Mi versión de tí

Mía

—No me interesa me voy —dije en un tono calmado a punto de levantarme de la mesa, pero en ese momento sentí su mano sobre la mía, de inmediato fruncí el cejo apartándola, observándo esta vez directamente a sus ojos pero con cierta molestia, aún con ello pude notar que sus ojos no concordaban con nada con su aspecto de chico malo, parecían tener hasta cierto punto un toque de ternura pero aún así mi mirada hacia él seguía siendo apática, misma apatía que pareció ser captada por él.

—Espera, hablemos con más calma, solo te quiero pedir un favor.

—¿Un favor?

—Sí, no podrás negarte a hacerme un pequeño favor ¿Verdad?

—Porsupuesto que puedo

—Solo estoy acudiendo a tu lado humanista, por favor

—habla, yo decidiré si sí o no —levanté la ceja izquierda inquiriendo en una respuesta y volví a sentarme mientras él levantaba las manos en señal de paz pero decidí ignorarlo apartando la mirada a otro lugar, entonces lo escuché hablar de nuevo. —Quiero que le ofrezcas una disculpa a Pars.

—¿Disculpa? —Mencioné en un tono irónico volviendo a verlo con cierta molestia mientras el colocaba las manos sobre la mesa entrelazando los dedos.

—No tiene que ser algo sincero —sugirió— escucha ella... —No interpuse determinantemente sin dejar que terminara de hablar— esto es ridículo —Pronuncié en tono irónico hasta cierto punto riendo pero fui interrumpida por él.

—Ella parece una chica dura, pero te aseguro que con lo que dijiste se dolió mucho.

—¿Y acaso mentí?

—¡¿Sabes que?! —levantó la voz— Traté de acudir a tu amabilidad, pero eres muy inconsistente, no eres mi capaz de ofrecer una simple disculpa y... —y nunca haré lo que me pides —finalicé su discurso en voz baja levantándome de mi lugar observando cómo las personas sentadas en otras mesas volteaban a ver curiosas hacia esta— Me voy —Corté la conversación dejando el dinero de lo que había consumido sobre la mesa encaminando mis pasos a la salida.

Ni siquiera voltee a ver hacia atrás ¿Quién se creía he? Me cuestionaba mientras caminaba a casa, agradecería no volver a encontrar a ese tipo nunca, no sé porque me llegó a disgustar tanto su tonta manera de justificar lo que Pars hizo, pero bien como lo decía un profesor de historia no hay que llevar los problemas de afuera a casa. Casa, es temprano para llegar, pero aún así luego de abrir la puerta enorme de metal para entrar al jardín observé a los alrededores, mi madre al ser una de las empresarias más importantes del país por no decir la mejor tiene esta lujosa corporación, Exonnwhite-Moblife, aunque la empresa se encuentra ubicada en otro lugar de la ciudad nuestra vivienda consta de una amplia área, es como mantener una reserva natural enmedio de la ciudad ¿Suena raro? Si pero díganle eso a mi madre, es amante de la vida natural, aunque la mayor parte del tiempo se la pasa haciendo investigaciones encerrada en su laboratorio y solo sale a recrearse al jardín, mi padre normalmente se encuentra entrenado en una habitación especial para ello, es como tener un gimnacio en casa, de vez en cuando suelo acompañarlo pero es solo cuando no tengo alguna clase de la preparatoria, suelo salir muy temprano de casa, en un tiempo antes de que Alejandro entrara a la universidad solía llegar temprano para pasar tiempo en familia, pero la verdad es que me aburría mucho al estar sola en este enorme castillo pero vacío, porque mi hermano se la pasaba viendo películas cuando estaba en casa u revisando los papeles de la empresa, normalmente trabaja desde casa exceptuando los fines de semana en los cuales asiste todo el día y la pregunta de oro ¿Porque no le ayudo? Porque mi madre confía en él, es sumamente perfecto a su ojos, siempre obtuvo las mejores calificaciones y no es que lo envidie, tengo muy buenas notas tanto como el, en este país Estados Unidos podría llegar muy lejos solo con eso, pero a pesar de eso siempre los hermanos mayores son la figura de la familia, pero bien no es que me afecte tanto, no después de conocer a Dante y ser compañeros de clase, de alguna manera la soledad se vio opacada por salidas en la tarde, juegos de la cuáles no comprendía nada pero aprendí para poder pasar momentos divertidos, comidas en su casa, películas y charlas largas en las que las bromas se hacían presentes.

Justo este día que regreso temprano a casa veo a Ale en la sala, tranquilamente sentado en un sofá viendo una película, mi hermano es mucho más alto que yo, considerando que mi estatura no pasa de 1.70 metros la de él llegaría a los 1.85 tiene el cabello castaño a diferencia del mío, pero compartimos el mismo color de ojos azulado y piel pálida, no es tan delgado como yo pero si es un tanto musculoso como papá. —hey estoy en casa —Le saludo al verlo en la sala.

—Enana, ¿Te peleaste con tu amiguito? —Me pregunta— Es raro verte acá

—No exactamente, solo quiere estar solo.

—Entonces si pelearon —concluye.

—No, no —intervengo, aunque odio que tenga razón al sacar conclusiones rápidas— Bueno, no lo que se dice una pelea.

—¿Porque no me cuentas?

—Solo terminó con su novia —Solté sin más ignorando su mano que me invitaba a sentarme a su lado empezando a subir las escaleras— en momentos así prefiere estar solo, o bueno eso creo, la verdad que nunca supe que tuviera otra novia con anterioridad así que ya te imaginas cuánto le duele.

—Espero se recupere pronto

—Ojalá —Mencioné en un suspiro llegando a la parte superior de las escaleras.

Empezando a caminar por el pasillo para llegar a mi habitación, no es que no me guste socializar con mi hermano, pero estoy segura que también prefiere su espacio al ver películas y hablar con su novia la cual promete presentar pero nunca lo hace porque mis papás nunca pueden estar libres cuando nosotros lo estamos para una comida y una larga convivencia, al llegar a mi habitación solo tomé un libro esperando a que Dante me llame diciendo que salgamos a un parque o algo para matar el aburrimiento como dice él, pero esa llamada nunca llega así que decidí continuar con mi lectura diaria de una novela, aunque a decir verdad cada vez se hacía más tarde, tanto que me quedé dormida y olvidé cenar, no tuve consciencia de lo que pasaba hasta el otro día cuando el despertador empezaba su concierto. Medio adormecida me levanté de la cama directo a la ducha, poniendome mi uniforme el cual consistía en una falda  cuadriculada color  celeste que me llegaba a media pierna arriba de la rodilla, una blusa blanca manga larga y calcetas negras con una corbata del mismo color. Medio maquillada salgo rápidamente al pasillo aún peinandome, ¿No les pasa que en las mañanas el tiempo no alcanza para nada? Pues esa era mi rutina, guardaba el cepillo de cabello en mi bolsón y bajaba a desayunar con mi familia, luego iba a lavarme los dientes y un chófer me llevaba al colegio, la misma rutina de siempre, llegar al salón y sentarme en mi aciento junto a la ventana adelante de Dante, pero esta vez aún no había llegado, empezó el periodo de clases y nada, era extraño que alguien tan puntual como el no se presentará, porque si algo había que aplaudirle era sus llegadas a tiempo del señor puntualidad, pero está mañana, nada... Asi que en el receso de cases el cual consta de 45 minutos salí a marcarle al jardín, no sin antes comprar un vaso de leche chocolatada. Siguiendo la línea marcada del campo de entrenamiento, daba un sorbo a la pajita del vaso desechable mientras mantenía el teléfono en mi oido marcando una y otra vez su número hasta escuchar su voz en el otro extremo— Hey al fin me respondes

—¿Qué quieres Mia? —Preguntó en el otro extremo del teléfono.

—¿Cómo qué? No viniste a clase —Respondí.

—Oh, si justamente no tenía ganas

—¿Solo por eso? Tu no eres así

—Tienes razón, pero mañana iré

—Está bien Dante, pero al salir del colegio paso a tu casa

—Preferiría que no

—¿Me estás evitando?

—No te lo tomes así, simplemente quiero estar solo eso es todo

—Pero siempre nos hemos apoyado... —Dije con algo de angustia en la voz, era la primera vez que pasaba esto, él me había apoyado mucho, justamente en peleas que teníamos con Edwhard, sus consejos eran lo que nos mantenia juntos, ellos siempre han sido amigos y que tú mejor amiga y tú mejor amigo salgan hacia todo más simple, aunque esta vez al parecer solo seríamos mi novio y yo.

—Lo sé, pero dame espacio por favor

—Está bien, cuídate —dije sin más, cortando la llamada, dando un vistazo al otro lado del campo.

Suena extraño pero este lugar también es utilizado por los chicos de la universidad a la que asiste mi hermano, resulta que los dueños del colegio también son los de la universidad así que mientras nosotros usamos estos espacios para clases de atletismo obligatorias y práctica de los club's de fútbol ellos la utilizan en sus tiempos libres para divertirse, sin mencionar que su edificio está a tan solo unos metros del nuestro, pero bueno no es que sea algo realmente relevante, así que caminando lentamente hacia adelante por la grama solo observaba la pantalla de mi teléfono chateando con Edwhard, diciéndole donde estaba, pues va un año más adelantado que yo justo en la clase 3-A mientras yo aún voy en 2-A, así es, este año es el último de él luego irá a la universidad pero si irá a esta que es tan cercana no le veo lo problemático, podemos seguir viéndonos como siempre, ¿No les pasa que cuando conocen perfectamente un área pueden caminar justo por ese lugar apenas dando un par de vistazos de vez en cuando y luego ir viendo tranquilamente el teléfono? Bueno ese era mi caso, hasta que sentí que por ir descuidada de alguna manera topé suavemente con el brazo de alguien, pero no le presté atención, simplemente dije un débil —Ay perdón. —haciendome a un lado pasando junto a esa persona sin voltear a ver, lo sé era descortés pero vamos estaba muy centrada en el teléfono aunque su voz de pronto me hizo detenerme y dejar de ver el teléfono.

—¿Así que después de todo si sabes pedir perdón pelirubia?

—¿Me estás acosando? —dije dándome la vuelta observando interrogante al pelinegro que me observaba con una expresión de superioridad.

—Así que esa es su respuesta señorita ¿Cuántas veces le he de repetir que no se responde una pregunta con otra?

—¿Es que te pedí tu opinión? —Pregunto para sacarlo de quicio lo cuál no sucede.

—No pero me gusta que ya me trates de tú —Sonríe descaradamente arqueando una ceja en señal de extrañeza

—piérdete —Le corto la conversación.

—No puedo aunque quisiera —me espeta en contradicción— estoy en mi derecho de estar acá como universitario

—Que bien —le dije dando un vistazo a la universidad, nunca me imaginé encontrarme con aquí, de cierta manera aún estoy asombrada pero no quita que sea un fastidio luego de nuestra charla, intenté irme pero entonces su voz me detuvo de nuevo.

—¿Así que eres así de malhumorada con todo mundo?

—No, simplemente con los tipos como tú

—¿Imposibles de resistirse? —cuestionó engreído

—Nefastos —Sentencié— con aires de superioridad —recalqué dándome la vuelta de nuevo pero entonces sentí un jalón de su brazo tomando el mío obligandome a darme la vuelta mientras su otro brazo rodeo mi cintura, sus ojos encontraron los míos, su mirada era profundamente penetrante aunque teniendo su rostro tan cerca en unas milésimas de segundo pude observar su sonrisa de satisfacción, por lo cual sin pensarlo dos veces por aquella violación a mi espacio personal le lancé el contenido del vaso que llevaba en la mano sobre su camisa haciendo que tanto la tapa como el vaso cayeran al suelo y el quedara completamente empapado y en su sorpresa aprovechaba para soltarme.

—¿Es que acaso estás loca? —dijo con una voz de fastidio.

—Es lo mínimo que te mereces, ¡Idiota! —le grité enfadada mientras él me veía con una molestia en su mirada, pero aún así pensaba seguir reclamando pero una voz me detuvo.

—¿Qué está pasando aquí?...

—Edwhard... —Me dirigí a él hasta observarlo de frente— Nada amor, este tipo ya se va. —Dije cruzandome de brazos volviendo la vista a Sebastián con cierto desprecio mientras él sacudía su camisa.

—Este, tiene su nombre —me reprochó.

—¿Quién es este tipo Mía? —pregunta Edwhard.

—No sé, no recuerdo su nombre —le respondo mintiendo para que Sebastián notará que no me interesa en lo más mínimo tratar con él.

—Oh, eso dolió pero bien que lo sabes —Nos interrumpió Sebastián

—Vete al demonio —Le dije frunciendo el cejo incrédula al ver aquella sonrisa insinuosa por media cara que demostraba, pero sin responder nada más hizo una expresión de sinismo levantando las manos de nuevo como en la cafetería en son de paz dándose la vuelta marchandose del lugar, pero mientras lo observaba alejarse enojada Edwhard levantaba el vaso del suelo y me observaba con una expresión pesorosa— ¿Qué? —le espeté.

—Hace mucho que no te veo así de enojada

—Ese tipo, puede cabrear a quien sea —digo en mi defensa.

—No decías recordar su nombre, parece que tienen historia juntos

—Lo encontré en una cafetería —Dije con desdén contándole mi "interesante" historia de cómo me había hecho perder los estribos en público, el parecía desinteresado pero hasta cierto punto molesto mientras caminabamos de vuelta a las instalaciones de clases.

—Pero pareces muy cercana a él —prosiguió.

—Ni en sueños —rodee los ojos— por cierto ¿Salimos hoy a ver una película? —mencioné en un tono dulce frente a la puerta de mi salón pero su mirada seguía siendo neutral.

—No, tengo entrenamiento

—Bueno te espero, Dante no quiere hablar con nadie hoy así que...

—No —me cortó en seco

—¿Disculpa? —cuestioné anonadada

—Siento que hoy estás distinta a otros días —intentó explicar— en todo el camino acá solo te quejas de ese tipo, ni siquiera preguntaste como estaba, cada vez nos vemos menos.

—Es que es imposible no ponerse de mal humor con alguien como él —Me excusé— pero bueno ¿Cómo estás amor? —dije de nuevo de manera tierna intentando darle un beso pero de nuevo me alejó.

_¿Ves? Ahí vas hablando de él de nuevo e intentando hacer que olvide el tema con un beso, eso te hace ver culpable

—¿Culpable de qué? —Esta vez me empezaba a cabrear pero por él.

—Bueno seré claro, no quiero que me pongas los cuernos con ese pendejete

—¿Que? —Lo ví anonadada, formando con la boca un gran cero, sabía que Edwhard podía ser muy celoso, a cierto punto lo hacía ver tierno, pero esta vez se estaba pasando al mencionar eso, como si fuera posible... Incluso sonreía irónicamente cabreandome más yo misma, no estaba de humor para que sus celos me causarán gracia sino molestia— ¿Cómo se te ocurre? Después de casi dos años juntos decir que...

—Tengo que volver a clase, hablamos luego —me interrumpió.

—No, ¿Es que como se te ocurr... —iba reclamar pero entonces vi a la profesora de mi siguiente clase que se acercaba a la puerta del salón, así que suspirando decidí darme la vuelta y entrar a a clase antes que ella, seguramente Edwhard se retiró, los siguientes dos periodos de clases fueron desesperantes, ni siquiera podía ir a agobiar a Dante con mis problemas, tenía que encontrar otra salida y la única planeada era la de clases a casa porque ni siquiera podía salir con mi novio por nuestros problemas, por lo cuál llegué a casa molesta, Alejandro me intentó detener antes de que subiera las escaleras para decirme algo pero no lo escuché estaba muy ocupada corriendo hasta llegar a mi habitación y tumbarme en la cama maldiciendo. Ah, las cosas no pueden ir peor y todo por ti culpa...

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