Viendo que la situación se desarrollaba como ella quería, Natalia sonrió y le dijo a Daniel: "Papá, por ahora somos los únicos que sabemos de esta vergüenza que ha hecho Yvonne. Sin embargo, si se corre la voz, la reputación de nuestra familia quedará arruinada. No solo eso, la familia Schultz podría enfadarse, y eso afectaría a la relación de cooperación entre nosotros. Tienes que actuar de inmediato, antes de que las cosas se nos vayan de las manos".
Daniel fulminó a Yvonne con la mirada.
"Sal de esta casa ahora mismo. ¡Y no vuelvas aquí hasta que te saques esa cosa!".
"Papá, ¿por qué le crees a Natalia en vez de a mí?", preguntó la muchacha con las manos en el pecho, mientras miraba a su padre con ojos llorosos.
El hombre no respondió, pero sus ojos expresaban lo que sentía.
Ante esto, el corazón de Yvonne se encogió con dolor en su pecho, pues su propio padre la estaba abandonando. Sabía que las probabilidades estaban en su contra en esta casa, y que ya no podría quedarse aquí ni aunque abortara al niño…
Esta gente ya no era su familia… Estaba sola en el mundo.
De repente, una sonrisa apareció en el rostro de Yvonne, pero las lágrimas siguieron corriendo por sus mejillas.
"¡Oh, papá! Eres un hombre tan gracioso y despistado. Ni siquiera me preguntaste mi versión de los hechos… solo creíste en la palabra de Natalia sin más. ¿Siquiera me ves aún como tu hija? Dejaste de preocuparte por mí desde que mi madre falleció. Parece que has estado esperando a que llegara este día para echarme, ¿no es así?".
Daniel apartó la vista, como si aquellas palabras no le afectaran.
La muchacha cerró los ojos y asintió con la cabeza. Al cabo de un rato, volvió a abrirlos con determinación. "Bien, me iré de esta casa. Sin embargo, no abortaré. De ahora en adelante, no tendré nada que ver con esta familia. Tu hija, Yvonne, morirá en cuanto yo salga de aquí".
A continuación, giró sobre sus talones y salió furiosa y decidida, dejando boquiabiertos a todos los presentes, quienes contemplaban su espalda en estado de shock.
Pasaron varios segundos hasta que Natalia expuso: "Papá, iré a convencerla".
Las lágrimas corrían por el rostro de Yvonne mientras salía del hogar que una vez conoció.
"¡Espera!". La voz de Natalia llegó de repente desde atrás.
Yvonne se detuvo en seco y se volteó, solo para ver a la otra sonriéndole con malicia. La bruja mostraba sus verdaderos colores ahora que no había nadie delante.
"Ya tienes lo que siempre has querido. ¿Qué más quieres?", preguntó Yvonne, secándose las lágrimas y cruzándose de brazos.
"¿No quieres saber quién es el padre de ese bebé que tienes en la barriga?".
Al oír eso, los ojos de Yvonne se abrieron de golpe. "¿Sabes quién es el padre? Espera un momento, ¿acaso tú…? ¿Tú planeaste lo que pasó esa noche?".
"¡Sí!", exclamó la otra, la cual se acercó y continuó con orgullo: "Yo soy el cerebro detrás de todo esto. Como buena hermana, pensé que tenías que experimentar el placer de ser una mujer de verdad. Lo planeé todo muy bien, e incluso te puse un afrodisíaco en el alcohol. Dime, ¿cómo te sentiste aquella noche? Le dije al tipo que te satisficiera. Lo disfrutaste, ¿verdad?".
Ahora cobraba sentido todo lo que había sucedido esa noche.
Durante el acto, Yvonne se encontró gimiendo y deseando más de aquel hombre. ¡Resultó que ese comportamiento irracional sucedió porque estaba drogada! ¡Natalia era una maldita!
"¡Vete a la mierda, Natalia! Eres la persona más perversa con la que me he cruzado", maldijo Yvonne apretando los dientes.
Sin embargo, Natalia se cruzó de brazos y sonrió. "Me subestimas, Yvonne. Siempre estuve dispuesta a hacer cualquier cosa para que te echaran. Si fueras lo bastante sensata, deberías haberte marchado hace mucho tiempo. ¡Soy la única hija de nuestro padre ahora! ¿Cómo crees que podrás competir conmigo por la propiedad familiar y por Cillian? Llevas en tu vientre al hijo de un matón al que quizá no vuelvas a ver. ¿Qué hombre querría salir contigo ahora? ¿A dónde irás después de esto? ¡Tu vida es un caos! ¿Cómo puede existir alguien tan miserable? ¡Ja, ja, ja!". Natalia soltó una carcajada malvada, en tanto sus ojos brillaban con una felicidad inconmensurable.
Con ganas de darle un puñetazo en la cara o estrangularla hasta la muerte, Yvonne apretó los puños para decir con voz profunda: "Me arruinaste la vida. ¡No te dejaré ir ilesa, maldita perra!".
Al segundo siguiente, abofeteó a su hermanastra con tanta fuerza que la sangre le brotó a esta de la comisura de los labios. Ella se quedó helada en el sitio durante un segundo, y luego espetó: "¡¿Cómo te atreves a poner tu sucia mano sobre mí?! ¡¿Quieres morir?!".
Natalia se abalanzó sobre ella en el acto, y las dos empezaron a pelear como perros y gatos. A Yvonne le ardían los ojos, pero solo tenía una cosa en mente: morir con este demonio.
"¡Ay!".
De repente, le tiraron del pelo desde atrás. Yvonne se tambaleó y cayó al suelo sin poder evitarlo, y sus manos enseguida volaron a su vientre.
Cuando Natalia vio a Daniel allí de pie, se arrojó a sus brazos y lloró con pena: "Papá, solo salí para decirle a Yvonne que no fuera tan impulsiva. Pero en lugar de escucharme, me acusó de envenenar tu mente y de arrebatarte a ti y a Cillian. ¡Casi me mata! ¡Estaba muy asustada!".
Daniel acarició la espalda de Natalia, y miró a su hija y le gritó: "¡Desgraciada! ¿Cómo te atreves a tratar de matar a tu hermana? ¡Estoy harto de ti! ¡Ya no eres mi hija! ¡Vete y no vuelvas jamás!".
El dolor que estalló en el corazón de Yvonne era desgarrador. Sin embargo, solo se levantó y se fue con decisión.
Su padre ya estaba muerto para ella. El bebé que llevaba en su vientre era ahora su única familia.





