—. No dejes que él te marchité. Eres demasiado bella para que lo hagan.

Y con eso, se acercó demasiado a mí, y por inercia me alejé.

Su sonrisa estaba teñida de tristeza.

—Hasta pronto, Delyla.

Sin saber cómo responderle, solo asentí confusa.

Él pareció entender que no estaba del todo bien, y terminó por alejarse y permitir que me fuera. Lejos de él, y de todo lo que había sucedido. Que, aunque pasaron varias horas, mi mente no dejaba de pensar en ello, y en la forma en que me observaba.

Así que cuando Liam llegó, me tomó de sorpresa, y terminé asustándome:

— ¿Estas bien?

Mirándolo un poco confundida por el tono preocupado, asentí con la cabeza:

—Si

Asintió lentamente, y volvió a preguntar:

— ¿Sucede algo?

Negué con la cabeza mientras me acostaba en nuestra cama, y decía:

—No, todo parece ir...—me detuve recordando lo del estacionamiento con Tadeo—...bien.

De repente el tono de su celular sonó, y pareció recordar algo porque su sonrisa volvió a su rostro:

—Me iré por una semana. Al parecer me necesitan en otra ciudad, y si lo hago excelente, me podrán ascender. ¿Puedes creerlo? —Lo mire sin saber que decirle. ¿Él se iba? Lo hacía, pero solo un día o dos. Nunca una semana—. Así que esta noche partiré.

Asentí mientras sentía una punzada en el corazón, y cuando observé como iba feliz a buscar su maleta, no pude evitar preguntar:

—Liam, ¿tú aun me quieres?

Él se detuvo de inmediato para luego verme con una sonrisa, y decir:

—Por supuesto que sí, amor, ¿Por qué no lo haría?

Si... ¿Por qué?

— ¿Y eres feliz, ¿verdad?

Sus ojos se desviaron un momento, y dijo con una sonrisa:

—Por supuesto.

Sonreí.

—Me alegro.

Asintió, y volvió a la actividad anterior.

—Ahora sino te importa, seguiré haciendo mis maletas.

Deseaba tanto creerle, pero algo me decía que si iba a ese viaje lo iba a perder por completo. Creo que por eso me llevo a decir:

—No vayas a ese viaje, Liam.

Su cuerpo se tensó al oírme, y su voz seca al igual de su comentario me hizo no decir nada más.

—Es mi trabajo, y es muy importante. Incluso más que tú.

Justo en ese momento sentí como mi corazón dolía de una manera inigualable. Sin embargo, no llore. Ni una lágrima salió, solo lo observe feliz. Y en ese momento recordé la primera vez que nos vimos. El parecía estar riendo de algo que decían sus amigos, y yo no pude evitar que mis ojos lo vieran.

Ese lugar lleno de gente, esperando por su pedido, lo observe y quede flechada.

En el momento que sus ojos se cruzaron con los míos, dejó de reír para después sonreírme. A mí, a una completa desconocida. Me sentí nerviosa, y tímida al tener su atención. Y pude observar como sus amigos vieron hacia donde estaba, y no pude evitar ruborizarme.

Era tan vergonzoso que te descubrieran viéndote, pero más, que sean testigo de tu punto acosador. Por fortuna un golpe en mi hombro me hizo desviar la vista, y observar a la persona que había chocado conmigo. Ahí fue cuando descubrí unos ojos divertidos, al igual que una disculpa.

—Lo lamento. No te vi. Mi nombre es Tadeo, ¿y el tuyo?

Abrí la boca para decirle mi nombre al chico desconocido, Tadeo, pero un carraspeo me hizo desviar la vista del desconocido. Y justo ahí, me di cuenta del chico guapo. Al mismo que había estado viendo como una acosadora. Ni siquiera pude hablar. Mi mente estaba ida, y mi cuerpo no reaccionaba a ninguna orden. Simplemente lo miraba.

Con un esfuerzo monumental me enteré de que eran hermanos, y de ahora deseaban saber mi nombre. Así que, sin dejar de ver al chico guapo, Liam, le dije mi nombre en un susurro sin aliente. Fue vergonzoso, pero él solo sonrió y dijo:

—Un nombre sexy para una chica sexy.

En el momento que esas palabras salieron de su boca, no pude evitar ponerme toda roja. Era muy evidente que estaba jugando conmigo, sin embargo, no pude evitar bajar la vista. Estaba por agradecer cuando este chico llamado Tadeo, dijo amonestando a su hermano:

—Deja de fastidiar, Liam. —creí que no me podía ruborizar todavía más, pero al parecer me había equivocado.

—No pasa nada.

Ambos me vieron, pero Liam me tenía cautivada, y con esa sonrisa suya, me dijo:

—Solo digo la verdad

Ese día ninguno de los tres compramos lo que habíamos deseado comprar, y sin ser conscientes, me fui haciendo amiga de ellos. Y años después, me estaba casando con el hombre que amaba.

Ahora viéndolo empacar me preguntaba: ¿Qué había sucedido con nosotros? ¿Cuándo habíamos empezado a distanciarnos de esta manera irreparable? Eso no lo sabía, lo único que sí, era que lo extrañaba.

Lo extrañaba tanto que me estaba consumiendo.

Y supe que aun sufría de anhelo cuando escuché la puerta principal cerrarse de golpe, no podía pedir que se quedará. Con dolor y desesperación, me asomé a la ventana y lo observé subir en su coche. Alejándose. Dejándome sola. Completamente sola.

Y mi corazón aniquilado.

De pronto en ese momento recordé las palabras de Tadeo:

"No dejes que él te marchité"

Sin fuerzas, me deslice en la pared hasta caer en el suelo. Era demasiado tarde. Ya estaba marchita. Solo que me negaba aceptarlo. Dolía reconocer la verdad.

Había perdido a mi esposo.

Al hombre que amo.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.