Mi vida en tus manos

Narrador Omnisciente

Finalmente Leonel ha salido del trabajo luego de unas largas dieciséis horas de guardia. Al principio pensó en ir a dormir a casa y descansar, pero luego de meditarlo por unos segundos decidió que lo mejor para tranquilizarse era ir a un bar para tomar unos cuantos tragos y conocer a alguna mujer afortunada para llevar a su hogar.

Unas horas más tardes

El hombre se despierta a la madrugada luego de haber tenido una noche tremenda de sexo desenfrenado con una mujer hermosa que encontró en el bar al que fue hace unas horas y como ya es tarde, decide que es hora de despachar a la señorita de su casa, ya que no le gusta tener que dormir al lado de una persona que no significa nada para él

–Oye, levántate que ya es tarde– Le ordena mientras la mueve un poco para que despierte de una vez por todas. –En una hora debo ir a trabajar y no quiero desperdiciar mis últimos momentos de descanso contigo– Le indica a la muchacha que se encuentra completamente dormida en la cama.

Ella completamente desconcertada se despierta y mirándolo con sorpresa le pregunta que es lo que está sucediendo.

–Lo que escuchaste, apresúrate y hazme caso– Le ordena nuevamente mientras se levanta de la cama.

Claramente aún desconcertada y preocupada, toma su celular para ver qué hora es y se da con la sorpresa de que son las tres de la madrugada, un horario demasiado peligroso para que una mujer como ella se encuentre deambulando por las oscuras tenebrosas calles, algo que obviamente le reclama, pero tales palabras no le importan a Leonel

–No creas que soy un monstruo. Llamaré a un chófer amigo mío que te llevará a dónde le pidas. Pero vete rápido que ya me estás molestando– Le ordena cansado de que la mujer no se vaya.

Resignada agarra su cartera con el fin de ver si todavía tiene efectivo, pero se da cuenta de que no le ha quedado nada, razón por la que avergonzada le hace saber que por tal motivo no podrá retirarse, pero Leonel ha tomado esa información de muy mala manera.

–No sabía que eras de esas– Dice mirándola con sorpresa. –Pero bueno, no importa. ¿Cuánto dinero quieres?– Le pregunta mirándola con asco mientras agarra su billetera

Ella sorprendida y enojada por sentirse tan atacada e insultada le hace saber que su comentario ha sido muy desagradable, pero como a él no le importa, lo único que hace es agarrar su vestido y empezar a colocárselo rápidamente para irse de ese lugar

–Si como digas, aquí tienes– Dice tirándole trescientos euros en el rostro –Ahora que ya te pagué, me iré a duchar y cuando salga espero que te hayas ido– Le informa mientras entra al cuarto de baño.

–¡MALDITO BASTARDO!– Grita saliendo de la habitación ya cambiada.

Claramente, como a Leonel le importa muy poco el comentario de la pobre mujer la ignora, ya que tiene muy aclarado en su cabeza que lo único que busca con todas las mujeres es sexo porque es para lo único que sirven según él

Al salir del baño, revisa su celular para ver si el chófer dejo a la muchacha en su casa a salvo y al constatar que fue así se acuesta nuevamente en la cama.

Unas horas después

Leonel se encontraba soñando algo que para él era muy hermoso, pero lamentablemente debe despertarse porque su celular no deja de sonar, ya que una llamada está ingresando, pero antes de atender se fija la hora en el reloj que tiene colocado encima de la mesa de luz y se da cuenta de que apenas son las seis de la mañana

–Buenos días. ¿Quién habla?– Pregunta completamente molesto por lo poco que pudo dormir

Del otro lado la enfermera, quien se asusta un poco por la forma de responder que tiene el doctor, dubitativamente le comenta que la señorita Ana Carla Fritz acaba de llegar y presenta una sintomatología preocupante, algo que hace que su enojo se detenga y sea suplantado por mucha preocupación.

–Pídele a los enfermeros qué la ingresen de inmediato en una de las habitaciones de la clínica, yo en veinte minutos estaré allí– Le ordenó preocupado, ya que esa paciente supuestamente había entrado en remisión hace una semana.

Cortó la llamada, se levantó apresuradamente, se colocó una camisa blanca, un pantalón de vestir azul, junto con unos zapatos negros. Bajó al garaje de su casa, se subió a su carro y tomó rumbo hacia el lugar en el que trabaja

La clínica Seint León, es la única especializada en enfermedades terminales del país. Está dividida en la parte de consultorios externos, que es donde atiende a pacientes mayores de edad, que aún no saben que es lo que tienen y la clínica de apoyo, que es donde se encuentran internados los pacientes que están batallando para curarse.

Llegó, aparcó su auto en el estacionamiento, ingresó lo más rápido posible a la clínica y justo cuando estaba por llegar a su destino lo intercepta la doctora Blanca Arrizo, una mujer con la que tuvo una aventura unos meses atrás, pero que no logra dejar el pasado.

–Hola Leonel, que guapo que estás hoy– Dice acercándose lentamente a él, a tal punto que pareciera que respira el aire que exhalo el hombre. –¿Quieres que está noche vayamos a cenar y quien sabe algo más?– Pregunta acariciando su pecho.

–Buenos días doctora Blanca, la verdad no puedo responderle en este momento porque estoy bastante ocupado con una paciente que acaba de ser ingresada. Claro además de los que debo atender durante el día, pero cualquier cosa le aviso. Nos vemos luego señorita– Responde alejándome de ella y corriendo hacia el ascensor

–ESTARÉ ESPERANDO SU MENSAJE DOCTOR– Grita la mujer con una voz muy provocativa, pero no genera nada en el, ya que considera que esas dos noches en las que estuvieron juntos, fueron más que suficientes para ya no tener nada más.

La verdad el no logra entender porqué hay mujeres o personas en general, que no entienden lo que significa una sola noche y nada más.

Es más, siempre que conoce una mujer nueva, le deja en claro cuáles son sus verdaderas intenciones, y aunque al principio aseguran aceptar las condiciones, luego tiene que volver a explicarles que no deben hacerse imágenes falsas en la cabeza porque terminarán sufriendo y eso es bastante cansador

Honestamente, no comprende a aquellos seres humanos que buscan tener algo serio con alguien que les aclara desde un principio que no busca nada y mucho menos enamorarse. Le parece que son personas masoquistas que aman el sufrimiento y el dolor, pero que lamentablemente debe entender que en el mundo no hay personas tan liberales como él.

Finamente sale de sus pensamientos al sentir que el ascensor se detiene. Ingresa a la sala de oncología y allí lo está esperando la enfermera Alexandra

–Señor Leonel buen día. La paciente ya fue internada y está esperando poder verlo, ya que se encuentra muy asustada porque le ha estado sangrando bastante la nariz– Comenta la joven mostrando verdadera preocupación

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.