Angela ya había ideado un plan.
Por esa razón vendió todas las propiedades inmobiliarias y otros obsequios que Jeremy le había dado durante los últimos años.
En cuanto terminara todos sus asuntos pendientes, se iría con el dinero a su ciudad natal, donde daría a luz, y nunca más volvería ahí.
Cuando salió de la villa por la mañana, quería decir adiós para siempre, porque Blibury era territorio de Jeremy. Si se quedaba en esa ciudad, incluso si ya había renunciado al Grupo Carson, tarde o temprano Jeremy descubriría que había tenido un bebé.
Angela estaba segura de que la familia Carson se desharía de ella después de quitarle a su bebé.
Por esa razón no podía permanecer por mucho tiempo ahí.
Decidió quedarse en un hotel hasta que se fuera a su ciudad natal.
Como la noche anterior no descansó bien, se fue a la cama tan pronto como entró en la habitación.
Ya caída la noche, su celular la despertó.
Contestó la llamada sin siquiera mirar la pantalla. La voz resonante de un hombre la sobresaltó.
"¿Señor Martel?", preguntó la chica, presa de la confusión.
Blaine estaba muy avergonzado.
Después de todo, esa mañana Jeremy había dado por terminada su relación con Angela, ¿y ahora su asistente estaba llamándola?
Ni siquiera Blaine podía entender lo que estaba pasando por la mente de su jefe.
A pesar de que Jeremy era un hombre muy caprichoso, nunca había sido así con ninguna mujer.
Sin embargo, en ese momento estaba ebrio. Tenía los ojos cerrados con fuerza. Sus cejas se juntaron mientras tiraba con impaciencia de su corbata.
Blaine sabía que su jefe no estaba completamente borracho, y que por esa razón estaba armando un escándalo por todo.
En ese momento Jeremy escuchó a su asistente llamar a Angela, pero no lo detuvo, lo que significaba que no le molestaba que lo hiciera.
Haciendo de tripas corazón, Blaine dijo: "Señorita Wallace, el señor Carson está ebrio. ¿Puedes venir al mismo lugar a recogerlo?".
Angela entendió de inmediato que Jeremy quería que ella fuera por él.
Al pensar en eso, sus labios se curvaron en una mueca.
Esa mañana la había dejado a través de su asistente. Ni siquiera tuvo la decencia de botarla personalmente. ¿Por qué ahora estaba actuando como si nada de eso hubiera sucedido?
Angela rara vez perdía los estribos. Sin embargo, en ese momento estaba muy molesta y decidida a no volver a verlo.
Se recostó perezosamente en su cama, al mismo tiempo que decía: "Señor Martel, has llamado a la persona equivocada. He renunciado. Muchas otras secretarias hábiles están disponibles en la empresa. Puedes llamar a cualquiera de ellas".
Con eso, la chica colgó.
Blaine retrocedió cuando escuchó el tono de ocupado. Luego se giró para mirar a su jefe.
Mientras tanto, Jeremy abrió los ojos, y clavó su mirada profunda en el celular de su empleado.
Desde donde estaba sentado, pudo escuchar el tono de desconexión.
Desde que Angela comenzó a trabajar en el Grupo Carson, nunca había perdido los estribos.
Ella era una empleada muy inteligente y capaz, que no solo siempre podía adivinar de antemano lo que Jeremy estaba pensando, sino que también hacía obedientemente lo que este le ordenaba. Incluso lo complacía con los pequeños caprichos perversos que tenía en la cama.
Por otro lado, era muy inexpresiva, ya que reaccionaba a todo con una cara seria como si fuera un robot. Con el paso del tiempo, Jeremy se había acostumbrado a esa faceta de la chica. Por esa razón, le resultó un poco sorprendente que le colgara a Blaine.
El rostro de Jeremy se ensombreció mientras vociferaba: "¡Angela se ha vuelto muy osada!".
"Jefe, ¿debería llamar a alguien más?", preguntó Blaine.
Al escuchar la pregunta de su empleado, Jeremy lo miró con impaciencia.
Blaine inmediatamente entendió que la mirada de su jefe significaba un "no".
Todo el personal del Departamento Secretarial del Grupo Carson era conocido por su excelente capacidad de trabajo y su aspecto deslumbrante.
Muchas personas ajenas a la empresa consideraban que dicho departamento era el harén de Jeremy, debido a la relación que este tenía con Angela.
La verdad era que Jeremy nunca había estado con ninguna mujer, excepto con Angela.
Mientras tanto, después de colgarle a Blaine, y de pensar por un momento, Angela volvió a sacar su celular para llamar a otra secretaria en jefe, Gwenda Boyd, quien vivía cerca, por lo que podía pedirle que cuidara de Jeremy.
Gwenda siempre ayudó a Angela durante los años que esta trabajó para el Grupo Carson.
Como eran colegas, no podían ser amigas en privado. Sin embargo, ahora que Angela había renunciado, no le importaría hacerle ese pequeño favor a su excolega.
Gwenda entendió cuáles eran las intenciones de Angela, de modo que sin perder el tiempo se puso un atuendo llamativo y, felizmente fue a ver a Jeremy.
Como estaba cerca de donde el hombre se encontraba, llegó en unos cuantos minutos. Cuando encontró el número de habitación que Angela le había dado, llamó a la puerta.
Blaine se sorprendió un poco cuando abrió y vio a Gwenda ahí. Sin embargo, la chica ni siquiera lo miró, porque sus ojos se clavaron directamente en Jeremy.
Debido a que la iluminación de la habitación era muy tenue, apenas se veía el rostro del hombre. No obstante, su perfil era lo suficientemente atractivo para hacer que cualquier mujer se desmayara.
Su camisa estaba desabrochada y la corbata, suelta, dejando al descubierto su clavícula. En la penumbra, el hombre se veía muy apuesto y sexi.
Después de tragar saliva, Gwenda se acercó a Jeremy, y le dijo: "Señor Carson, la señorita Wallace me dijo que estaba ebrio y me pidió que lo llevara a casa".
Al escuchar las palabras de la chica, la mandíbula de Jeremy se tensó. Luego, mirándola con frialdad preguntó: "¿La señorita Wallace te pidió que vinieras aquí?".





