Mi Escape de la Casa Asfixiante

La vida en la casa Vargas se había vuelto un campo de minas desde la llegada de Leo. Sofía lo había apadrinado en un programa de la iglesia, un "alma perdida" que necesitaba guía. Pero yo veía la verdad.

Leo era un parásito.

Decía que había contraído una grave enfermedad infecciosa por proteger a Sofía durante una pelea en una fiesta. Una mentira conveniente que usaba para manipularla. La verdad era que Leo frecuentaba ambientes de riesgo, lugares donde se comparten más que bebidas.

Pero Sofía se lo creía todo. Se sentía en deuda.

Una tarde, volví a casa y encontré los restos de mi guitarra en el suelo del salón. Era la guitarra de mi padre, lo único de valor que me quedaba de él. Estaba hecha pedazos.

Leo estaba sentado en el sofá, mirando la televisión como si nada.

"¿Qué ha pasado?", pregunté, con la voz temblorosa de rabia.

Leo me miró con sus ojos de víctima profesional. "Me asusté. Hubo un ruido fuerte y... la tiré sin querer. Lo siento mucho, Mateo."

Sofía salió de la cocina, secándose las manos en un delantal.

"Mateo, no ha sido para tanto. Es solo una cosa material. Leo está muy sensible últimamente, su enfermedad lo debilita."

"¿Una cosa material?", repetí, incrédulo. "Era de mi padre."

"Lo sé, y lo siento," dijo ella, pero su tono era impaciente. "Pero la salud de Leo es más importante. No le presiones."

Esa noche, durante la cena, Sofía hizo un anuncio.

"Leo se va a mudar con nosotros una temporada. Su estado ha empeorado y necesita cuidados constantes."

El señor y la señora Vargas, mis padres adoptivos, asintieron desde la cabecera de la mesa. Siempre estaban de viaje de negocios, confiaban ciegamente en el juicio de su hija mayor.

Isabel, la hermana pequeña de Sofía, dejó caer el tenedor.

"¿Aquí? ¿En nuestra casa?"

"Sí, Isabel," dijo Sofía con firmeza.

Entonces Leo, con una sonrisa maliciosa, habló.

"Me gustaría la habitación de Mateo. Es la más luminosa."

Sentí un nudo en el estómago. Mi habitación. La habitación que tenía el mural que Sofía y yo pintamos juntos cuando éramos niños, un dibujo que representaba nuestras dos familias, las parras de mi padre entrelazándose con las de los Vargas.

"No", dije en voz baja. "Cualquier otra habitación."

Sofía me lanzó una mirada gélida.

"Mateo, no seas egoísta. Es por la salud de Leo."

"Pero el mural..."

"Se pinta de blanco y ya está," sentenció ella. "No es un drama."

Me levanté de la mesa, incapaz de seguir escuchando.

"Haced lo que queráis."

Mientras subía las escaleras, escuché la voz de Isabel.

"Hermana, eso no está bien. Ese mural es importante para Mateo... y para ti."

La respuesta de Sofía fue cortante.

"Tú no entiendes nada, Isabel. Cállate."

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.