Era la noche de un 30 de junio en la ciudad de S City- las luces de neón iluminaban las bulliciosas calles de la ciudad, a lo lejos se escuchaban los bomboneos de las músicas de los clubes, carros lujosos se detenían a las entradas y salían hombres ricos con compañías de mujeres reamente hermosas.
La ciudad era considerada la ciudad de las maravillas, de día era normal, la gente iban y venían de sus trabajos, los niños iban y venían de sus estudios, pero de noche la ciudad se transformaba para aquellos que así lo quisieran. No había lugar para pobres ni para aburridos, solo para gente que de verdad buscaban una noche fuera de lo normal.
Todo era genial menos para tara, una joven que pasaba la noche de su cumpleaños n*18 encerrada en su habitación estudiando para sus exámenes finales de su primer semestre de su segundo año en la universidad. —Bien ya termine inglés. —Aunque tara era una adolescente muy aplicada en sus estudios no podía decir lo mismo de su vida en general, era bastante alocada y despreocupada, su lema era: vivir la vida a tu manera.
Y lo demostraba a diario de la manera más sana.
Sin embargo lo único sagrado eran sus estudios y su familia; ya que para ella era muy importante ser una mujer independiente, y para serlo debía esforzarse por sacar excelentes notas y poder ser una profesional.
Mientras estudiaba sentada en su balcón desde el piso 12 pudo percibir el aire de la gran ciudad a lo lejos, las luces que iluminaban el cielo, la música se oía desde lejos y los gritos de la gente disfrutando el momento contagiaban el espíritu nocturno. El 80 % de su cuerpo se quedaba sentado dispuesto a estudiar, pero su 20 % pedía a gritos salir y pasar la noche bailando.
—Valla si tan solo no hubieran exámenes. —en su mente crecía la melancolía por no poder salir, y poco a poco en su cuerpo se iba acumulando un calor que ya había experimentado pero por obras de responsabilidad tenía que controlar.
Detrás de su puerta se escuchaban unos pasos y voces discutiendo, tara voltio a mirar y soltó un suspiro de fastidio—Otra vez... ¿No se cansan?
— ¡Tú nunca estas en casa ¿porqué de la nada me reclamas?
—¡No es tu problema, tu eres mi esposa!
—Ja, definitivamente no se cansan...—pensó Tara mientras escuchaba la discusión acalorada de sus padres detrás de la puerta. Se levantó de su asiento y abrió su puerta de golpe.
— ¡Oigan, pueden al menos discutir en silencio, intento estudiar!—los padres de Tara ignoraron su demanda y siguieron discutiendo como si no hubiera pasado algo—Ash, no tienen remedio.—cerré la puerta y me quede ahí parada pensando que hacer, necesita estudiar pero no podía con esta bulla estresante.
—¡Oigan mis vecinos también quieren dormir!—les grite al menos para ver si me escuchaban, pero nada cambio—al cara**o. —pensé, tome mi celular de mi mesita de noche y busque en mi contactos, mientras buscaba encontré un nombre clave "Chon mocoso" al ver el nombre sonreí y mi espíritu se emocionó—marque para llamar. 1-2-3- la línea seguía sonando hasta que la voz de la otra persona en la línea contesto
—¿hola?
—¡Hola Chon!
—¡Tara, bebe como esta mi cumpleañera!
—Aburrida...—hable mientras caminaba asía mi balcón y miraba a lo lejos aquellos edificios iluminados. —Quiero que me saques de aquí—dije asiendo un puchero.
—Jajá ¿te arrepentiste verdad? no debiste rechazarme.
—Chon quiero salir, llévame lejos ¿sí?
—Bueno llamare a Sara, te llevaremos a la gran ciudad para que puedas ver todo el esplendor de su gloria, no todo los días se cumplen 18.
—Está bien, te estaré esperando afuera. —colgué y enseguida me fui a mi closet, busque y busque y encontré un vestido que se ajustaba a mi cintura rojo escarlata con un escote que daba infarto, era perfecto para la ocasión, seguí buscando y encontré una chaqueta de jins, sabía que la usaría en algún momento asique la tome, también encontré mis tacones favoritos, y en cuestión de segundos ya tenía mi look para salir y celebrar mis 18, asique tome una ducha rápidamente, me vestí y escondí mi cabello negro para ponerme una peluca de color rosado, estaba lista, asique lo único que hice fue ponérmela y arreglármela para que no se me soltara tan fácil.
En cuestión de una hora ya estaba lista; me asome por mi balcón y vi que el auto de Chon esperándome abajo, cerré la puerta de mi balcón y di una última asomada a mi espejo, me vi de pies a cabeza y quede satisfecha con lo que vi, realmente me veía increíble, tome mi celular y mis llaves y las puse en mi bolso.
Trataba de no hacer mucho ruido, no vi a mis padres a la vista asique me quite mis tacones y comencé a caminar asía la puerta en puntillas, rezando para que mi escapada fuera un éxito.
—¿A dónde crees que vas vestida así jovencita? —mientras caminaba asía la puerta sigilosamente con mis tacones en la mano escuche por detrás la voz de mi papa—He... ¡Nada!-escondí mis zapatos.
—¿Nada, enserio? ¿Y por qué usas ese vestido muy revelador?—su padre cruzo sus brazos.
—He... bueno traigo una chaqueta. —alce mi chaqueta y sonreí mostrando los dientes.
—¿Me vas a decir a donde iras vestida así?—su padre pregunto sin rodeos.
Respire profundo y acomode mi postura—Papa tranquilo, saldré con Chon y Sara para celebrar mi cumpleaños.
¿Vestida así?—su padre hecho un vistazo a la ropa que llevaba





