Jordano Lombardo.
Me despierto con una jaqueca implacable; claramente, anoche me pasé con los tragos. Sin embargo, era necesario, necesitaba despejar mi mente de alguna forma. Me levanto de la cama, todavía sintiendo cada latido de mi cabeza como un martillazo. Me dirijo directamente a la ducha, esperando que el agua caliente pueda lavar no solo el cansancio, sino también el remordimiento y la tensión de anoche. El vapor se eleva, y con cada gota que golpea mi piel, trato de dejar atrás las preocupaciones y centrarme en lo que viene. Hoy tengo que mantenerme firme, especialmente por el cumpleaños de mi madre. No puedo permitirme llevar este mal genio a su celebración.
Normalmente, soy un hombre enfocado y concentrado. No permito que las pasiones dominen mi vida; soy un hombre de gustos refinados y no encuentro lo que busco en cualquier mujer. Me tomo mi tiempo, y eso puede tardar meses, incluso sin que yo tenga deseos de estar con ninguna mujer. El trabajo me absorbe y es mi refugio. Quiero ser el mejor, y eso no me lo va a sacar de la cabeza ningún par de piernas.
Para llegar a donde hoy estoy, tuve que abandonar mis sentimientos, poner en primer lugar la seguridad y el bienestar de las personas que amo, con tan solo diecisiete años me hice cargo de la mafia más poderosa de Italia, la cual durante muchos años había estado a cargo de los antecesores de mi padre. Entrenar duro, matar, aislarme, todas esas cosas fueron secando mi corazón, ver sufrir a las personas malas se volvió un fetiche raro, estar sucio de sangre y saber que habría una persona mala menos me daba satisfacción...Mi padre Yurik Lombardo era un hombre temido, violento, frío, hasta que conoció a mi madre, Isabella, siendo un mafioso enamorado dejó entrever a sus enemigos sus puntos débiles, lo que causó la baja de muchos de sus hombres, por proteger al amor de su vida, mi madre, quien llevaba en su vientre la vida de mi hermano, Matías. Soy el hermano mayor y solo por eso llegado el momento reclame lo que por derecho me pertenecía, el legado de mi padre y de todos los anteriores a él.Cuando mi padre era el líder, puesto heredado por mi abuelo, hizo un gran esfuerzo por mantener la organización a flote y llevarla a un mejor estado, haciendo unos cambios por hay y por allá, cuando decidió que quería una vida sin riesgos para su familia, todo se complico y aunque nunca salió totalmente de ese mundo, pues, nunca nadie se libera realmente de la mafia, se mantuvo lo más alejado posible. Durante más de 10 años vivimos en paz, hasta qué sucedió lo del secuestro, ese fue el episodio que marcó mi vida y el que me llevó a querer despellejar a todos los enemigos de mi padre y para eso, debía ocupar el puesto que él un día tuvo.Saliendo de la escuela un día que parecía tranquilo, me secuestraron a mi y a otros chicos de diferente escuela, fue un acontecimiento muy sonado en toda Italia, hijos de políticos, empresarios poderosos y por supuesto mafiosos, fueron secuestrados ese día, estuvimos por casi un mes en cautiverio, solo con agua y comida de mierda.Conocí a uno de mis mejores amigos y hoy en día un aliado muy importante de mi organización, Leonardo Conti. Hijo de un empresario poderoso, ambos sufrimos en la mierda que nos tocó, en mano de esos miserables secuestradores.Luego del secuestro nos separamos y un tiempo después convencí a mi padre de entrenarme, quería poder defenderme, sentirme útil, insistí tanto en el asunto que hasta huelga de hambre hice, mi padre estaba renuente a dejarme adentrar en ese mundo pero, termino por ceder al temer otra vez por nuestra seguridad.Dos semanas después de estar entrenando, me las ingenie para ir en busca de Leonardo, mientras estuvimos juntos nos ayudamos mutuamente y hablamos de aprender a defendernos, yo le conté parte de mi historia y en vez de rechazarme por ser el hijo de un mafioso, se quedó conmigo y me apoyó.Ambos teníamos claro que proteger a nuestra familia era vital, no queríamos que el infierno que pasamos durante ese tiempo, algún otro miembro de nuestra familia lo viviera o peor aun, que no sobreviviera para contarlo.
Y son todas esas vivencias las que me tienen aquí, 13 años después con un carácter y una reputación forjada, con metas claras y siempre mirando al frente...
Suspiro al pensar en mi pasado, mi vida no ha sido facil y por dios que no quiero que lo sea, habría sido muy sencillo y aburrida.
Hoy quiero llegar temprano a casa de mi madre, así que salgo de la ducha sintiéndome más o menos renovado. Opto por ropa informal y, al salir del clóset, noto una bolsa negra sobre mi cama. La recojo antes de salir. Contiene el traje que usaré esta tarde, perfectamente empacado y limpio. Al bajar las escaleras, encuentro en la mesa auxiliar una taza de café cargado, justo como me gusta. Entrego la bolsa a uno de mis hombres para que la lleve al auto mientras disfruto de mi café. Al terminar, me dirijo al auto, listo para ir a casa de mi madre, esperando que el día transcurra sin incidentes y pueda ofrecerle la celebración que se merece.
Al llegar a casa de mi madre, me encuentro con la majestuosidad que caracteriza a la mansión Lombardo. Los exuberantes jardines, los rosales en plena floración y las fuentes burbujeantes crean una atmósfera de ensueño. La opulencia y el refinamiento se reflejan en cada rincón de la mansión, desde los elegantes muebles hasta las altas ventanas que permiten que la luz del sol bañe las habitaciones.
La fiesta de cumpleaños de mi madre es un evento majestuoso, donde los invitados llegan ataviados con sus mejores galas, ansiosos por disfrutar de una noche de celebración y opulencia. La decoración exquisita, la comida preparada por chefs de renombre y las bebidas de las mejores bodegas del mundo reflejan el derroche que caracteriza a los Lombardo.
Entre los invitados se encuentran políticos influyentes, empresarios poderosos y figuras prominentes en la sociedad italiana. La conversación fluye animada mientras los músicos tocan melodías suaves en el fondo, creando una atmósfera de elegancia y sofisticación.
En este ambiente, me muevo con gracia y reserva, consciente de mi posición como anfitrión y líder de la familia Lombardo. Aunque el entorno es deslumbrante, mi mente está siempre alerta, consciente de los peligros que acechan en las sombras y de mi deber de proteger a los míos.
Como todo los años ella procura por reunir a la familia y a los miembros más allegados, los cumpleaños de mi madre son muy divertidos y especiales, ella se encarga de cada detalle, incluso la comida la prepara ella misma, ama atendernos y como buena anfitriona hace lo mejor para que sus invitados se sientan a gusto. Llegue temprano a casa de mis padres, vivo en una casa a las afuera de la ciudad, mi mansión está alejada, es mi fortaleza, equipada con todo, un arsenal, sala de operaciones, sala de monitoreo, desde donde se puede ver toda la casa y hacer cualquier cosa referente a tecnología, un gimnasio tan grande como un campo de fútbol, mis hombres entrenan a diario y los nuevos reclutas igual, un campo de tiro, estacionamiento subterráneo y más, es todo un espectáculo, la mande a construir luego de tomar el poder, tenía una visión diferente de las cosas, así que diseñé mi propio comando.Visito muy poco a mis padres, con tantos enemigos, prefiero estar alejado, amo la paz que me trasmite estar en mi casa.
— Mi amor, ¿aun no estas listo?, ven te ayudo. — Mi madre entra a mi habitación sin tocar, cosa que odio pero, no le digo nada, a ella nadie puede decirle.
— Puedo hacerlo solo madre. — Digamos que no puedo decir pero, mi tono de voz y cara refleja todo lo que quiero expresar, aunque a ella le da igual.
— Pues, apresúrate, hoy vendrá toda la familia Conti. Estoy tan emocionada por recibirlos, son nuestros amigos hace muchos años. — La familia de mi mejor amigo y compañero de cautiverio, desde entonces nuestras familias son inseparables.
— En un momento más bajo, haré unas llamadas antes. — La vi hacer una mueca por el rabillo del ojo, yo estaba frente al espejo, terminando de abotonar mi camisa.
— No se por que eres tan serio, hijo deberías vivir la vida, divertirte, buscar una novia... — Hay vamos de nuevo, mi madre ama criticarme, no se para que me invita si sabe comí soy.
— Madre por favor no vallas por hay. — Serio, aún más que antes le digo eso.
— Eres insoportable, igual a tu padre, te veo abajo, voy por tu hermano. — Sale de la habitación por fin dejándome con la soledad que tanto adoro. Respiro cansado cuando ya mi madre se ha ido, ella siempre queriendo que yo consiga una mujer como que esa es la solución a todos mis males, una mujer solo seria un problema más del que ocuparme, además, aun no consigo a la primera que me deslumbre o me robe el aliento, niego con la cabeza y salgo de la habitación dejando atrás esos pensamientos. Me niego a enamorarme, no sabía yo cuan equivocado estaba y la mujer de mi vida estaba a solo unos pasos de distancia, a solo unos segundos.Al llegar a las escaleras, me sentí un poco nervioso, no hice caso a mis estúpidos sentimientos y baje a paso firme, fui saludando a unas cuantas personas en el camino, buscando con la mirada a mis padres o hermanos.
— Hola guapo. Mamá me dijo que te llevara a su mesa. Vamos — Esa era mi hermana menor siendo muy obediente a los pedidos de mi madre, Cristine, Matias y mi madre eran igual de extrovertidos, mi padre y yo, igual de serios y amargados. La tomé por el brazo y camine junto a ella. No fue hasta que llegamos a la mesa de mis padres que mis ojos se posaron en una linda rubia de cabellos dorados, ojos verdes, tan verdes como una esmeralda, una piel blanca como la nieve, unos labios rojos e hinchados, unos pec... Jodidamente perfecta.





