MI DESLIZ CON EL MILLONARIO

Aineth

Ricardo y yo empezamos a compartir cenas en su casa, escapadas a otras ciudades, durante tres meses, hasta el día de hoy, el guardia entra a mi oficina, en tono serio y amable dice:

-       Señorita, la buscan. 

-       ¿Quién?- pregunte sin prestar atención, con la vista posada en mi computadora, hasta que una voz conocida dijo. 

-       ¿No puedo venir a visitar a mi esposa?- mi tono sarcástico y la mirada clavada en ella, levanto la mirada, sus ojos se clavaron en mi buscando una explicación, con una mezcla de incomodidad y molestia, se puso se pie, me miro, con una sonrisa forzada, respondió.

-       Claro, que puedes- sonrisa fingida, le di las gracias al guardia, Felipe entro, se acercó beso mis labios y me abrazo, tomándome por la cintura, sus brazos eran extraños para mí, al igual que sus labios, su cercanía me era indiferente, en mis labios y mi cuerpo estaba la marca de las caricias de ese hombre que estaba al final del pasillo.

-       Hueles delicioso- bese su cuello- hace tiempo que tú y yo- bese sus labios, coloqué mis manos sobre sus glúteos. 

-       Felipe aquí no- no estaba interesada en tener intimidad con él, en otro tiempo su aparición en mi oficina y sus manos en mis glúteos me hubiesen provocado y habría hecho realidad una de mis fantasías, pero ahora, ahora no quiero sus besos, menos sus caricias. 

-       Ese collar no lo había visto- la mire, buscando respuestas. 

-       Lo compré hace poco- mentí, fue un regalo de Ricardo. 

-        Quiero que vayas a casa, que hagamos el amor- la abrace y bese su mejilla, intentando convencerla. 

-       No, puedo tengo una cena de negocios- mentí, dirijo la mirada hacia la computadora , evitando mirarlo a los ojos.

-       ¿Puedes cambiarla?- bese su cuello , acaricie sus piernas.

-       Es importante esta cena- el insistió, con caricias y besos, sus manos formaban círculo bajo mi blusa, hasta que la puerta se abrió, los ojos de Ricardo se clavaron en Felipe, llenos de furia, mi rostro sonrojado, Ricardo se limitó a decir. 

-       Lo siento debí tocar- salí de la oficina, cerré la puerta y camine hacia mi auto, me molesto ver a ese tipo acariciando a Aineth, al día siguiente ella buscó hablar conmigo, enviando mensaje, intentando quedarse a solas conmigo, yo lo evite a toda costa, hasta que el viernes llego, la gente se había ido o al menos eso pensé, tomé mi teléfono, salí hacia mi auto y ahí estaba ella, me sonrió. 

-       ¿Seguirás evitándome?- lo mire, deseando besarlo.

-       Usted es una mujer casada- seguí mi camino, tratando de evitarla, con unas inmensas ganas de besarla, de tomarla entre mis brazos, de llenarla de caricias, hacerle el amor.

-       ¿A caso estás celoso?- pregunte mirándolo, con la ceja levantada y los brazos cruzados, esperando su respuesta, buscando su mirada, sus ojos verdes y esa sonrisa sexy que tiene, que tanto me gusta.

-       Eso es imposible, lo nuestro fue una noche de copas, de diversión- dije con la mirada hacia el interior de mi auto.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.