Miedo al amor.

"Hasta que nos volvamos a ver" el epitafio incrustado en la lápida es la promesa de amor más grande que puede haber entre un padre y su hija.

Diana llora desconsoladamente en el brazo de Marcos. Es casi mediodía, alrededor de la tumba están las pocas amistades de la familia.

Julio se acerca hasta donde está Diana:

–Lo siento mucho mi amor!

Ella levanta el rostro y lo mira con desprecio.

–¿Qué haces aquí?

–Cálmate no te pongas así. La gente nos mira.

–Sabes que eso no me importa, maldito.

Él la mira sorprendido. Se acerca una rubia muy elegante y bien atractiva. Lo hala por el brazo. Diana no puede creer que él esté allí con su amante.

En ese momento, el sacerdote comienza el rezo. Ella se centra en lo que realmente debe ser lo único importante, rendirle honor al hombre que más ama y él único que siempre la amó incondicionalmente.

Las palabras de despedida de Paulina, la hacen quebrarse aún más. Gianella la abraza intentando darle ánimo. Marcos la aleja un poco para que pueda relajarse.

Termina el entierro, camina abrazada de Gianella hasta el carro. Tarcisio la espera. Abre la puerta. Ella se lanza sobre él.

–¡Se fue mi viejo, se me fue!

Al verla así tan vulnerable, Tarcisio la abraza y de sus ojos salen algunas lágrimas.

–¿No llore mi señora! Él siempre estará con nosotros.

Ella lo mira. Asiente con la cabeza. Él la ayuda a subir al auto. Regresan a la mansión. Diana sube hasta su habitación. Se recuesta en su cama. Revive los momentos de su infancia junto a su padre e Isabella.

Recuerda entonces, que su hermana no sabe sobre la muerte de su padre. Respira profundamente. Marca un número en su teléfono y a los pocos segundos, Herminia toca la puerta.

–Entra de una vez.

La mujer entra y se coloca frente a ella.

–¡Dígame mi señora!

–Llama a la clínica psiquiátrica, averigua como sigue Isabella. Dependiendo de lo que te respondan, avísale que papá está muerto.

La mujer se sorprende por tener que hacer algo que no suele hacer. Toma de su delantal, el teléfono inalámbrico y llama.

Mientras tanto, Diana se desviste y entra al baño. Se sumerge en la bañera. Deja que el agua moje su rostro y sus cabellos. Siente en su alma un vacío inmenso.

El sensor se activa y comienza a sonar Nocturno en fa mayor. Esa canción la transporta inmediatamente al día anterior en que recibió la noticia de que su padre estaba en la clínica.

Llama a Herminia. La mujer entra.

–¡Desconecta el equipo!– ordena en tono exasperado.

–Sí, señora– responde nerviosa.

–¿Hablaste con Isabella?

–No señora. La enfermera me dijo que continua sedada. Que ellas le comentaran cuando lo crean conveniente.

–¿Conveniente? La muerte no es conveniente. A veces me gustaría estar en su lugar. Para ella todo siempre fue más fácil.

–No diga eso mi señora. Dios la proteja de alguna enfermedad de esas.

–Lárgate Herminia. Quiero estar sola. No me molestes por nada, ni por nadie. Nada absolutamente nada me importa.

La mujer, se voltea y sale apresuradamente de la habitación.

Diana permanece allí por unos minutos más. Finalmente se sale de la bañera. Toma la toalla y camina hasta su habitación. Duerme por un par de horas. Despierta algo cansada. Toma su móvil y verifica sus mensajes. Tiene varios audios. La mayoría son para darle condolencias. Los salta uno a uno.

Nadie puede imaginarse su dolor. Eso piensa. De pronto oye un mensaje de Marina:

"Señora Diana, sé que en estos momentos lo que menos desea es que la moleste. Pero es para recordarte que este fin de semana está pautada la inauguración de la plataforma Virtuale Spazio; todo está listo para esa actividad. Necesito me confirmé si habrá algún cambio para posponer la fecha"

Apreta la opción de audio y responde clara y precisa:

"Todo quedará igual"

Marina en la oficina recibe el mensaje. Se apresura a confirmar a todos los invitados sobre la actividad.

Realiza unas cuantas llamadas, para constatar que todo esté de acuerdo a lo planificado. Marca en su laptop un listo ✔para cada ítem confirmado.

Salón de fiestas Versace

Biffet "Le repas parfait"

Sonido

Orador

Invitados especiales.

Todo como lo dispuso. Siente satisfacción de haber cumplido con la organización de ese evento. Sabe que para Diana es importante celebrar sus triunfos y sobre todo motivar a sus clientes.

Cierra la oficina con llave. Baja por el elevador. Sale del edificio. Saluda al vigilante de turno. Sube a su auto. Conduce hasta su casa. Estaciona su carro en el estacionamiento y sube las escaleras hasta su apartamento.

Abre la puerta. Marcos está allí en el sofá, con un vaso de wiskey, esperándola. Ella deja las cosas sobre la mesa del comedor y se sirve un vaso con hielo.

Marcos toma la botelka de Ka mesa de centro, llena su vaso y coloca de nuevo sobre la mesa. Ella se sienta a su lado y se recuesta de su hombro.

–¿Qué día este?– dice ella.

–Realmente duro. Diana estaba inconsolable.

–No es para menos. Era su padre.

–Sí, por supuesto, pero aún así nunca creí verla de esa manera.

–Espero no la hayas consolado tú– dice mientras choca su vaso con el de él, para brindar.

–¡Salud!

Beben sus tragos. Marcos coloca su vaso en la mesa y le quita el de Marina. Ella se resiste, bebe un trago completo y lo coloca en el piso. Marcos la hala contra sí y comienza a besarla. Ella corresponde a sus besos y caricias.

Él baja su cremallera, toma la mano de ella y la coloca en su pene. Ella comienza a acariciarlo hasta sentir que se va endureciendo. Él la mira como ordenando lo que debe hacer. Ella se arrodilla en el piso, el abre sus piernas y ella comienza a darle placer.

Él jadea, eleva su pelvis para que ella pueda chuparlo entero, el acaricia su cabello, su nuca. La empuja una y otra vez, cada vez con más fuerza e intensidad. Ella siente algo de náuseas.

Él hala su cabeza hacia atrás. La mira con enojo. Ella vuelve a meterlo en su boca y acelera sus movimientos. Finalmente siente el líquido corriendo por su boca. Se retira y limpia con la manga de su camisa.

Él queda extasiado. Ella camina hasta su habitación mientras desabotona su camisa. Se quita los botines, luego el pantalón. Toma la toalla y entra al baño. Marcos toma. Su móvil. La llave de su auto y sale del apartamento.

Marina, deja que el agua limpie su rostro, sus labios, su pecho. Deja que limpie su verdad. Ella es sólo un entretenimiento para Marcos a pesar de que lo ama con todas sus fuerzas y sería capaz de todo por estar con él, incluso aceptar que él la use.

Sale del baño, se envuelve en la toalla, camina hasta la sala. Efectivamente Marcos no está. Enciende el reproductor que tiene en la cocina. Coloca su cantante favorita y su canción preferida:

"Marcos se ha marchado para no volver/ el tren de la mañana llega ya sin él"

Irónica canción porque al final él se marcha pero regresa cuando él lo desea.

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