Punto de vista de Victoria:
Era mi primer día de universidad, así que me di una ducha temprano en la mañana, me puse un top corto que combiné con una chaqueta de mezclilla, jeans a la cintura y unas botas altas, até mi cabello en una coleta, y estaba lista para aventurarme hacia mi nueva vida.
Para ser franca, estaba sumamente nerviosa al respecto, sobre todo porque no quería leer los pensamientos de la gente, cosa que siempre había sido mi principal preocupación cuando llegaba nueva a algún lugar.
Sí, así es, tenía la capacidad de leer la mente. De hecho, si me concentraba lo suficiente, podría tener una precisión del 99%.
Sin embargo, era un don bastante agotador, y hasta molesto.
Siempre sentía que invadía la privacidad de alguien, idea que me enfermaba.
Es más, hasta los 16 años ni siquiera tuve amigos por la única razón de que siempre encontraba algún defecto en su actitud al leer sus pensamientos.
A raíz de ello traté de controlar mi maldición tanto como podía. Por lo tanto, ya podía leerles la mente a las personas solo cuando quería hacerlo.
Dado que en el pasado no tenía ningún control sobre eso, la mayoría de las veces volvía a casa gritando de dolor debido a que mi cabeza sentía una presión insoportable.
Esa mañana, suspirando profundo ante el día que tenía por delante, salí a la calle a respirar el aire fresco.
Como la universidad no estaba tan lejos de la casa de Marla, decidí ir caminando.
A fin de cuentas, eso siempre me ayudaba a aclarar mis ideas, además, admirar los alrededores del lugar naturalmente hermoso en el que me encontraba me hacía sentir más a gusto.
En ese momento, mientras me ponía los auriculares para escuchar mis canciones favoritas, vi algo borroso pasando frente a mí. Me dio la impresión de que era la silueta de un animal enorme.
Teniendo en cuenta la magnitud de lo que alcancé a ver, miré a mi izquierda con nerviosismo, pero no encontré nada sospechoso.
'Es solo mi imaginación', me dije.
Tal vez todo se debía a las antiguas historias que Marla me había estado contando sobre el lugar.
'¿Lobos conviviendo con humanos? ¿En serio? ¡Por favor, qué ridículo!'.
Luego, mirando el viejo reloj que me había regalado mi madre, noté que solo me quedaba media hora para llegar a clases, de modo que decidí correr el resto del camino.
No obstante, la imagen de aquella figura borrosa seguía apareciendo en mi mente.
Al llegar a la universidad, de lo primero que me di cuenta fue de lo grande que era. La verdad era que no sabía por qué una universidad tan enorme y con tan buena reputación no era más popular. Bueno, quizás era porque se encontraba en una ciudad tan apartada como esa.
Marla también me había comentado que solo unos pocos afortunados tenían la oportunidad de estudiar ahí, y que el criterio para admitirlos era un misterio para todos.
Era pertinente aclarar que yo no era el tipo de persona que solía destacar académicamente hablando, aunque siempre se decía que mi coeficiente intelectual era más alto que el promedio, lo que me facilitaba tener buenas calificaciones.
"¡Hola! Eres Victoria, ¿verdad?".
Al darme la vuelta para ver quién me llamaba, vi a Daniel caminando en mi dirección en compañía de sus amigos.
"Sí... Tú eres Daniel, si mal no recuerdo".
"¡El mismo que viste y calza! Oye, la última vez que nos vinos, te fuiste a toda prisa. Permíteme presentarte a mis amigos. Ella es Kayla, este de acá es Aiden, él es Chris, esta es Angela y por allá está Tina. Ah, y esos dos tipos que corren hacia nosotros son Sean y Matt", dijo.
Por mi parte, solo los miré con cortesía, antes de murmurar mi nombre.
"Soy Victoria, Victoria Gibberson".
Dicho esto, me volví a girar para irme a mi clase cuando sentí una pesada mano sobre mi hombro.
'¡Guau! Hablemos de respetar el espacio personal', pensé, volteando los ojos.
"Oye, ahora vives en nuestra ciudad y tenemos la regla de que nadie debe andar solo. Déjame decirte que si eres una de esas personas raras a las que les gusta vivir en su burbuja, estás en el lugar equivocado, querida. Por eso te incluimos con orgullo en nuestro grupo", intervino Sean.
Viendo a los otros, todos estaban sonriendo y asintiendo hacia él. Honestamente, era muy dulce de su parte querer incluirme en su grupo sin siquiera conocerme.
"¡Jajaja! Sean está en lo correcto. Hemos oído hablar de ti. Sabemos que te mudaste aquí recientemente para continuar tus estudios porque querías estar en un lugar menos concurrido. El asunto es que no nos gusta que ninguna persona que viva en nuestra ciudad ande sola, créeme, nos aseguraremos de sacarte de tu caparazón porque creemos que somos una familia", añadió Daniel, mirándome como si supiera mis secretos más oscuros.
Enseguida, rompiendo el concurso de miradas que tenía conmigo, miró su teléfono y luego a sus amigos, antes de gritar:
"¡Vaya! ¿Adivinen qué? Alexander está por regresar de su viaje. Debería estar aquí mañana por la noche o pasado mañana. Esto requiere una celebración, ¿o no?".
Ante su mención, todos comenzaron a vitorear, y sin saber quién era, un escalofrío recorrió mi espalda.
¿Por qué sentí algo tan extraño al escuchar ese nombre?
Superado el episodio, llegar a mi primera clase fue una tarea compleja.
Por otro lado, a pesar de que me estaba moviendo con el grupo, eso no impedía que la gente hiciera comentarios sobre mí.
Lo peor era que como tenía que concentrarme en caminar y tratar de no prestarle atención a la gente, resultó que escuché pensamientos más coloridos sobre mí.
Uno incluso ya me estaba considerando su novia, lo que me hizo reír internamente.
Claro, yo estaba consciente de mi belleza, tenía un largo y hermoso cabello castaño oscuro, medía 1.70 mts y tenía curvas en los lugares correctos.
No diría que era flaca o gorda, supongo que estaba en el medio. En cuanto a mis ojos, eran de un color ámbar que a través de la luz se veía como color avellana.
En realidad, estaba tan acostumbrado a recibir ese tipo de miradas que lo olvidé. Incluso alguna vez tuve esa vida en la que era una jovencita fiestera a la que la mayoría de los chicos querían tener.
"Tienes algunos admiradores, Vic", dijo quien creía yo que era Kayla mientras me chocaba el hombro juguetonamente.
"No entiendo, estoy caminando al lado de las chicas más sexis que he visto, ¿por qué soy la única que está recibiendo ese tipo de atención?", pregunté genuinamente confundida.
Más allá de que sabía que tenía lo mío, me consideraba una chica promedio, y comparada con quienes me acompañaban, debía parecer una mendiga al lado de unas celebridades.
¿Por qué los chicos ni siquiera las miraban? ¿Estaban ciegos?
"¡Jajaja! Eso se debe a que estas chicas ya tienen pareja", soltó Matt como si estuviera molesto por el hecho de que aún no tenía novia.
"¡Sí! Ahora mismo eres una especie de carne fresca en la ciudad", agregó Chris, ganándose la mirada de desaprobación de Daniel.
Sin embargo, el comentario me hizo reír entre dientes. Habían sido las mismas palabras que había usado para describirme frente a Marla.
Pronto, entré al salón con Daniel, Kayla, Aiden y Sean porque teníamos las mismas clases.
De repente, antes de que pudiera poner mi libro sobre el escritorio, un chico al azar se me acercó para preguntar:
"¡Hola, linda! ¡Te ves muy sexy! ¿Qué te parece venir a mi fiesta esta noche en la playa? Nos divertiremos mucho. Y después tú y yo podemos tener nuestra fiesta privada, si quieres", dijo sugestivamente.
Mirándolo a los ojos, pude leer sus desagradables pensamientos, lo que me hizo sentir aprensiva.
A decir verdad me daba un poco de asco. Digo, ¿era necesario ser tan directo?
En ese instante, vi a Daniel acercándose a nosotros con una expresión de enojo, tal vez para ayudarme a salir de la situación.
Mientras tanto, yo le respondí al chico muy educadamente:
"Lo siento, pero no. Eres guapo, pero pretendo usar mis genitales solo con la persona con la que quiera reproducirme, y tú seguramente no lo eres", dije chasqueando la lengua para mostrar mi insatisfacción.
Al escuchar eso, todos a mi alrededor dejaron de moverse para mirarme como si me hubieran crecido dos cabezas. De hecho, el ruido del salón se detuvo al punto de que se podría escuchar la caída de un alfiler al suelo... hasta que Sean se echó a reír.
Se rio tanto que se habría caído de la silla si no fuera porque Aiden lo sostuvo.
De inmediato, todos lo siguieron.
Yo no tenía idea de qué era tan gracioso, es decir, simplemente había rechazado cortésmente a un tipo. Incluso me había tomado la molestia de llamarlo guapo.
Por ende, volteándole los ojos a la figura enojada que se alejaba, abrí el libro de texto mientras mantenía mi barrera mental levantada para no escuchar los pensamientos de nadie.
Al final, las 3 clases restantes transcurrieron sin incidentes, solo los profesor me miraban raro porque no esperaban que mucha gente se mudara a esa ciudad.
No podía entenderlos.
Sí, la ciudad estaba rodeada de bosques y tal vez no era el lugar más seguro para vivir con todos esos lobos y animales salvajes que se rumoreaba, pero eso no significaba que no fuera hermosa.
No solo eso, sino que la encontraba relajante y tranquila.
Al salir de clases, me senté en el comedor con el grupo al que me agregaron sin consultarme, aunque realmente no me importaba y ya me agradaban.
Para mí, eran como una bocanada de aire fresco. Y lo más importante era que no eran demasiado criticones o curiosos.
Estaba ocupada bebiendo mi malteada de chocolate mientras Sean y Aiden recreaban la escena en la que yo rechazaba al chico que se me había acercado antes.
Todavía no podía determinar qué estaba mal en la forma en la que lo rechacé. Ciertamente fui bastante directa, pero no creo que haya sido mal educada ni nada por el estilo.
"Jajaja... Me habría encantado estar allí para verlo con mis propios ojos. Esos tontos estaban demasiado orgullosos de sí mismos tratando de endulzarles la oreja a todas las chicas. Es bueno ver que alguien los rechaza", dijo Chris entre risas.
"Por cierto, eres increíblemente atrevida, debo decir", comentó Kayla riendo junto a él.
"¡Oh, sí! A juzgar por su cara, ¿alguien se podría imaginar que se le ocurriría una respuesta como esa? Fue como decir que no tajantemente, pero disculpándose. Realmente nos asombró", soltó Angela, guiñándome un ojo.
"Bien, bien, basta, chicos. Mírenla, la están avergonzando. Vamos, cambiemos el tema", interrumpió Daniel, cuyo gesto me hizo sonreírle agradecida.
El resto del día fue borroso para mí.
De regreso a casa, decidí tomar el camino del bosque. No sabía por qué sentía que algo me estaba llamando, y yo, siendo la idiota que era, seguía a mi corazón a pesar de que mi razón sabía que lo que estaba haciendo no era seguro.
Probablemente estaba actuando como la heroína de alguna película de acción en la que la chica sabe que hay peligro, pero aún así corre el riesgo porque es una estúpida.
De todos modos, me dije a mí misma que esa era la ruta más corta, y comencé a caminar con mis auriculares puestos. Dejé el volumen al mínimo para poder escuchar cualquier otro sonido cerca de mí.
Todavía no estaba oscuro porque eran solo las 4 de la tarde, así que me podía tomar mi tiempo para pasear. En ese sentido, decidí echarle un vistazo al lago del que Marla me había hablado una vez.
Al llegar, inhalé profundamente el aroma fresco del agua, la tierra húmeda y las diferentes flores alrededor.
No había dudas de que era un paisaje hermoso.
Después de estar parada durante unos buenos 10 minutos, emprendí mi regreso a casa, cuando sentí que un escalofrío me recorría la columna a causa de la fría brisa que traía el ocaso.
Con esto, apuré un poco el paso, prometiéndome a mí misma regresar.





