Mi ardiente princesa

Los dos seguían parados de pie frente a mí observándome fijamente como si esperaran una especie de orden de mi parte.

Lo único que sé es que esto va a ser divertido.

Me gusta molestarlos, aunque no es cosa fácil.

—Esto pasó por tu culpa —le gruñí a Akram fingiendo enfado, pero este no parecía demasiado afectado con mis palabras.

Su semblante frío era lo único que notaba de él logrando que mi diversión fuera reemplazada por irritación.

¿Por qué siempre se mostraba tan inexpresivo?

—Solo estamos haciendo nuestro trabajo, princesa —expuso Akram.

Arqueé mi ceja en su dirección dudando si hacer mi siguiente movimiento.

Siempre he refrendado lo que siento por ellos, no por mi padre, sino por lo que ellos van a pensar de mí.

Normalmente coqueteo sutilmente sin embargo estoy segura que ellos piensan que ese flirteo sencillo es parte de mi personalidad coqueta.

Si supieran la verdad... ¿Me rechazarían?

El pensamiento me hace poner ligeramente más tensa y mi boca se aprieta un poco inevitablemente.

—Está bien, están haciendo su trabajo. Malik, ven aquí y dame un beso —demandé enseguida fijando mi vista en el hombre que me ha servido desde que era una niña.

Conozco a Malik desde que ambos éramos niños.

Mi mente comenzó a recordar el momento exacto en el que vi a Malik por primera vez.

"

24 de octubre de 2012

La lluvia caía suavemente al suelo mientras que yo veía desde la ventana como mi hermano jugaba afuera con Aslan, el hijo de Duha, la sirvienta del castillo.

Mis padres no sabían que Asim está ahora mismo haciendo lo que está haciendo. Siempre han estado locos por el cuidado del príncipe heredero, al punto que mi hermano ni siquiera puede salir de su habitación y que haya escapado y ahora esté saltando sobre el lodo no va a ponerlos nada felices, pero yo no voy a decírselo a nadie.

Escucho pasos detrás de mí que hacen que me sobresalte de inmediato.

Si alguien se da cuenta de que mi hermano está afuera...

Me di la vuelta para ver a la persona que había llegado dándome cuenta de que se trataba de Duha.

Enseguida sonreí tranquilizándome.

Duha nunca delataría a mi hermano.

Mi calma desapareció repentinamente al darme cuenta de que ella no estaba sola. De su mano iba un niño.

Mi cara se arrugó sabiendo que Aslan, quien era su único hijo está ahora con mi hermano. Entonces ¿Quién es él?

En silencio comencé a seguirla con curiosidad sin apartar la mirada de ese niño.

Su pelo me gusta porque es ligeramente rizado desde donde puedo verlo y es de un bonito color marrón claro.

Aquí en nuestro país normalmente los hombres tienen el color de cabello oscuro como mi padre y mi hermano.

¿No será de este país?

Me pregunté curiosa.

Duha se detuvo frente a la puerta de la sala de estar donde normalmente estaba mi madre y mis tías pero antes de tocarla ella se dirigió al niño como de mi edad.

—Malik, por favor no hables cariño. Yo voy a cuidar de ti, nadie va a lastimarte ¿Está bien?

¡Tiene un nombre tan bonito!

Quiero que sea mi amigo ¿Duha lo trajo para que se quede?

Espero que sí.

No tengo amigos aquí en el castillo y me aburro mucho.

Asim no deja que yo juegue con Aslan.

Vi como el niño asintió y finalmente Duha comenzó a tocar la puerta.

La voz de mi padre sorprendentemente fue la que permitió que pasara mientras que yo me quedé atrás por un momento.

La suave voz de Duha se hizo notar haciendo que entrara para escuchar si ese niño se quedaría o no con nosotros.

Mi mamá me hizo una seña disgustada para que fuera con ella y la obedecí de inmediato quedando frente a frente con ese niño y Duha.

Mamá me susurró algo aunque no pude oírla. Lo único que podía hacer en ese momento es mantener mis ojos en él.

Malik.

¡Nunca he visto un niño tan guapo!

Sus ojos son tan bonitos como su pelo.

Sus pestañas son largas, aún más que las mías.

Creo que él se ve como un príncipe.

¿Puede ser que Duha trajo a mi príncipe para que me case con él?

Soy pequeña aún pero mi tía Batul me dijo que un día me casaría con un príncipe.

¡Creo que es él!

Y si no es, no me quiero casar con nadie más.

Estoy segura de que Malik piensa que soy bonita también porque por un momento me miró y sus mejillas se pusieron muy rojas antes de que me dejara de mirar.

Sé que los enamorados se sonrojan al ver a sus amadas.

Escuché a mi tía decir eso.

Salí de mis pensamientos con la escandalosa voz de mi tía Basira.

— ¡No puede ser posible que una sirvienta se tome tal atribución trayendo a este huérfano aquí! —exclamó la mujer con el corazón negro, como siempre termina siendo la bruja mala—. ¡Sácale de nuestra vista Duha!

Enseguida mis sentidos se pusieron alerta.

No quiero que ese niño se vaya.

No puedo apartar mis ojos de él, incluso aunque esté al pendiente de todo a mi alrededor. Mi ansiedad creció al punto de que miré con desesperación a mi padre pero él ya estaba fulminando con la mirada a mi tía.

—Eres tú quien no debería tomarse ninguna atribución, mujer. Te recuerdo que eres la hermana de la reina, eso no te da a ti ningún poder para poder opinar aquí.

Luego de decir esto mi padre desvió sus pupilas hasta Duha quien ya no se atrevía a mira nadie en la habitación.

Sus ojos estaban clavados en el suelo con las mejillas arreboladas, no podía cuestionarme de quién está enamorada Duha en este momento, mis ojos estaban fijos en el agarre que mantenía apretada la mano del niño quien ahora la imitaba pero me di cuenta de algo que me hizo sentir feo dentro de mí.

Ese niño estaba llorando y yo...

Deseaba correr en su dirección.

Abrazarlo fuertemente contra mi y decirle que mi tía Basira siempre es así pero que iba a protegerlo de las cosas malas que ella siempre dice.

Ella es la bruja del cuento pero yo seré su princesa.

¿Las princesas pueden salvar al príncipe?

Alcé mi cabeza con determinación.

Yo voy a hacerlo de todas maneras.

Soy una princesa diferente y lucharé por mi príncipe.

Di un paso en su dirección aunque algo me detuvo abruptamente.

Una mano apretó mi hombro con suavidad haciendo que mirara hacia arriba encontrándome con la mirada de mi mamá.

Ella no está contenta con esto tampoco.

Puedo verlo.

¡Ella no está de acuerdo con que mi príncipe esté aquí!

Mi mamá negó con la cabeza como si pudiera leer mi mente y mis ojos se inundaron de lágrimas.

—Mantente callada Ayishah —espetó ella tratando que nadie más pudiera oírla.

Hice un puchero apartando mis ojos de ella para volverlos al frente donde está mi príncipe.

—Duha.

》Este chico se quedará. Lo cuidarás como a tu hijo —le dijo mi padre con suavidad y el alivio que sentí fue tan grande que de inmediato mis lágrimas desaparecieron y en su lugar una sonrisa se desplegó por mi boca sin poder creerlo.

¡Mi padre lo ha dejado quedarse!

Yo no puedo sentirme mejor.

—Lo entrenarán como a Aslan...

—No necesitamos otro entrenador de caballos Azfal —esta vez fue mi madre quien lo interrumpió con frialdad llamando a mi padre por su nombre—. Se convertirá en el siervo de Batul, ella necesita uno. Y ya que has dejado que este niño se quede, debe hacer algo.

Mi padre parecía estar listo para protestar.

De hecho, mi tía Batul también.

Él era un niño.

¿Cómo podía servirle a mi tía?

Pero fue Duha la que asintió con la cabeza sonriendo con dulzura y agradecimiento.

—Muchísimas gracias su Majestad, le enseñaré a Malik a servir, hará todo lo que la señora Batul dicte.

Desde ahí Malik se convirtió en el sirviente de mi tía.

Por suerte no se lo habían dado a mi tía Basira quien es muy mala.

Mi tía Batul es todo lo contrario a su hermana menor.

De hecho siempre dejaba que Malik y yo jugáramos en su habitación porque era en el único lugar donde podíamos hacerlo y no ser regañados."

Volví a la realidad de repente apartando esos pensamientos infantiles.

Nunca lo creí posible pero este sentimiento se ha mantenido por años dentro de mi pecho intensificándose notablemente, pero no solo estoy enamorada de Malik.

Sino también de Akram.

Yo no siento que sea inusual.

Después de todo mi madre viene de una Tribu en la India donde una mujer podía practicar la poliandría.

El problema es que no estamos en la India y también que Malik y Akram no son hermanos sanguíneos.

Para que esas mujeres pudieran casarse con dos hombres estos tenían que ser hermanos dado que ese matrimonio solo era permitido para que no tuvieran que repartir las tierras.

Lo he investigado.

Pero Tufayl es un país de costumbres.

Se verían escandalizado en que yo tuviera dos esposos, más aún porque soy la princesa.

Realmente no me importa lo que los demás puedan opinar.

La única opinión que necesito es la de ellos...

Pero no sé si soy lo suficientemente valiente como para preguntar siquiera.

Puedo fingir.

Puedo hacer de todo para estar con ellos.

De hecho ni siquiera necesitamos casarnos, si estamos juntos es suficiente.

Vi exactamente el momento en que Malik palideció obviamente sin esperar que yo pudiera darle tal orden.

No me importaba de todas maneras así que repuse mi petición ignorando olímpicamente la censura en los ojos de Akram.

—Dije que vengas aquí Malik y me des un beso. Como mi sirviente debes hacer todo lo que yo te pida ¿No es cierto? Debes obedecer a tu princesa.

—Princesa...

Yo bufé antes de que dijera una de sus estúpidas excusas levantándome de la cama.

Escondí mi dolor bajo mi corazón.

Incluso si le daba la orden.

Ellos no obedecían.

—Largo de aquí —gruñí a ambos mientras que les daba la espalda para deshacerme de mi vestido el cual dejé caer al suelo como un susurro.

Ellos nos se habían movido.

Sentía su mirada clavada en mi espalda pero no les di importancia.

Después de todo no harían nada ¿Verdad?

Mi cabello acariciaba mi espalda sin ropa de por medio y yo no podía dejar de sentir excitación por ser observada, sin embargo, no voy a rogarles.

Ellos mismos vendrán a mí rogándome para que los deje entrar a mi cuerpo una y otra vez.

Fruncí el ceño cuando no los escuché dar ni siquiera un paso encendiendo un poco de mi esperanza aunque cuando giré a verlos ya habían salido dejándome sumida en un inquietante silencio que alteraba mis sentidos.

Malditos fuesen ellos por rechazarme y maldita fuera yo por no dejar de amarlos.

Dejé salir un suspiro de mis labios sintiendo como una delgada lágrima escapaba de mi ojo.

Ellos nunca me querrían.

Su sentido del deber es más grande para ellos que cualquier cosa.

Molesta aparté la lágrima de mi cara y alcé mi mirada con determinación.

No iba a darme por vencido.

Puede que ellos no hayan sucumbido aún.

Pero yo voy a hacer que eso suceda.

Akram y Malik van a ser míos, aunque sea lo último que haga.

Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.