Isabella Montoya Vargas era arquitecta, una de las buenas en Buenos Aires.
Su familia tenía dinero y cultura.
Su madre, una filántropa famosa, había muerto.
Le dejó una herencia grande y acciones en "AlmaTech", una empresa de tecnología.
Isa estaba enamorada de Ricardo Giménez, un futbolista.
Mucho.
Pagaba su vida, apoyaba sus sueños.
Quince días antes de la "Gala Anual de la Fundación Montoya", un evento importante que Isa organizaba, todo cambió.
Ricardo iba a ser homenajeado allí.
Isa recibió un mensaje.
Anónimo.
Fotos.
Ricardo y Valeria Suárez.
En el club de fútbol. Besándose.
Valeria era la ex de Ricardo.
Y la hijastra de Don Rafael Vargas, el padre de Isa.
El corazón de Isa se rompió.
Pero una frialdad nueva nació en ella.
Investigó.
Confirmó todo.
Escuchó a Ricardo hablar con Valeria.
Le decía que se casaría con Isa por su dinero, por sus contactos.
Pero que Valeria era su "verdadera pasión".
Isa empezó a juntar pruebas.
Grabaciones, mensajes, movimientos de dinero.
Todo.
Conoció a Martín Céspedes en un proyecto.
Él era curador de arte.
La admiraba en silencio, profesional y personalmente.
Martín era diferente a Ricardo.
Íntegro, empático.
Pero Isa solo tenía ojos para su venganza.
El dolor era una bestia dentro de ella.
Recordó la herencia de su madre.
AlmaTech.
El servicio "Compañero Perfecto".
Una IA.
Lo activó.
Lo llamó Sebastián.
Nadie sabía que no era humano.
Sebastián se convirtió en su sombra, su confidente.
Un escudo.
Isa empezó a cortar lazos con Ricardo, en secreto.
Vendió el departamento que compartían en Palermo.
Ricardo no notó la cláusula de posesión diferida.
Cambió accesos bancarios.
Reestructuró propiedades.
Todo con una calma aterradora.
Invitó a su padre, Don Rafael, a la gala.
Hacía años que estaban distanciados, desde que él se casó con Patricia Roldán, la madre de Valeria, después de la muerte de la madre de Isa.
Antes de la gala, Isa le envió un pendrive a Don Rafael.
Pruebas del engaño de Ricardo.
Y de las malversaciones de Patricia.
Y de las manipulaciones de Valeria.
Don Rafael sintió un remordimiento profundo por haber descuidado a Isa.
Ahora entendía.
Protegería a su hija.
Usaría su poder, su conglomerado de medios, para hacer justicia.
Para castigar a todos.
Incluida su esposa y su hijastra.
Patricia Roldán se había casado con Don Rafael por su dinero.
Usaba los fondos de las empresas Vargas para su vida de lujos y para apoyar a Valeria.
No sabía lo que se venía.





