Mi amada señorita

Amelia paso por su lado y se fue, Carlos quedo ahí en silencio, no sabia que responder a la mujer que se iba, se veía diferente, siempre fue callada, amable, nunca le había hablado así.

Trato de seguirla para aclarar las cosas, el le había sido infiel 3 meses antes, y eso fue cuando había ido a una reunión de negocios y ahí se había encontrado con Clara, quien lloraba a mares por que su novio la había dejado, el solo quiso hacerle compañía pero de un momento a otro ellos ya estaban en una habitación teniendo sexo.

No sabia que había pasado, solo comenzó a sentir mucho calor, y su cuerpo le pedía liberación, a demás no podía recurrir a su novia ella no había querido tener nunca intimidad y el lo respetaba.

Ese día Clara le había dicho de su embarazo y a pesar de todo el se emociono, pensaba hablar con Amelia y decirle que había sido un desliz que nadie lo había planeado, pero ella los encontró, no lo dejo explicarse y ahora... la boda seguia pero ya no era la misma novia.

********

Amelia llegó a su casa, Mariela, la esperaba en la sala, apenas entró por la puerta una taza choco contra su frente. Amelia, se sentía aturdida, por el golpe, pero alcanzo a reaccionar cuando, vio otro objeto volar hacia ella.

"¡Maldita! ¡Tengo una hija tan idiota, insensible, estúpida e inútil! ¡Me pusiste en ridículo! ¿Cómo puedo invitar a mis amigas un café o mínimo un té decente, si tengo una hija inútil que ni para darme dinero sirve!" Amelia levantó el rostro, su sangre comenzó a salir de su frente.

"Fácil, ponte a trabajar, quieres lujos, trabaja para tenerlos" Mariela, se quedó en shock Amelia nunca le había hablado a si.

"¿Que dijiste?"

"Ya lo escuchaste" Amelia camino hacia su habitación, entró y cerró la puerta, comenzó a empacar sus cosas, estaba cansada de todo, ya no quería estar ahí, le dolía que su madre la viera solo como un cajero, y su dolor, quien lo veía... Estaba sola.

Salió de su habitación con dos maletas y su bolso, Mariela quien estaba en la sala, se levantó rápidamente cuando la vio con maletas.

"¿Que haces?"

"Me voy, toma está tarjeta tiene 5,000 dólares es todo lo que tengo, con esto tienes para un tiempo, si necesitas más llama a Alfonso o a Benny para que te manden dinero, conmigo ya no cuentes"

Dejo a su madre ahí y se fue, al caminar por una de las calles se sentía un poco débil, entro a una farmacia la chica que estaba ahí sabía algo de curaciones y le ayudo a curar su herida, Amelia le pregunto si sabía de algún lugar para rentar, a lo que la chica le dijo que ella buscaba compañera de cuarto, Amelia la espero, y cuando salieron, tomaron un taxi y se fueron a la casa de la chica, era un lugar limpio, y acogedor, estaba bien, le dio la mitad de la renta y se acomodo.

A la mañana siguiente había una junta importante, la empresa tenía un nuevo socio, así que todos estaban vueltos locos.

Amelia se sentó siempre estaba tranquila y serena ella siempre estaba preparada y tenía su trabajo al día por eso, nunca andaba corriendo como loca, como los demás, con su cabello había logrado cubrir la herida de su frente.

A las 10 de la mañana un hombre con traje gris, camisa blanca, y zapatos negros entró al edifico.

Seguido por sus 2 guardaespaldas y su secretario, Sebastián tomaba el ascensor, para llegar al piso 19.

La gente ya estaba reunida en la sala de juntas, Amelia había ayudado a preparar todo era parte de su trabajo, cuando Sebastián entro al lugar, las mujeres presentes suspiraron, al ver al Adonis que llegaba.

Amelia lo miró pero no le dio importancia.

"Bienvenido señor Turner"

"Gracias" dijo en tono frío, recorrió la sala con la mirada, observó a las mujeres quienes suspiraban al verlo, su mirada cayó en Amelia, quien tenía una tableta en las mano y tecleaba, como si no le importaba su presencia, rápidamente la observo.

"Bueno, permitanme presentarles al señor Sebastián Turner nuestro nuevo socio de la empresa"

Los empleados aplaudieron, en ese momento Amelia levantó la mirada.

Sebastián vio sus ojos azules, sus labios prefectos, con solo brillo en ellos, su piel daba una sensación de estar bronceada, su cabello, castaño peinado en ondas, se veía muy hermosa a pesar de la tirita que cubría su frente la cual estaba un poco hinchada y con un color morado, se noto que la chica la quiso cubrir con su cabello. Al sentir que la miraba de más, miro hacia otro lado, un poco confundió la mujer ni siquiera le había dirigido bien una mirada en ningún momento.

Después de las presentaciones, y de hablar del proyecto, el señor Davis continúo.

"Bueno falta 1 hora para el almuerzo, señor hemos preparado algo para usted"

Sebastián era algo delicado, así que no salía a cualquier lugar a comer, Vanesa la secretaria del señor Davis había pedido la comida, le entrego la lista de los platillos a Sebastián el cual hizo un gesto de desaprobación.

"Señor ¿Hay algo que no le parezca?" pregunto Vanesa en forma coqueta.

"No me gusta esta comida, no como picante" Dijo Sebastián secamente.

"Oh, permítame" dijo Vanesa algo apenada

"¡Amelia! Arregla tu error" Amelia levantó la mirada, ¿Error? ¿Cuál? Ella ni siquiera se encargo de la comida, la duda se veía en sus ojos. Amelia al ver que la gente la miraba, se levantó y salió de la sala.

"Disculpe señor, Amelia es un poco distraída" Dijo Vanesa, tratando de culpar a Amelia de todo lo ocurrido.

Sebastián solo asintió, estaba claro que ella no era la que había tenido el error pero aún así la culpa cayó en ella.

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