Las tres caras del deseo

Capítulo 2 “Mirada azulada”

Alan POV.

Abro los ojos y estoy cada vez más débil, subo mi camisa y tengo una herida leve así que me la vuelvo a cubrir, me incorporo y regreso al agua. Me sumerjo hasta el cuerpo de Carly y hago mis emociones a un lado, palpo su cuello y siento el extraño artefacto atorado en su tráquea con cuidado tomo mi cuchillo del tobillo y un pequeño espacio en su cuello. El artefacto que le quito la vida a una de mi equipo es sumamente extraño entonces lo guardo y cierro los ojos de Carly con mucho pesar.

Tengo poco tiempo para salir del país así que me apresuro a ser invisible y a avanzar hasta la pequeña ciudad que sigue al pueblo. Después de una media hora estoy en la ciudad e ingreso a un bar de mala muerte.

—Con Vladímir —le digo al sujeto de la barra y este al mirarme le hace señas a sus guardias para despacharme.

—Aquí no conocemos a nadie con ese nombre —responde con un cigarro entre los dientes, lo miro con desdén mientras volteo para ver a dos idiotas musculosos a punto de golpearme.

— ¿Así será? Bien —el primer tipo me lanza su mejor golpe y el otro intenta tirarme al suelo.

Después de esquivarlos los presentes nos dan lugar para pelear, de nuevo me lanzan golpes y tomo su enorme puño para doblarlo con fuerza seguida de darle un golpe en el estómago, esquivo el brazo del otro guardia y le doy un puñetazo en las bolas que lo hace ceder. Me pongo de pie y en posición veo a la izquierda a Vladímir asustado detrás de la barra de pronto le dice al tarado del cigarrillo que los detenga.

— ¡Basta! —chasquea los dedos y los sujetos se apaciguan

—Alan, no te esperaba tan pronto tu equipo paso por aquí —exclama y me acerco para cubrir su boca.

—Cállate Vlad, todo se logró, pero con bajas —quito mi mano de su rostro y este se calma.

—De acuerdo, perdóname Alan solo sígueme —me lleva a la parte trasera de su bar y destapa una avioneta.

—Bien, dame lo que acordamos ayer —extiendo la mano y tomo una bolsa llena de carpetas con información delicada.

—Despeje la zona aérea por un rato ya en Guatemala te espera otro trasporte —me da un papel doblado y me subo a la avioneta.

—Adiós Vlad asegúrate de darme un nombre —enciendo los motores.

— ¡Espera que nombre! —le ignoro y me pongo en marcha mientras él corre sosteniendo su vieja gorra.

—Estaremos en contacto.

Me marcho y en el camino no permito que mis emociones salgan a la luz, ni en mi presencia me permito romperme por una baja. Después de un rato en el cielo al pasar la frontera hacia Guatemala volteo y observo a lo lejos unos aviones que intentaron alcanzarme, pero para su mala suerte llegan tarde. Me oculto esperando el amanecer, abandono la avioneta y me pongo una camiseta que me dio Vlad.

—Busca a Darío y dale estas coordenadas, espero que con esto estemos a mano por lo de África —término de leer la nota y sonrió de medio lado, me encaja el sentido del humor del viejo Vlad.

Estoy en un viejo pueblo y la gente transita por la calle es una zona llena de mercaderes entonces me acerco para tomar una manzana de una de las cestas. La muerdo y me tropiezo con una joven que tiene una bata puesta, los papeles que lleva en las manos se esparcen por el suelo, tiene cabello castaño y piel como la nieve cuando levanta el rostro me ve con una profunda ira que se ve a kilómetros.

— ¿Por qué no se fija por donde va? —exclama esa hermosa mujer con ojos de agua clara.

—Si usted se fijara no hubiera sucedido, déjeme ayudarla —pero enseguida tres chicos ayudan a la mujer que a mi parecer es una doctora.

—No tengo tiempo para discutir, cálmate —le dice la hermosa mujer de rasgos delicados a una de los chicos que quiere dar un paso hacia mí.

El rostro de esta mujer me hipnotiza y no es por su evidente belleza ni abundantes curvas sino porque irradia una imponente personalidad y temple. Nos quedamos parados frente al otro y me pasa por un lado junto a sus muchachos. Volteo para ver hacia dónde va, pero alguien jala mi bolsa.

—Lárgate —le digo a un pequeño niño que intenta tomar mi bolsa.

Tessa POV.

Volteo y observo a aquel sujeto bajar la cabeza y apartar a un niño con su mano, me parece un hombre desalmado a simple vista por como tropezó y ni disculpas pidió, como aparto a ese niño y se robó aquella manzana aunque no debo preocuparme, ya que es un simple vago sin rumbo. Caminamos hacia el edificio central y ya en la sala de espera una asistente vestida de marrón me hace pasar a la oficina del alcalde.

—Señor alcalde muchas gracias por recibirme.

—Señorita Teresa pasé siéntese, es una agradable sorpresa considerando que recibió una negativa la semana pasada.

—Lo sé señor, pero le traigo una nueva propuesta verá con menos presupuesto podemos construir un nuevo centro asistencial y… —pero cuando estoy de pie intentándole mostrar los papeles estos están manchados de lado y el alcalde levanta la mano para hacerme callar.

—Mire señorita le tengo cierto respeto y mi oficina le encantaría cubrir sus demandas, pero por el momento no tenemos suficiente presupuesto así que vuelva cuando traiga mejoras para la siembra y la exportación —me mira con descaro y no tengo palabras.

—Sabe algo traeré algo mejor deme unos días, gracias por recibirme señor alcalde —salgo con una inmensa impotencia y veo a mis muchachos sentados en el suelo, no sé qué decirles.

—Señorita Teresa algo sucedió.

—Santiago por favor ahora no.

—Es urgente, su padre intento ubicarla de nuevo —mi sangre se hace de hielo, mi padre no puede encontrarme sino sería el fin de mi vida.

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