Millonario amor

Nicole

Tengo la dicha de tenerlo todo, bueno, casi todo, hay alguien insignificante que me causa muchos dolores de cabeza, y esa es Delia, la hija bastarda de papá, que llegó un día para nunca más irse. Es detestable, se cree superior solo porque es la favorita de papá. Todo el tiempo está tratando de hacerme quedar mal, pero haga lo que haga no logra superarme, aquí yo soy la reina, la diosa, la mujer perfecta con la vida de ensueño que ella anhela robarme.

Y en dos días tendré la mejor fiesta de la vida, la mejor celebración de cumpleaños del mundo que superará a todas las antes dadas en la mansión Bernard. Con eso tengo más que suficiente, lo que me pone un poco triste es que mis padres tienen que ir a un viaje de negocios y no sé si lleguen a tiempo.

—Por eso no te preocupes— dice mamá, cerrando la maleta—, estaremos aquí para las fotos.

—Si no pueden llegar, no hay problema— expreso con nostalgia.

—Jamás nos perderíamos de tú celebración — se acerca papá para levantarme el mentón y regalarme una bonita sonrisa.

—Solo hay un pequeño detalle, cariño—, menciona mamá—. No te parece que te excediste un poco con los gastos este año.

— ¿¡Gastos!? Siempre es lo mejor para la mejor, madre—, aclaro, señalándose— Que son unos cuantos miles de dólares menos para esta arca familiar.

—¡Nicole! —Interviene su padre —Cada centavo cuenta, no nacimos siendo ricos, no lo olvides.

—¡yo, sí lo hice! ¿Cuál es el problema en mis gastos? Delia gasta mucho más en sus viajes, yo nada más tengo lo necesario, papá. Me parece injusto que, únicamente a mí, me hagan cálculos de gastos.

—Autos deportivos, motocicletas de colección, relojes de oro, guardaespaldas, pinturas caras, viajes alrededor del mundo, fiestas extravagantes los últimos cinco años, ropa de marcha que nunca usas, calzado, perfumes, joyas…

—A este paso vas a enumerar hasta lo que consumo, papá—. Refiero, fastidiada —. Sabes que lo que ya no uso lo dono a la caridad.

—Y eso es algo que apreciamos, hija— agrega madre—, en lo único que diferimos es que gastas innecesariamente. O necesitas de lujos para impresionar a tus amigos. No necesitas de tanto para ser feliz.

—Soy extremadamente feliz. Porque soy joven, hermosa y millonaria— manifiesto.

—La vida, es más que lujos — menciona papá

— ¿Estás reprochándome acaso? ¡Es increíble! Únicamente hago lo que hace una chica de mi edad, cumpliré dieciocho años en unos días y debo aprovechar al máximo mis encantos juveniles, cuando sea una vieja aburrida como Delia, entonces poder sentarme tras el escritorio, en una aburrida oficina a escuchar a los aburridos ejecutivos y hacer aburridas cosas— verbalizo casi sin aire.

—A tu edad yo estaba ahorrando cada centavo y trabajando los fines de semana— habla mi padre, en tono autoritario—, llegar hasta donde estoy no fue fácil, princesa. Tu madre y yo deseamos que seas mucho más en la vida, que una princesa millonaria.

—No sé por qué lo dicen de esa manera, pienso ir a la universidad— miro sus rostros llenos de decepción— ¡ya sé! Están sermoneándome porque despedí a Gustavo, déjenme decirte que ese hombre es un igualado. Siempre está imponiendo sus ideas, el ser mayor no le da derecho a tratarme como a una niña— me quejo.

—No es por eso, pero ya hablaremos de ese tema. Quiero que empieces a ver las cosas como son, princesa—. Menciona papá, colocando su mano en mi hombro y llevándome hasta la cama para sentarme —No puedes tratar con desprecio al resto del mundo, nunca tendrás amigos de verdad. El tener una posición económica alta, no te da derecho de humillar al resto.

—No es por reprocharte— se acerca su madre—, sin embargo, estás haciendo las cosas mal. Nos enteramos lo que hiciste anoche en el club, con algunos de los empleados.

—No sé qué les habrá contado Delia, pero, las cosas no fueron así— recalco.

—. Ellos se lo buscaron, solo defendí mis derechos de copropietaria del lugar. No me lo tomen a mal, ya sé qué dirán que estoy excediéndome. Sin embargo, únicamente hago respetar mi posición.

—Lo que haces es humillar a las personas, no eres su dueño, Nicole —. Insiste su madre.

— ¡A ver! ¿Y cuál es el punto? — pregunto.

—Hija—Habla papá—Solo esperamos que seas mucho mejor que ahora. Tienes talento, potencial y lo desperdicias, ¿Cuántas veces has asistido a la preparatoria?

— Un poco de humildad no hace daño. Tener una buena posición social, no te hace la dueña del mundo. Cuando regresemos de París, todo cambiará. Lo prometemos— Menciona mamá, abrazándome, en tanto papá hace lo mismo.

Ambos me estrujan fuerte, por algunos segundos. Soy muy dichosa de tener su amor.

—Me parece que hoy están más nostálgicos que nunca. No se irán para siempre, solo serán unos días.

Reímos unos segundos, permaneciendo aun, abrazados. Luego ayudo a bajar el equipaje, el auto esperaba a fuera para llevarlos al aeropuerto.

Al llegar a la sala, veo a Delia; esperándolos para despedirlos.

—¡Delia! Que grata sorpresa, creíamos que nos encontraríamos en el aeropuerto— expresa, papá, buscando sus brazos para estrujarla.

—Terminé antes, padre— dice ella envolviéndose en sus brazos.

—Me alegra que llegaras— agrega mamá, uniéndose a ese abrazo.

Luego del abrazo, mamá, toma sus manos y se acerca a mí, no sé qué es lo que trata de hacer.

—Me gustaría que, por un día, ustedes se muestren amigables. —Pide, mirándonos—. Se siente bonito tenerlas juntas, a mi lado.

—No es fácil sonreír teniendo al lado, a alguien tan fea —. Me burlo.

—Podre ser fea, pero no soy una niña berrinchuda, mimada, carente de afecto que piensa que el dinero lo compra todo. —Añade Delia molesta.

— ¡Por favor, son hermanas! —interviene papá—. Cuando no estemos en este mundo, únicamente se tendrán la una a la otra. —Hace hincapié antes de dejarnos un beso.

Con un, hasta pronto y la promesa de regresar a tiempo para mi cumpleaños, ambos abandonan la casa. Con Delia nos miramos por unos segundos antes de voltear la cara con desagrado e intentar huir la una de la otra. Por desgracia, ambas nos apresuramos a la salida.

—¿Saldrás esta noche? —Pregunto.

—¿Algún problema con ello? —Responde Delia —. Soy mayor de edad, no como tú. Sabe papá que saldrás a estas horas.

—Iré al cine con mis amigos y mis padres, saben de ello, así que no te servirá ir de chismosa— le muestro la salida—. Te daré cinco minutos de ventaja, no quiero que los vecinos empiecen a decir que salimos juntas. Eso sería terrible para mi reputación.

Delia no dice nada, pero esas miradas son mortales.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.