Mi amor, no me alejes

Aden ya no pudo esperar para que Janiya recordara lo que había sucedido durante la noche anterior, pues cuando miró su reloj, descubrió que eran más de las ocho y él tenía una reunión importante a las nueve, por lo que debía regresar rápidamente a la oficina.

Entonces, decidió ignorar a la mujer, se puso rápidamente de pie para terminar de vestirse, sacó la chequera del bolsillo interior de su traje, anotó algunos números en una de las hojas y luego la tiró sobre la cama. "No me importa quién eres o por qué estás en mi cama, pero creo que esto es lo que te mereces. Se acabó, así que ahora que sabes quién soy, no esperes nada de mí, ya que, de lo contrario, no me importaría terminar lo que empecé hace unos instantes".

A pesar de que hasta ese momento solo había estado deseando encontrar un agujero para esconderse, Janiya se puso furiosa cuando escuchó las duras palabras de Aden y vio el cheque que le había lanzado. De hecho, la mujer nunca se había sentido tan insultada en su vida y, para el colmo, también había sido amenazada, aunque ella no creía que realmente fuera capaz de estrangularla hasta matarla.

"¿Pero tú quién diablos te crees que eres? Sí, puede ser que seas rico y presumido, pero tampoco te creas tan importante. Además, deberías saber que el dinero no lo es todo y que hay muchas cosas que no puedes comprar con él, ¡sin importar lo mucho que tengas! ¡No necesito tu cheque y espero que sea cierto que no tienes ni idea de por qué estoy aquí y que no me hayas mentido, ya que de lo contrario no tendré piedad contigo, cuésteme lo que me cueste!".

Aquella era la primera vez que Aden escuchaba a alguien amenazarlo. Sin embargo, esa mujer parecía saber lo rico y poderoso que era. 'Bueno', pensó él, 'ella tiene mucha personalidad'.

"Mujer, debo reconocer que tienes una linda figura", dijo el hombre con la única intención de meterse con ella, aunque se quedó atónito cuando esas palabras salieron de su propia boca. Acaso le gustaba... ¿su cuerpo? La verdad era que sí y que, a pesar de lo borracho que había estado durante la noche anterior, podía recordar algunas cosas. '¡Maldita sea! ¡Debo haber bebido demasiado!', pensó él.

Janiya sorprendida y enojada al mismo tiempo, sin saber si debía tomarse aquellas palabras como un cumplido o como un insulto. Además, de todas las cosas que Aden podía decir, la mujer no esperaba que soltara algo así y, al no saber qué contestarle, agarró la colcha con más firmeza para envolver su cuerpo en ella y se encogió en la cama. No obstante, cuando encontró una almohada cerca de su mano, la recogió y se la tiró al hombre.

"¡Cabrón!", exclamó ella en cuanto Aden se dio la vuelta para irse y en ese momento el hombre fue alcanzado por el objeto volador en la espalda, pero al girarse para informarle sobre el precio de su atrevimiento, se detuvo enseguida al ver la sangre que manchaba la sábana y salió de la suite del hotel con una expresión muy confundida en su rostro.

Después de escuchar el golpe de la puerta, Janiya se levantó corriendo y la cerró con llave en cuanto se aseguró de que el hombre realmente se había ido. Luego regresó al dormitorio, se sentó en la cama con las rodillas dobladas y no pudo evitar comenzar a llorar por la situación en la que se encontraba.

'Esta fue mi preciada primera vez y la perdí por culpa de un cabrón. Además, ¿por qué será que no puedo recordar nada? ¿Qué está pasando?', pensó ella y, después de un largo rato, finalmente decidió levantarse de la cama y fue a recoger su bolso del suelo. Luego sacó su teléfono, pero no tenía ni una sola llamada perdida. De hecho, ni siquiera Jayla la había llamado y entonces la mujer se mordió el labio, tratando de recordar qué había sucedido durante la noche anterior. Mientras se vestía rápidamente, su ansiedad aumentaba por momentos y Janiya frotó su dolorida cabeza al darse cuenta de que toda aquella situación le provocaba un mal presentimiento, aunque apartó enseguida esa idea de su mente y se preparó para irse de ese lugar.

La mujer ya no quería quedarse allí por más tiempo y además necesitaba saber la verdad, pero cuando salió de la suite presidencial, se quedó atónita al ver que el número de habitación era el "666" y el que estaba impreso en su tarjeta de acceso era el "999". En ese instante, Janiya recordó que Jayla no había reservado esa habitación y varias escenas de la noche anterior comenzaron a sucederse por su mente, como por ejemplo que había leído mal el número en la tarjeta de acceso y había tomado el ascensor hasta el sexto piso, pero al llegar allí se sintió aún más mareada. Luego se tambaleó hasta la habitación y cuando se apoyó contra la puerta para buscar la llave, descubrió que ya estaba abierta, así que entró directamente.

"¡Fui a la habitación equivocada!", exclamó entonces y, aunque le costaba admitirlo, esa era la verdad. Ahora la mujer estaba enojada consigo misma, pero al mismo tiempo se sentía aliviada, pues era mucho mejor lo que había averiguado que pensar que todo había sido planeado por Jayla.

Después entró en el ascensor sintiéndose un poco mejor a pesar de haber perdido su valiosa virginidad con un extraño solo por haber entrado en la habitación equivocada, convirtiéndose así probablemente en la persona más torpe del mundo.

Mientras tanto, alguien se estaba divirtiendo mirando las imágenes que mostraban cómo ella y Aden entraban y salían de la habitación, sin que ninguno de ellos tuviera ni idea de eso, y esa persona no era otra que Jayla, que se encontraba en la habitación 999.

"Janiya, no esperaba que optaras por quedarte con Aden en detrimento del hombre que había elegido para ti, así que ahora no me culpes por las cosas que van a ocurrir a continuación", dijo ella en voz alta para sí misma, sonriendo y bebiendo elegantemente un poco de vino de la copa que tenía en la mano. Luego hizo una llamada y le dijo a la persona que estaba al otro lado de la línea, "Envía el material que te entregué a los medios de comunicación. Quiero que todo el mundo en la ciudad Asopool sepa que Janiya le ha robado el novio a otra persona y que no es más que una simple amante".

Por otro lado, Janiya regresó a su casa sin poder salir de su asombro y, en cuanto entró por la puerta, su padre le dijo con preocupación, "Niya, ya estás aquí. Jayla dijo que anoche estabas cansada, así que te quedaste a dormir en el hotel. Por fin regresaste del extranjero, pero no has venido a pasar la primera noche en casa. ¿Acaso no sabías lo preocupado que estaría, querida?".

Entonces la joven forzó una sonrisa y sostuvo el brazo de Jedidiah como si nada hubiera pasado mientras le decía, "Papá, ya estoy aquí ahora. Ayer no vine a dormir aquí porque era tarde y no quería molestarte. Por cierto, ¿dónde está Jayla?".

Mirando a su amada hija, Jedidiah sacudió la cabeza y le respondió, "He visto que salió temprano en la mañana, pero no sé dónde está".

Al escuchar eso, Janiya pensó que la suerte estaba de su lado, y es que sabía que si ella le preguntaba algo sobre la noche anterior, realmente no sabría cómo responderle. "Papá, todavía estoy algo cansada, así que quiero subir y descansar", concluyó la mujer y, cuando fue a su habitación, se tiró sobre la cama y hundió la cara en la almohada, reprendiéndose a sí misma, 'Janiya, ¿acaso eres estúpida? Mira que te graduaste de contabilidad en la Universidad de Harvard. ¿Cómo pudiste equivocarte de habitación? ¡Ahora tu virginidad y tu reputación están destruidas!'.

Luego siguió acostada en la cama durante todo el día, pensando en cómo se echaron a perder todos sus hermosos sueños y planes solo por un ridículo error y sintiéndose abrumada por la tristeza.

A la mañana siguiente, la mujer finalmente decidió salir a caminar para relajarse, reflexionar y hacer planes para el futuro, pero antes de que pudiera hacerlo sucedió algo inesperado.

Cuando bajó para avisar a su padre de que iba a dar un paseo, el hombre la llamó a su estudio y, cuando Janiya entró allí, lo encontró sentado detrás de su escritorio y con el periódico frente a él.

"Niya, ¿qué significa esto?", le preguntó Jedidiah con una mirada seria y preocupada, mostrándole el titular de una noticia.

Confundida, la joven tomó el diario y sus ojos se abrieron de par en par mientras la sangre se le escapaba de las mejillas cuando leyó el reportaje señalado por su padre. "El Gerente General del Grupo Glory tiene una nueva novia y es la hija del CEO del Grupo Hamilton", rezaba el título del artículo.

"Janiya, la hija mayor del CEO del Grupo Hamilton, que estaba estudiando en el extranjero, regresó a casa y al cabo de un solo día, se involucró sentimentalmente con el Gerente General del Grupo Glory. Resulta que a esta joven graduada de Harvard no solo le gusta estudiar, sino que también disfruta robándole el novio a otra persona, ya que Aden abandonó a la mujer con la que ha estado saliendo durante los últimos dos años y comenzó a salir con ella. Los dos pasaron una noche romántica en el club Pasión...".

Al final del párrafo, había varias fotografías que mostraban cómo la pareja entraba y salía de la misma habitación y además, el reportero había capturado la mirada avergonzada que la mujer tenía en el rostro mientras se iba del hotel.

Janiya arrugó el periódico y su rostro palideció.

"Niya, solo pasó un día desde tu regreso y tu cara ya aparece en todas las noticias. ¿Cómo pudo suceder algo así? Me cuesta creer que seas esa clase de mujer, así que cuéntame, ¿qué pasó?", le preguntó su padre, pues aunque la adoraba, era muy estricto con ella en cuanto a su educación.

Sin embargo, Janiya no sabía cómo explicarle al hombre lo que había pasado y solo pudo decir con voz ahogada, "Papá, esto no es lo que parece. No sé cómo explicarlo, pero yo no le robé el novio a nadie. Yo no soy... la amante de Aden. Yo…".

"¿Entonces este artículo es falso?", le preguntó Jedidiah aliviado.

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