Ya siendo José Fernando un joven tan apuesto, teniendo todo cuánto quisiese a un clic de dedos, empezó a vivir la vida loca de Ricky Martin, algo comparativo, hago la referencia.
Sin embargo, esto es aún más serio de lo enfocado, sucede que siendo hijos de dos padres que lo que tenían de sobra, era dinero y más dinero, sumado a que no podían negarle nada a sus dos hijos, estos crecieron, el primero de los dos, pensando en que la vida era así de fácil.
A veces el amor desmedido ciega, en la vida todo tiene que ser proporcional y equilibrado.
Los padres tienen ese deber, dar lecciones de vida, proporcionar lo necesario cuando los hijos son pequeños, recalcando cuando dependen de sus padres, lo que bien se aprende nunca se olvida, resalta la frase módica del vivir diario.
Muchas veces si no detienes un problema en sus inicios, éstas se harán grandes y más peligrosas conforme el tiempo va pasando.
Así es la historia triste de José Fernando, un joven con las mismas oportunidades que su hermano José Adrián Lumbi, quien se hiciera prometedor, ingenioso, capaz hasta de triplicar los negocios de su Padre al trescientos por ciento en un periodo tan corto, "Orgullo de su padre, Caetano Lumbi"
José Fernando no era que no pudiera hacer lo mismo que su hermano, simplemente no había tenido la necesidad de explotar sus talentos, de conocerse a si mismo, de medir su capacidad, de exigirse y apuntar metas a alcanzar, no había necesidad nunca de hacer eso.
Pues nunca había vivido en un ambiente hostil, tenía todo lo que necesitaba y hasta más.
Se dice que los ambientes negativos son las que propician sacar a flote tu fuerza, tu capacidad, la tenacidad que se pierde cuando todo es fácil y ligero, o cuando hay otros haciendo por ti, lo que tú no haces por ti mismo.
Cada día o al menos a una semana era un escándalo más que el protagonista era José Fernando, a quien parecía no importale las preocupaciones de su madre o las insinuaciones comparativas de su padre con el ejemplar de hijo que tenía.
Este día José Fernando se encontraba en uno de los Clubs de primera, como siempre le gustaba lo mejor de lo mejor, nada igualaba a ese gusto exquisito que el exigía.
Entonces una joven se acercó y se le insinuó al joven hombre, esta Chica era cazafortunas, ni que José Fernando fuera feo o deprimente de presencia, para ser timado por una mujer.
Él tenía, bueno ha decir verdad, aún no exigía nada de una mujer, simplemente eran simples trazos que tomaba para salir de su rutina aburrida, por que déjame contarles que hasta una vida llena de lujos y excesos deja de ser tan atractivo cuando solo eso sabes tener.
La vida para disfrutarla debe ser entre altos y bajos, entre lo sencillo y satisfacctorio, entre lo ordinario y extraordinario, si no todo viene a ser un caos de lo mismo.
La chica en cuestión se sentó a beber entre el grupo, quería autoinfringirse un daño y luego culpar, acusar al joven rico para sacarle provecho.
Lo bueno ante todo esto era que había cámaras por doquier, no estaba solo, siempre agrupado por las falsas amistades y sus guardaespaldas, estos eran cuatro, los últimos.
José Fernando ahora ya de veinticinco años estaba pensativo, ya ni andar de parranda en parranda, o de fiesta a fiesta, digamos viajando por todos lados sentía el gusto por estar viviendo la vida sin límites que traía.
Necesitaba una razón fuerte por la que se sintiera pleno para vivir, pues no había la necesidad de decir que quería ser un entusiasta emprendedor, no era lo suyo, tampoco él de un gran genio que quería descubrir algo nuevo para luego lucrarse de mucho dinero y fama.
El quería algo más, sin embargo no sabía por dónde buscar ni que cara tenía la razón de su nueva obsesión.
Normalmente sería decirle a José Fernando, tú debes hacer lo que anhelas por ti mismo, no por nadie, ya que no eres capaz ni de conocerte, ¿Cómo serías capaz de conocer a alguien más y amarlo, tendrías que saber que era ese concepto de amar amándose así mismo antes? ¿No?
La Chica tomo unas aproximadas tres copas, después fue al baño, luego regresó ladeando si poder ponerse de pies, tenía algún cómplice, por que de inmediato fue llamado a la policía, y algún reportero cómplice de la situación.
Ella acusó con el dedo a José Fernando, éste para mala suerte de la Chica desde el día anterior no había ingerido nada de alcohol, solo estaba allí sentado pensativo, estaba en su despertar a la vida, a la coherencia, estaba afanado en esos pensamientos menesterosos sobre el significado de la vida y lo que tenía que hacer él.
El reportero dió un enfoque directo al rostro del joven, quien siquiera se inmutó.
De pronto preguntó el policía, el bartender y el reportero corrupto.
—¿Por qué estás tan tranquilo, si eres el señor de los escándalos?—Este sonrió y dijo.
—"Por que el que nada debe nada teme"—Continuó con su sonrisa apenas a la vista.
—Hoy encontraron a la persona incorrecta para joder.—Volvió su mirada al reportero.
—Mis guardaespaldas ya tiene el acceso a las cámaras de vigilancias de todas las entradas a este club, así como del otro club del cual vine hacia acá.
Uno de los guardaespaldas a cargo habló.
—Yo ya la había puesto en mi enfoque, no era alguien a quien se invitara, pero aparecía en todas partes desde hace tres días.
—A cómo lo hacemos con las demás mujeres, ayer la vi merodeando en el hotel donde se queda el señor Lumbi, ella está aquí con trampas y malas intenciones.—La cara de la mujer se puso pálida de inmediato.





