El gerente tocó la puerta de manera gentil antes de abrirla con suavidad. De inmediato entró, seguido por las cinco damas de compañía.
Kyng dio la vuelta y echó un vistazo a las chicas que entraban. No llevaban mucho maquillaje, sus atuendos tampoco estaban cubiertos con lentejuelas, lo que las hacía parecer menos vulgares. Tenía claro que a Ryan no le gustaba esa clase de mujeres.
Notando que el rostro de Kyng se suavizó un poco, el gerente se percató de que las cinco mujeres que había traído eran de su agrado. Se acercó con rapidez a Ryan y pronunció con una gran sonrisa: "Señor Yan, todas estas cinco bellezas son de primera clase".
Al ver el gesto de satisfacción del gerente, Ryan levantó la cabeza observando a las señoritas en lineal frente a él.
Las chicas sin duda parecían nerviosas y emocionadas, sabiendo que Ryan las estaba contemplando. El hombre sentado frente a ellas era como un emperador. Quienquiera que fuera la elegida tenía claro que viviría con una gran riqueza por el resto de su vida.
Aparte de sus envidiables posesiones, el hermoso rostro de Ryan y su perfecta figura eran suficientes para que cualquier mujer se derritiera quedándose a su lado.
El hombre las examinó con indiferencia reflejada en una pequeña mueca. Incluso, sus ojos no se detuvieron en ninguna en particular durante más de medio segundo.
Su inexpresión ya expresó todo. Kyng posó sus ojos en el gerente con descontento. El joven empezó a sudar frío.
"Ryan, ¿no te gustan?", cuestionó Kyng. "Entonces le pediré al gerente que traiga más chicas hasta que encuentres la adecuada".
"No hay necesidad, no tienes que hacer esto en realidad". A Ryan le agradó divisar la expresión nerviosa en el rostro de Kyng.
Como el mejor amigo de Ryan, Kyng anhelaba que él tuviera una despedida de soltero inolvidable y agradable esta noche. Incluso había hecho muchos preparativos para este evento. Las actividades anteriores a su llegada fueron excelentes. ¿Cómo podría él darse el lujo de dejar que el último show arruinara la noche?
"¡Espera espera espera! Si no te gustan ellas, todavía tenemos muchas otras opciones", expuso Kyng de inmediato. Volvió la cabeza al gerente y afirmó: "Si no puedes hacer feliz a Ryan esta noche, serás responsable de eso".
Las piernas del hombre templaban. Ya que los otros invitados presentes se percataron de que Ryan no se sentía atraído por ninguna de las chicas frente a ellos, esperaban que el gerente trajera más mujeres hermosas.
A estas alturas Ryan, que estaba reposando en el sofá, de repente fijó los ojos en una mujer y preguntó: "¿Quién es ella?".
Todos los demás siguieron la mirada del hombre con curiosidad. Justo después, vieron a una hermosa mujer con un vestido blanco y cabello hasta los hombros. Caminando por la sala, ella aparentaba no encajar con el lugar.
Tal vez porque el ambiente la hacía parecer un elfo de luz dominando el mundo. O quizá, fue su aura pulcra la que convirtió la atmosfera en un caos.
Una criatura tan especial era en exceso atractiva. Cuando avistaron a la mujer, volvieron sus ojos hacia Ryan. Como era de esperarse, él estaba muy interesado en ella.
Kyng se dirigió al gerente inquiriendo: "¿Quién es ella? ¿Ella también trabaja aquí?".
"Ella es...". La expresión de Kyng dejó perplejo al gerente. El sudor de su frente estaba helado. Por fin, apretó los dientes y replicó: "Sí, ella es una chica nueva".
"Ya que trabaja aquí, pídele que acompañe a Ryan. ¡Apúrate!". Kyng le ordenó decepcionado.
"Está bien". El gerente se secó el sudor. "Señor Yan, espera un momento por favor".
Luego, se apuró a buscar a la mujer que acababa de pasar.
Sin embargo, el fugaz interés de Ryan desapareció en el momento en que escuchó al gerente decir que la mujer era una nueva dama de compañía.
No esperaba que una mujer así trabajara allí.





