Capítulo 3 ¡Hola niñas! Soy su niñera
—Buenos días con la Señorita Fiorella Rossi,
—Si con ella habla, ¿Quién es?
—Le habla la secretaria del señor De Luca de la empresa Sistemas De Luca, el Jefe la cita para esta tarde a las 2 pm para que conozca a las niñas, la esperamos en las instalaciones de la empresa
— ¿Hoy mismo?
—Si señorita
Había pasado una semana desde la entrevista con aquel hombre, varios días sin saber nada de nada, incluso Amanda no sabía nada, todos los días al llegar ella, ya que vivían juntas, le preguntaba y ella le decía lo mismo
—No sé nada, ¿Lo arruinaste Fiorella?
Y le repetía lo mismo —Claro que no.
Y aquí de pronto recibía la llamada a su celular y ni siquiera le preguntaban si podía, asumían que iría corriendo a su encuentro, sin pensar que podría estar ocupada.
—La esperamos a las 2 pm en la oficina de Presidencia Señorita ¿Vendrá usted?
—Pues…si estaré allí esa hora— no es como si tuviera mucho que hacer, sus trabajos eran temporales, trabajaba en lo que sea hasta limpiando casas, y solo la llamaban cuando alguien no podía ir o había una oportunidad, porque como psicopedagogo era difícil sin experiencia
Ese día se había puesto de acuerdo con la secretaria del jefe, le dio todas sus señas, lugar donde había vivido y vivía, también los números de Sor Guillermina y los sacerdotes que la conocían desde niños, profesores de la Universidad y tutores de las diferentes pasantías.
Si me llamaron debe ser porque le gustaron mis referencias, así que animo Fiorella, a ver que viene a continuación, a prepararme.
Salgo corriendo a la habitación que ocupo con Amanda y reviso mis ropas, aunque desgastadas están presentables todavía, en un extremo veo un vestido regalo de cumpleaños de Sor Guillermina, cosido por ella misma, ni siquiera imagino lo que tuvo que hacer para comprar la tela, eran sus ahorros, así que lo guardaba para una ocasión muy especial, y conocer a estas gemelas lo era.
El vestido era de color azul muy claro, un vestido sencillo, cuello en V, mangas cortas y falda larga. Se vio en el espejo y vio que le quedaba bien, con su cabello rubio natural, el cual se ató en una cola de cabello.
Al sentirse lista, se colocó sus zapatos bajos de siempre y salió a conocer a las gemelas.
Ese día, el trasporte público tardaba mucho, menos mal salió temprano y llegó a buen tiempo a la oficina, al llegar Amanda salió a su encuentro
— ¿Qué haces aquí? ¿Qué paso?
—Me llamaron de Presidencia, para venir
— ¿Te dieron el empleo?
—No lo sé todavía Amanda
—Bueno, espero lo consigas
—Yo también Amanda, voy subiendo voy sobre la hora
—Éxito, nos iremos juntas para que me cuentes
—Está bien
Así que la dejo en la recepción y busco el ascensor, sé que no debo tener temor, son niñas, ¿De qué puedo tener miedo?
—Seguridad ante todo Fiorella, es lo que estoy pensando, tú ponte fuerte— eso me voy diciendo en el ascensor— son unas niñas
Así que llego y me presento con la Secretaria del Jefe, la Señorita Magdalena—Buenos días
—Buenos días, Señorita Rossi, el Señor De Luca la está esperando, adelanté por favor, déjeme anunciarla—me dice esas palabras y va hacia el teléfono, conversa un poco y me lleva hacia la oficina como la primera vez
— Señor, la Señorita Rossi
—Pase adelante
Nuevamente, el Señor De Luca está sentado en la gran mesa de madera, donde hay otras sillas, pero lo que llama mi atención son dos personitas completamente idénticas sentadas en el sofá cercano, ambas están sentadas una al lado de la otra y agarradas de las manos.
Tienen puestos unos vestidos muy lindos y en su cabello rubio lucen dos bellos lazos a cada lado, siento que me enamore, enseguida me enamore y siento una sonrisa que me sale natural cuando las veo,
Me quedo viendo a las chiquillas y escucho la voz de De Luca
—Señorita Rossi,
—Disculpe Señor De Luca, dígame
—Le presento a mis hijas, y las acerca a él, con la mano me invita a sentar
—Son Mariana y Alexandra
—Mucho gusto señorita— se inclinan haciéndome una reverencia
—Mucho gusto ¿Cómo están? — me pregunto a mí misma como las identifica, son idénticas
—Siéntese señorita Rossi —me siento y ellos hacen lo mismo, las niñas siguen tomadas de las manos
Una de ellas me mira, creo es Mariana, la otra mira hacia abajo y casi se esconde detrás de su hermana, Mariana me detalla con la vista, le sonrió a las dos, son dos querubines, unas niñas hermosas, como van a portarse mal estas bellezas, debe ser un error
— ¿Eres nuestra niñera? —La que habla creo que es Mariana, la otra niña sigue callada y cabizbaja
—Bueno espero que sí,
—Te gustaría ser nuestra niñera
—Me gustaría mucho
— ¿Por qué?
—En realidad no tengo respuesta a eso
—Es un empleo, no tiene que gustarte
—Mariana ¿Recuerdas lo que hablamos?
Enseguida observo que Mariana baja su cabeza, aunque no me engaña observo su pícara sonrisa, ya sé quién es la líder aquí.
La Señorita Rossi será su tutora a partir de hoy, aprenderán disciplina, las ayudará con sus tareas y dificultades en el Colegio, deben respetarla, llamarla Señorita Rossi, y responderán ante mí si hacen algo que la molesta
No me gusto esa reprimenda, pero es el padre, así que no puedo decir nada más — ¿Quieren hacerme alguna otra pregunta?
Veo que Alexandra levanta su mirada asustada e intenta decir algo, —Dime Alexandra ¿Qué deseas saber?
—Señorita, eres bienvenida, nos portaremos bien, no tiene que preocuparse
Está cerca de mí y ha extendido su mano, tiene la misma actitud que tenía yo en el orfanato, hay una gran falta de cariño en ella y lo obtiene de su hermana, no sé si para bien. Tomo su manita y la apretó cálidamente—No estoy preocupada Alexandra, ansió conocerlas y estar a su lado, ser su amiga— sonrió de la manera más sincera, son dos princesitas de cuentos de hadas
Con una mirada asustada Alexandra se retira y tengo que soltar su mano, siento que Mariana no se quiere quedar atrás y también me da la bienvenida y toma mi mano, de igual modo se la apretó cálidamente
—Son hermosas sus hijas Señor De Luca
— ¿Acepta el empleo?
—Si señor
Comienza mañana mismo a primera hora, mi secretaria le dará los detalles del documento de confidencialidad que tiene que firmar y le explicara todo, reúna sus cosas y mañana mismo a las 8 am, envió a mi chofer a buscarla, a menos que se quiera trasladar hoy.
En este poco tiempo Alessandro De Luca había visto suficiente, es una mujer joven, que había crecido rodeada de niños, estaba convencido de que esta es la mujer que necesitaba para facilitarle la vida
No iba a ser fácil, era demasiado cándida y Mariana muy avispada, pero ya se encargaría el de explicarle como iba a ser las cosas, o se portaba bien o tendrían que separarse, no le gustaba en lo que se estaba convirtiendo Alexandra, era muy tímida ya asustadiza y Mariana la opacaba.
No obstante había visto una energía que atraía a las niñas, sabía que ellas estaban sorprendidas, pensaban en una mujer mayor, no en esta joven y ella se sentía relajada con las niñas, además emanaba un aire de autoridad tranquila. Sí, no se equivocaba, Fiorella Rossi era la mujer que necesitaban las niñas.
Otra cosa que le gustaba de ella, es que al parecer no le importaba él, sino las niñas, les presto mucha más atención a ellas que a él en las dos entrevistas, y eso estaba bien, no tendría que lidiar con una mujer enamoradiza.
— ¿Le gusta mi papá? — como siempre Mariana no puede dejar pasar una, tenía que ser ella
— ¿Cómo? — y no se le observa preocupación al responder
— ¿Le gusta mi papá?
—Claro que si tu papá es una buena persona ¿Por qué no habría de gustarme?
—Muchas mujeres creen que él es atractivo ¿Usted lo cree Señorita?
—No sé, no me he fijado en eso
—Ya está bien Mariana, hazme el favor y haz silencio
—Solo quería conversar un poco papi
—Bien, Señorita Rossi, pase a hablar con mi secretaria ella le dará los detalles y la esperamos mañana, a las 8 am la recogerá un automóvil con chofer
—Bien señor, hasta pronto Mariana y Alexandra
—Buenas tardes, Señor
—Buenas tardes
Así sale de mi despacho, mi nueva niñera, al menos no hicieron nada para espantarla, en su primer día. Cruzo los dedos, que esta sea la definitiva, la seleccione diferente a las otras, es joven, necesita el empleo, sin experiencia, educada por una estricta monja católica, aunque la tenía como su consentida, si hice mi tarea la investigue, mejor alumna del colegio, mejor alumna en la Universidad, nada de novios nunca, la adoración de sus profesores, una alumna ejemplar y según sus tutores de pasantías, una maravillosa trabajadora.
La veo salir del despacho, y me volteo a ver a Mariana, Alexandra la mira asustada—Que fue lo que hablamos
—No hice nada papi
—Me vas a decir que esa pregunta que hiciste fue inocente
—Solo quería saber si en verdad éramos nosotras las que le gustamos
— ¿Y por qué quieres saber eso? Trato de no gritarle, pero mi hija me lo pone difícil
Hay cosas que las niñas educadas no les preguntan a las personas, es una señorita criada entre monjas como le harías una pregunta así, además nos pusiste incómodos.
— ¿Te gusta ella papi?
La miro, y debo recordar que es mi hija—Me gusta ella como niñera de ustedes, eso es todo, pienso que fue una buena elección ¿están sorprendidas?
—Si es joven, distinta a las otras niñeras—continúa diciendo Mariana
— ¿Es más de su agrado?
—No te puedo decir todavía, ya veremos papi
—Papa— esta vez es Alexandra quien habla— no te preocupes nos portaremos bien
—Eso espero, porque lo que les dije de separarlas de colegio no es mentira, así que recuérdenlo cuando quieran ser otra vez chistosas, voy a trabajar un momento siéntense allí en el sofá y me esperan.





