Lo Eres Todo Para Mí

"¡Ya entiendo!". Chason arrugó los dos billetes y los tiró al suelo. Había encontrado, en toda la ciudad, a muchísimas mujeres capaces de hacer todo lo posible por meterse en su cama, pero esta no solo había logrado acostarse con él, sino que también había tenido el descaro de humillarlo.

Al pensar en esto, el joven apretó los dientes.

"¡Averigua todo lo que puedas sobre la mujer que vino a mi habitación anoche!", le ordenó por teléfono a su secretario, Larry Lin.

El joven se acababa de despertar cuando recibió la llamada de su jefe y al escuchar sus palabras, quedó en estado de shock.

'¿Una mujer?', pensó. Larry Lin no tardó un segundo en correr hacia la habitación del joven con un puñado de archivos en las manos. Había hecho algunas llamadas en el camino para conocer en detalle los acontecimientos de la noche anterior.

Cuando el empleado llegó, su jefe todavía estaba furioso.

"Señor, investigué quién era la mujer que vino aquí anoche. Alguien sobornó al personal del hotel y consiguió una llave de la habitación", dijo con cautela. "Según lo que descubrí, parece que también manipularon el vino".

Chason hizo un gesto de burla para tratar de contener la ira. "¿Acaso crees que la haya enviado el H Group?".

Este grupo era la compañía con la que el señor Jiang había hecho algunos negocios. ¿Qué pasaría si quisieran ganar la oferta tendiéndole una trampa?

"Bueno, no podemos descartar esa idea; Ellos fueron quienes escogieron este lugar", reflexionó el secretario.

Los ojos del empresario se iluminaron. "¿Acaso son realmente tan estúpidos para hacer una cosa así?", dijo.

En los últimos años, cuando regresó para hacerse cargo de la empresa, muchos de la competencia y los socios comerciales trataron de enviar, cientos de veces, a hermosas mujeres para que se acostaran con él.

Todos su contrincantes habían llegado a los más sórdidos extremos, pero después de incontables intentos, nadie se atrevió a tenderle trampas semejantes.

La situación era complicada.

"Investígalo; sabes lo que quiero hacer". El empresario se pasó la mano por la frente; los efectos del vino aún no habían desaparecido por completo.

Si realmente le habían tendido una trampa, no los dejaría salirse con la suya.

El secretario tragó en seco y dijo: "No he descubierto aún la identidad de la mujer. Traté de revisar el video de seguridad, pero lo habían alterado y no se podía ver con claridad el rostro de la chica".

"Olvídalo. No hay necesidad de investigarla", dijo Chason y cruzó de brazos.

El hecho de que la chica no tomara el dinero significaba que quería algo más de este encuentro, por lo que pronto volverían a encontrarse.

Llegado este momento, la dejaría aprovechar salirse con la suya.

"Señor, encontré un teléfono aquí", el secretario lo recogió y se lo entregó al jefe.

El chico miró la pantalla y vio una foto íntima de Claire con otro hombre. ¿Acaso ese era el "Lucas" al que ella había estado llamando?

Frunciendo la boca, se volvió hacia el empleado y le devolvió el teléfono. "Entrégalo en la recepción. Si regresa a recogerlo, sabremos quién es", le dijo.

Sin embargo, la joven no sabía nada.

Cuando salió del hotel, todavía estaba aturdida. Era como si viviera en una pesadilla de la que quería despertar.

La chica llegó con prisa a la recepción e indicó: "Por favor, ayúdenme a verificar en qué habitación está Lucas".

Cuando estaba en el hotel, no pudo comunicarse con su hermana. Sin embargo, ahora necesitaba encontrarse a solas con él. Aunque no sabía cómo explicarle la situación a su novio, él era la única persona a la que más quería ver.

"No podemos revelar información sobre nuestros huéspedes", le contestó la recepcionista, inclinando la cabeza.

"¡Soy su prometida! Por favor, ¿no podría hacer una excepción?".

No obstante, la recepcionista se rehusó con firmeza y le pidió que llamara ella misma al novio.

Había pensado en hacerlo, pero después de los eventos de la noche anterior, obviamente no era tan simple decirle que había entrado a la habitación equivocada o que tenía la llave incorrecta. Algo no estaba bien, le estaban tendiendo una trampa y la joven frunció el ceño. ¿Acaso su hermana había tenido algo que ver con esto?

La chica negó rápidamente la cabeza y olvidó esa idea. Después de todo, eran hermanas y Fiona no sería capaz de hacer eso en su contra.

Por el momento, lo más importante que tenía que hacer era confirmar si Lucas había estado realmente en este hotel. No quería llamarlo porque eso supondría exponerse.

No era que quisiera ocultárselo, simplemente no sabía cómo decírselo. Después de todo, había perdido la virginidad, la cual le había guardado a su novio en una promesa.

La chica suspiró, frustrada por la situación en la que se había acabado de meter.

Estuvo un rato tratando de convencer a la recepcionista, pero fue en vano. Al no tener otra opción, decidió llamar a su prometido y preguntarle ella misma.

Sin embargo, cuando tomó el bolso, quedó aturdida al darse cuenta de que no estaba el teléfono.

¿Dónde lo había metido?

¿Lo había dejado acaso en la habitación de la que había escapado?

Algo le decía que tenía que subir a buscarlo, pero de solo imaginar la mirada de Chason cuando ella entrara por la puerta, le fue suficiente para salir del hotel de inmediato.

Ahora que era inútil hablar con la recepcionista, la joven decidió no pedirle ayuda al personal del hotel y, sin más palabras, se marchó abatida.

La chica no sabía cuánto tiempo había estado caminando sin rumbo por las calles. Sentía como si aún necesitara unos minutos para "despertarse" de esa pesadilla cuando los recuerdos comenzaron a inundar su mente.

Ayer había sido su cumpleaños y, aunque su padre no había podido estar con ella por motivos de trabajo, su madrastra le había preparado una mesa repleta de comida con la excusa de que tenía que celebrar.

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