Capítulo 2:
Había llegado el día, ya el acta de boda fue firmada y Christopher y Lía, están legalmente casados. La falsa ceremonia con Raquel ya había pasado y ahorita la pareja está en su recepción mientras que Lía, esperaba a Chris en el auto según el plan acordado, traía puesto el vestido que su hermana debía colocarse en cualquier momento se debía poner su hermana. Por otro lado estaba Raquel junto a su madre de camino a un vestidor que había en el club de recepción para cambiarse de vestido, pero grande fue su sorpresa cuando no vio su segundo vestido allí.
—¿Dónde está el vestido? —reclamo Raquel.
—Debe ser que aun no lo han traído, iré a preguntar qué sucedió. —respondió Adiná, su madre.
—Hazlo y rápido por favor que no quiero hacer esperar mucho a Chris. —sonrió ampliamente recordando a su ahora esposo
—Claro hija yo me apuro.
Dicho esto Adiná, dejo la habitación mientras Raquel se miraba al espejo, la chica distraída en el espejo pudo escuchar cuando el seguro de la puerta fue pasado cosa que la extraño y se dirigió a esta, pero al intentar abrirla se dio cuenta que la puerta había sido cerrada por fuera.
—Mamá. —Dijo golpeando la puerta—. Ábreme en este instante.
—Lo siento mucho hija fueron ordenes de tu padre. —dijo la madre, lamentándose.
—Ordenes de mi padre. —Dijo extrañada y molesta a la vez—. Por favor mamá deja la broma y abre la puerta de una buena vez. —empezó a asustarse por la situación.
—No puedo abrirla, adiós hija. —dijo, marchándose del lugar.
—Madre. —llamo Raquel, pero no obtuvo respuesta—. ¡Mamá ábreme por favor! —Dijo golpeando la puerta desesperada— ¡MAMÁ! —grito la chica llorando.
Lo cierto es que Raquel, no saldría de ese cuarto en toda la noche por otro lado Christopher estaba totalmente ebrio esperando a su mujer para juntos irse hasta la Suite de recién casados, pero quienes aparecieron fueron su padre y su suegro diciendo:
—Hijo es hora de irte. —dijo Marcus, su padre
—Pero y Raquel ¿Dónde está ella? —pregunto, apartándose de su padre.
—Ella esta esperándote en el auto. —respondió su suegro.
—Entonces no la hare esperar más. —dijo el chico sonriendo ampliamente.
Dicho esto el muchacho se fue junto a su padre y su suegro hasta el auto, en donde se suponía lo estaba esperando su amada esposa, Lía quien vio como dejaban a un Chris muy ebrio sentado a su lado se limito a decir palabra hasta que llegaron a la habitación del hotel en donde miro a Chris a los ojos y pregunto:
—¿Christopher sabes quién soy? —pregunto, con tristeza pensando en que estaba a punto de traicionar a su hermana.
—Claro que se quién eres. —Respondió acariciando el rostro de la chica—. Mi bella y amada Raquel.
—Mira bien Chris. —dijo Lía, alejándose de el.
—No tengo que mirar bien para saber quién eres hermosa. —dijo acercándose a ella y mirándola a los ojos—. Solo con mirar tus ojos ya sé quién eres.
—¡Es que yo no soy Raquel! —Dijo desesperada—. ¡Soy Lía!
Christopher ignoro esas últimas palabras dichas por Lía y la acerco a él para darle un apasionado beso el cual la chica no tardo en corresponder. Una cosa llevo a la otra y en menos de lo que la pareja podría imaginarse ya habían consumado el matrimonio. Lía, por una parte se sentía Feliz pues Chris había aceptado tomarla sabiendo que ella no era Raquel, pero se sentía triste por su hermana pues le había quitado a su esposo. Luego de martiriarse por un rato con sus pensamientos y se quedo profundamente dormida sin imaginarse lo que le esperaba al día siguiente.
Al Día Siguiente…
La mañana había llegado en aquel cuarto de hotel y ya Lía había despertado con una leve sonrisa en su rostro, pero esa sonrisa desapareció después de darle los buenos días a Christopher.
—Buenos días Chris. —dijo la chica acariciándole el cabello al chico.
—Buenos días Raquel. —dijo el muchacho sin abrir los ojos.
—¡Raquel! —exclamo, sorprendida sentándose en la cama.
—Lía. —dijo Christopher, sentándose en la cama en shock—. Pero ¿qué haces tú aquí? y ¿en donde esta Raquel?
—Chris yo, yo, yo. —trato de hablar la chica pero los nervios no la dejaban.
—Habla Lía. —grito Christopher molesto—. Porque motivo te metiste conmigo sabiendo que me case con tu hermana.
—Chris tu nunca te casaste con Raquel. —dijo Lía llorando—. El acta de matrimonio que firmaste nunca fue firmada por Raquel, yo fui quien la firme.
—Te has vuelto loca Lía. —dijo Chris, tomando una toalla y cubriéndose para salir de la cama, mismo acto que repitió Lía.
—Christopher tienes que escucharme. —dijo acercándose a el.
—Porque hiciste tal locura sabiendo que yo amo a tu hermana. —grito Christopher, tomando a la chica del brazo.
—No fui yo quien decidió esto. —dijo la chica asustada sin siquiera mirarlo—. Mi padre estaba en contra de casar a Raquel, sin yo haberme casado antes, por esos le propuso a tu padre casarme contigo y el acepto.
—Mientes. —dijo soltándola—. Mi padre sabe que amo a Raquel el jamás hubiera aceptado esto.
—Pero no estoy mintiendo, a tu padre lo único que le importaba era la alianza entre su empresa y nuestra empresa y le daba totalmente igual con quien te casaras. —dijo Lía desesperada—. Puedes llamar a tu padre y preguntarle.
Christopher no dijo nada solo tomo su celular y le marco a su padre quien no tardo en contestarle y confirmarle todo lo que Lía le había dicho segundos antes. Luego de colgar la llamada miro a la chica quien solo lloraba sentada a la orilla de la cama y dijo:
—¿Por qué no me lo dijiste? —Pregunto con rabia—. Porqué no me avisaste si se supone que eras mi amiga —grito asustando a la chica quien rápidamente se puso de pie.
—Pero dime que podía hacer yo Christopher. —dijo la chica con temor—. Yo no podía hacer nada para detener a nuestros padres, ellos me obligaron a esto.
—Tu bien podías detener lo que aconteció anoche entre nosotros —escupió el chico furioso.
—Yo pensé que tu sabias que era yo —dijo la chica llorando a mares —Por eso no te detuve.
—Lía, Lía, Lía, yo estaba ebrio como se supone que iba a saber que eras tú, yo siempre creí que estaba con Raquel. —dijo Christopher.
—Pero es que yo te dije mi nombre antes que todo ocurriera y tu. —dijo la chica pero fue interrumpida.
—Que tú me dijiste tu nombre, por el amor de Dios Lía, si tú me dices eso jamás te hubiera tocado y menos estando borracho no mientas por favor. —dijo el chico sin creerle.
—Pero no estoy mintiendo. —se defendió la chica.
—Ya calla Lía. —dijo el chico encerrándose en baño.
Lía solo se sentó de nuevo en la cama y sus lágrimas salieron a mares se sentía terrible por todo lo que había pasado, se dejo cegar por su ingenuidad y no acato su plan de detener a Chris antes que la tomara. Por otro lado Raquel lloraba de la rabia pues ya su madre le había contado el motivo de haberla dejado encerrada toda la noche.
—¡Es una zorra! —escupió Raquel con rabia—. Como Lía pudo hacerme eso.
—Hija tu hermana fue obligada por tu padre. —hablo Adiná con esperanza de calmarla.
—¿En donde esta ella? —Pregunto Raquel—¿En donde esta Lía? —grito.
—En el hotel hija. —respondió la madre—. Pero que piensas hacer.
—¡Voy a matar a esa perra! —dijo secando sus lagrimas con rabia.
Raquel, si articular palabra tomo el bolso que la había traído su madre con ropa y se cambio su vestido para luego recoger su cabello en una cola alta, cuando estuvo lista salió de aquel lugar y tomo un taxi con rumbo al hotel. Su madre quien sabía lo podía acontecer la siguió en otro taxis para intervenir en cualquiera que sea la situación. Por otro lado estaba Lía, quien luego de ver a Christopher marcharse con sus cosas enojado, se arreglo y dejo la habitación para bajar al restaurant del hotel y tratar de desayunar algo pero ni apetito tenia pues no llego ni a tocar la comida, estaba hundida en su pensamientos que no se percato de la llegada de su hermana hasta que la ya mencionada la había tomado del cabelle y la tiro bien fuerte contra el piso diciendo:
—¡Eres una zorra! —grito Raquel.
—Hermana yo fui obligada a esto. —dijo Lía, poniéndose en pie.
—Maldita. —dijo Raquel, dándole una dura bofetada.
—Raquel, detente en este instante. —intervino su madre antes de que la ya mencionada agrediera mas a Lía —. Por favor estamos en publico
—¡A que le temes madre! —escupió Raquel, furiosa—. A que todos aquí se entere esta perra —dijo señalando a Lía—. Que se hace llamar mi hermana me robo a mi marido, pues que lo escuchen muy bien esta Zorra me robo a mi marido. —grito furiosa mientras todos los presentes las observaban.
—Raquel, cállate en este momento. —le dijo su madre.
—Eres una zorra Lía y jamás te perdonare por lo que hiciste. —dijo Raquel, a su hermana para luego irse.
—Lo siento tanto hija. —dijo su madre para luego ir tras Raquel.
Lía solo se retiro del restaurante avergonzada para dirigirse a su habitación pero en el camino fue interceptada por el gerente del hotel, quien luego de detenerla le dijo:
—Lamento tener que comunicarle esto señora pero debido al inconveniente ocurrido en el restaurant le voy a tener pedir que se vaya del hotel. —hablo el gerente—. Un hotel de este prestigio no puede permitirse que acto que perjudiquen su imagen como el que aconteció en el restaurant.
—Entiendo y lamento lo que sucedió. —dijo Lía apenada—. Recojo mis cosas, entrego la llave y me marcho.
—Se le agradecerá muchísimo señora. —dijo el gerente.
Lía sin decir más fue hasta la habitación donde recogió todas sus cosas y luego de dejar la llave en recepción se marcho de el hotel en taxi con rumbo a su casa, al llegar se encontró con su hermana estérica y su madre intentando calmarla. Raquel, al verla dijo:
—¿Qué haces aquí Zorra? —Pregunto enojada—. No deberías estar con el que se supone que debía ser mi marido.
—Me corrieron del hotel. —dijo Lía, siquiera verla mientras se sentaba en uno de los sofás de la sala.
—Es lo mínimo que te mereces maldita y ni te sientes porque aquí no te quiero. —dijo Raquel, poniéndola de pie—. Tomas tu porquerías y lárgate perra.
—Hija será mejor que te vayas. —dijo mi madre—. Tu hermana no está de muy buen humor vete por favor.
No dije nada más solo me puse de pie y salí de la casa, estando fuera tome otro taxi y le pedí que me llevara a un hotel económico pues tenía algo de dinero para pagar una habitación por lo menos para esa noche. Llegue a el hotel el cual no era muy lujoso y pague la habitación, y luego de recibir la llave me fui directo a esta en donde me dispuse a no salir pues no tenía a donde ir y las personas que más quería no deseaban verme ni en pintura.
Mientras Tanto en una cafetería de la Ciudad Con Christopher…
Aun no asimilaba lo que mi padre me había hecho, confiaba en el, lo admiraba mucho y solo me lleve una gran decepción de su parte. Luego de dejar a Lía en el hotel llame a mi mejor amigo Eddy y le conté todo para luego pedirle que no reuniéramos pues necesitaba hablar con él y por teléfono no podía contarle todo.
—Aun no creo lo que te han hecho. —dijo Eddy, sorprendido.
—Ni me lo recuerdes, me duele tanto haber perdido a Raquel por culpa de la avaricia de mi padre y el de ella. —dije tratando de aguantar las lagrimas.
—¿En donde esta Lía? —pregunto mi amigo.
—La deje en el hotel. —respondí sin darle importancia.
—y ella, ¿Cómo esta al respecto? —pregunto de nuevo Eddy.
—Eso me importa poco. —Respondí seco—. Además esto también es su culpa.
—Creo que estas siendo duro Chris, ella también fue víctima de la misma avaricia que te enredo en todo esto. —argumento Eddy.
—Victima dices. —dije serio—. Ella también fue cómplice, si fuera una víctima me hubiera detenido antes de tomarla y no hubiera permitido que nada de eso aconteciera.
—No puedo creer que digas eso. —dijo mi amigo negando.
—Digo la realidad Eddy. —dije apretando mis puños—. Ella fue una cómplice de nuestros padres.
Continuara…





